Farmorubicin ®
Solución inyectable
(Epirubicina)
FORMA FARMACÉUTICA Y
FORMULACIÓN:
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Cada frasco ámpula contiene:
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Clorhidrato de epirubicina
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10
mg
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Excipiente, c.b.p. 50 mg.
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Cada frasco ámpula contiene:
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Clorhidrato de epirubicina
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50
mg
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Excipiente, c.b.p. 250 mg.
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INDICACIONES
TERAPÉUTICAS: Antineoplásico. La epirubicina ha producido
respuestas terapéuticas significativas en un número de enfermedades
neoplásicas, entre las cuales se encuentran:
– Carcinoma
de mama.
– Carcinoma
del ovario.
– Carcinoma
de pulmón.
– Carcinoma
del estómago.
– Cáncer
de las células de la vejiga.
– Sarcomas
óseos y de tejidos blandos.
– Linfoma
no Hodgkin y enfermedad de Hodgkin.
La epirubicina también ha
demostrado actividad antitumoral en los siguientes tumores:
– Carcinoma
del esófago.
– Carcinoma
hepatocelular primario.
– Carcinoma
pancreático.
– Carcinoma
de la cabeza y el cuello.
– Leucemias
agudas y mieloma múltiple.
FARMACOCINÉTICA
Y FARMACODINAMIA: Aunque es conocido que las antraciclinas pueden
interferir con un número de funciones bioquímicas y biológicas dentro de las
células eucarióticas, el mecanismo citotóxico exacto de la epirubicina y/o sus
propiedades antiproliferativas no han sido completamente elucidadas.
Los estudios con cultivos
celulares han demostrado una penetración celular rápida, con localización de la
droga principalmente en el núcleo. A nivel molecular la epirubicina puede
formar un complejo con el DNA por intercalación de sus anillos planares entre
los pares de bases de nucleótidos, con una consecuente inhibición de los ácidos
nucleicos (DNA y RNA y de la síntesis de proteínas). En resumen, tal
intercalación puede desencadenar la fragmentación del DNA por la topoisomerasa
II, dando como resultado serios desórdenes en la estructura terciaria del DNA.
Como se ha observado con la doxorubicina, la epirubicina también puede estar
involucrada en reacciones de oxidación/reducción con la generación de radicales
libres altamente reactivos y altamente tóxicos.
La actividad antiproliferativa y
citotóxica de la epirubicina puede resultar de cualquiera de los mecanismos
mencionados arriba, y puede haber otros. La epirubicina ha probado ser activa
contra un amplio espectro de tumores experimentales incluyendo las leucemias L
1210 y P 388, el sarcoma SA 180 (en sus formas sólida y ascítica), el melanoma
B16, carcinoma mamario, el carcinoma de pulmón de Lewis y el carcinoma de colon
38. También ha demostrado actividad contra tumores humanos trasplantados dentro
de ratones (melanoma y carcinomas mamarios, de pulmón, prostáticos y
ováricos).
Propiedades farmacocinéticas:
Absorción: La epirubicina no
es absorbida en el tracto gastrointestinal. Dado que la droga es extremadamente
irritante para los tejidos, ha sido administrada por vía intravenosa. Se ha
demostrado que la administración intravesical es factible: siguiendo esta vía
de administración, el paso de la epirubicina dentro de la circulación sistémica es mínima.
Distribución: Seguida de la
inyección intravenosa, la epirubicina es rápida y ampliamente distribuida
dentro de los compartimientos extravasculares, como es indicado por una vida
media de distribución muy rápida y un volumen de distribución en estado
estacionario en exceso de 40 l/kg. A pesar de este amplio volumen de distribución,
la epirubicina no cruza la barrera hematoencefálica en cantidades detectables.
Metabolismo: La epirubicina
es metabolizada principalmente por el hígado. Los principales metabolitos que
han sido identificados son el epirubicinol (13-OH epirubicina), el cual posee
un cierto grado de actividad antitumoral, y los glucurónidos de epirubicina y
epirubicinol.
Los niveles en plasma del metabolito
principal, el epirubicinol, son menores que aquellos de droga sin cambio. Desde
el punto de vista metabólico, la 4'-O-glucuronidación distingue la
epirubicina de la doxorubicina y esto puede tomarse en cuenta para su reducida
toxicidad.
Excreción: En pacientes con
función hepática y renal normales, los niveles en plasma de la epirubicina
después de la administración intravenosa de 60-150 mg/m² seguidos de un patrón
de decremento triexponencial, con una fase terminal lenta (t ½ g) de 30-40
horas. Estas dosis están dentro de los límites de la linearidad farmacocinética.
La vida media terminal del epirubicinol es similar a la de la epirubicina. La
depuración en plasma está en el rango de 0.9 a 1.4 l/min. La epirubicina es
recuperada en 24 horas en la bilis, en la forma de epirubicina (aproximadamente
el 19%), epirubicinol y otros metabolitos. En el mismo periodo sólo del 9 al
12% de la dosis es excretada en la orina como la droga sin cambios o
metabolitos.
A las 72 horas se encuentra un 43%
en la bilis y aproximadamente un 16% en la orina.
CONTRAINDICACIONES:
Las situaciones en las cuales los pacientes no deberán ser tratados con
epirubicina intravenosa son:
– Mielosupresión
persistente o estomatitis severa debidas a tratamientos citotóxicos previos.
– Presencia
de infecciones generalizadas.
– Daño
severo de la función hepática.
– Arritmias
actuales o historia de arritmias previas e insuficiencia miocardial; anterior
infarto al miocardio.
– Tratamientos
previos con antraciclinas por arriba de sus máximas dosis acumulativas.
– Hipersensibilidad
a la epirubicina, otras antraciclinas o antracenedionas.
– Embarazo
y lactancia.
Las contraindicaciones para el
uso intravesical son:
– Tumores
invasivos que hayan penetrado la pared de la vejiga.
– Infecciones
urinarias.
– Inflamación
de la vejiga.
– Problemas
de cateterización.
precauciones GeNERALES:
La epirubicina deberá ser administrada solamente bajo la supervisión de
médicos calificados con experiencia en terapia citotóxica. En particular, el
tratamiento con altas dosis de la droga requiere especial atención para evitar
posibles complicaciones clínicas debidas a mielosupresión profunda. Sin
embargo, altas dosis de epirubicina han sido administradas en un gran número de
pacientes no tratados (ya sea para enfermedad avanzada o en establecimiento del
adyuvante) y han causado efectos adversos que no son diferentes de aquellos
observados a dosis convencionales excepto por el grado de severidad de la
neutropenia reversible (< 500 neutrófilos/ml) lo cual ocurre en la mayoría
de los pacientes. Solamente unos pocos de estos pacientes han requerido
hospitalización por complicaciones infecciosas severas.
El
tratamiento inicial con epirubicina deberá ser precedido por un cuidadoso
monitoreo basal, en el que se incluyen varios parámetros de laboratorio, así
como la función cardiaca; durante cada ciclo del tratamiento los pacientes deberán
ser monitoreados cuidadosa y frecuentemente.
Cuentas
completas de células sanguíneas: Las cuentas totales y diferenciales de
glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas deberán ser valorados antes y
durante cada ciclo de terapia. La neutropenia y la leucopenia pueden ser
severas (y son generalmente más severas con programas de altas dosis),
alcanzando el nadir en la mayoría de los casos entre los días 10 y 14 a partir
de la administración de la droga. Sin embargo, esto es usualmente transitorio
con las cuentas de leucocitos y neutrófilos las cuales regresan a sus valores
normales en la mayoría de los casos cerca del día 21. Sin embargo, la
leucopenia requiere monitoreo hematológico cuidadoso, dado que una
mielosupresión severa persistente puede resultar en superinfecciones y/o
hemorragias las cuales pueden requerir cuidado intensivo.
Función
cardiaca: La cardiotoxicidad es un riesgo conocido del tratamiento con
antraciclina. La más severa y típica forma de esta toxicidad está representada
por una miocardiopatía retrasada, la cual ocurre con el incremento en la
frecuencia al utilizar altas dosis acumulativas de la droga, lo cual puede
resultar en una falla cardiaca congestiva (CHF). La función cardiaca deberá ser
valorada antes de comenzar el tratamiento con epirubicina, y debe ser
monitoreada a través de la terapia para minimizar el riesgo de incurrir en un
daño cardiaco severo. Aunque la biopsia endomiocardial es reconocida como la
herramienta de diagnóstico más apropiada para detectar la cardiomiopatía
inducida por antraciclina, esta técnica invasiva no es fácil de llevar a cabo
en análisis de rutina. La valoración de rutina de la función cardiaca durante
el tratamiento con epirubicina puede incluir electrocardiograma (ECG) y la
evaluación de la fracción de inyección del ventrículo izquierdo (LVEF). Los
cambios en el electrocardiograma son generalmente indicativos de una toxicidad
transitoria, pero una reducción del voltaje de QRS o una prolongación más allá
de los límites normales del intervalo sistólico pueden ser indicativos de
una disminución en el LVEF lo cual es típico de las cardiopatías inducidas por
antraciclinas. Dado el riesgo de que se presente una cardiomiopatía, una
dosis acumulativa de epirubicina de 900-1,000 mg/m² sólo deberá ser excedida
con extremada precaución (tanto con dosis convencionales como con dosis altas
por ciclo): arriba de este nivel de dosis el riesgo de desarrollar falla
cardiaca congestiva se incrementa considerablemente. En la presencia de otros
factores de riesgo (por ejemplo, enfermedad cardiovascular activa o latente
radioterapia previa o concomitante para el área medias- tinal/pericardial,
terapia previa con otras antraciclinas/antracenedionas y el uso concomitante
de otras drogas cardiotóxicas). La toxicidad cardiaca por epirubicina puede
ocurrir a bajas dosis acumulativas, bajo estas condiciones el monitoreo de la
función cardiaca debe ser particularmente estricto y debe ser evaluado el
riesgo-beneficio de continuar el tratamiento con epirubicina bajo condiciones
de función cardiaca dañada.
Evaluación
de la función hepática: Dado que la principal ruta de eliminación de la
epirubicina es el sistema hepatobiliar, en el caso de una función hepática
reducida o si existe dificultad en el flujo de salida de la bilis, puede
ocurrir una eliminación retardada de la droga, con un incremento en la
toxicidad promedio. Por lo tanto, la función del hígado (bilirrubina, ASAT,
ALAT y la fosfatasa alcalina) deberá ser evaluada antes de comenzar el
tratamiento con epirubicina, y la dosificación de la droga debe ser reducida en
pacientes con función hepática dañada. Comúnmente las instrucciones utilizadas
para la reducción de la dosis bajo condiciones de función hepática dañada están
basadas en los niveles séricos de bilirrubina tal como sigue:
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Bilirrubina
sérica
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Reducción
de la dosis
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1.2-3.0
mg/100 ml
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50%
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3.1-5.0 mg/100 ml
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75%
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Extravasación: La
extravasación de la epirubicina durante la inyección intravenosa puede dar como
resultado severas lesiones en los tejidos y necrosis. La esclerosis venosa
puede resultar a partir de la inyección dentro de un pequeño vaso, o por
inyecciones repetidas dentro de la misma vena. Para minimizar el riesgo de extravasación
de la droga y asegurarse de que la vena está apropiadamente irrigada después de
la administración de la droga, es recomendable administrar la droga por medio
de una canalización de infusión salina de libre flujo después de checar que la
aguja está apropiadamente colocada en la vena. Si se presentan algunos signos o
síntomas de extravasación que ocurran durante la administración intravenosa de
epirubicina, la infusión debe ser inmediatamente terminada. Para manejar la
extravasación, las intervenciones aprobadas por el médico o por la Institución
de Salud deberán ser inmediatamente utilizadas.
La epirubicina puede
potenciar la toxicidad de otras terapias anticáncer. Esto debe tomarse
particularmente en cuenta cuando se esté utilizando la droga en dosis altas y
la capacidad del cuidado de soporte y facilidades para el mismo han sido
consideradas antes de iniciar regímenes intensivos con dosis altas.
Así como
con otros agentes citotóxicos la epirubicina puede inducir hiperuricemia como
consecuencia de un intensivo catabolismo de las purinas el cual acompaña la
rápida lisis de las células neoplásicas. Por lo tanto, los niveles de ácido
úrico en la sangre deberán ser checados de manera que este fenómeno pueda ser
reconocido y manejado apropiadamente.
La epirubicina
puede impartir un color rojo a la orina por uno o dos días después de la
administración, los pacientes deberán estar advertidos de que tal evento no es
causa de alarma.
Administración
intravenosa: La epirubicina no es activa cuando se administra oralmente y
no debe ser inyectada intramuscularmente o intratecalmente. Es aconsejable
administrar la droga por medio de una canalización intravenosa de una solución
salina de libre flujo para minimizar el riesgo de extravasación de la droga y
para asegurarse de que la vena está llena con solución salina después de la
administración de la droga. La extravasación de la droga durante la inyección
puede dar como resultado severas lesiones tisulares, incluso necrosis. La
esclerosis venosa puede resultar de la inyección dentro de pequeños vasos o por
repetidas inyecciones dentro de la misma vena.
Administración
intravesical: La epirubicina debe ser instilada utilizando un catéter, y
deberá ser retenida intravesicalmente por una hora. Los pacientes deberán ser
instruidos para evacuar al final de este tiempo.
Instrucciones
para su uso y manejo:
Preparación de la
solución: Para administración intravenosa FARMORUBICIN® debe ser disuelta
en cloruro de sodio/agua para inyección. Después de adicionar el diluyente, el
vial deberá ser agitado hasta que la droga se haya disuelto completamente. Los
contenidos de los viales se encuentran bajo una presión negativa para minimizar
la formación de aerosol durante la reconstitución, deben tomarse precauciones
cuando la aguja sea insertada. La inhalación de cualquier aerosol producido
durante la reconstitución deberá ser evitada.
Administración
intravenosa: La epirubicina no es activa cuando se administra oralmente y
no debe ser inyectada intramuscularmente o intratecalmente. Es aconsejable
administrar la droga por medio de una canalización intravenosa de una solución
salina de libre flujo para minimizar el riesgo de extravasación de la droga y
para asegurarse de que la vena está llena con solución salina después de la
administración de la droga. La extravasación de la droga durante la inyección
puede dar como resultado severas lesiones tisulares, incluso necrosis. La
esclerosis venosa puede resultar de la inyección dentro de pequeños vasos o por
repetidas inyecciones dentro de la misma vena.
Administración intravesical: La
epirubicina debe ser instilada utilizando un catéter, y deberá ser retenida
intravesicalmente por una hora. Los pacientes deberán ser instruidos para
evacuar al final de este tiempo.
Medidas de protección: Las
siguientes recomenda-ciones protectivas son proporcionadas debido a la naturaleza
tóxica de esta sustancia. El personal deberá ser entrenado para realizar una
buena técnica para la reconstitución y manejo; las mujeres del personal que
estén embarazadas deberán ser excluidas de trabajar con esta droga; el personal
que maneje epirubicina deberá utilizar ropa protectora: lentes, batas, guantes
desechables y mascarillas; un área designada debera ser definida para la
reconstitución (preferiblemente bajo una campana de flujo laminar), la
superficie de trabajo deberá ser protegida por papel absorbente o plástico
desechable.
Todos los artículos utilizados
para la administración, reconstitución o limpieza, deberán ser colocados en
contenedores de desechos de alto riesgo, para después ser incinerados.
El derrame de la sustancia deberá
ser tratada con solución diluida de hipoclorito de sodio (al 1%),
preferiblemente remojando y después utilizando agua.
Todos los materiales de limpieza
deberán ser desechados como se indica previamente.
El contacto accidental con la piel
o los ojos deberá ser tratado inmediatamente con un lavado abundante con agua,
o agua y jabón, o solución de bicarbonato de sodio; debe solicitarse atención
médica.
La droga deberá ser utilizada
dentro de las primeras 24 horas después de la primera penetración del tapón de
goma. Descartar cualquier remanente.
RESTRICCIONES
DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: No existe información
contundente acerca de si la epirubicina puede afectar adversamente la
fertilidad humana o causar teratogénesis. Sin embargo, los datos experimentales
sugieren que la droga puede dañar al feto. Las mujeres que sean susceptibles a
embarazarse durante la terapia con epirubicina deberán ser advertidas del
riesgo potencial para el feto y se les deberá aconsejar que eviten el embarazo
durante el tratamiento. Si la epirubicina ha sido utilizada durante el
embarazo, los beneficios potenciales del tratamiento deberán ser cuidadosamente
sopesados contra los posible riesgos al feto.
Dado el potencial mutagénico de la
epirubicina, la droga puede inducir daño cromosomal en los espermatozoides
humanos; por lo tanto, los varones que se encuentren bajo tratamiento con
epirubicina deberán utilizar medidas anticonceptivas.
Es bien sabido que la epirubicina
es secretada en la leche materna, por lo tanto, las mujeres tratadas con
epirubicina deberán ser instruidas para que no den leche materna a sus hijos,
ya que podrían provocarle serios problemas al lactante.
REACCIONES SECUNDARIAS Y
ADVERSAS:
Médula ósea/toxicidad hematológica: La manifestación
predominante de la toxicidad de la epirubicina sobre la médula ósea y el perfil
hematológico, es la leucopenia dependiente de la dosis, reversible y/o la
neutropenia y estas representan la toxicidad limitante de las dosis agudas de
esta droga. La leucopenia es generalmente más severa, después de la
administración de regímenes de dosis altas; bajo estas condiciones un soporte
apropiado para la médula ósea puede ser requerido (por ejemplo, sangre
periférica, células progenitoras y factores estimulantes). La trombocitopenia y
la anemia también pueden ocurrir.
Las consecuencias clínicas de la
toxicidad hematológica o de la médula ósea provocadas por la epirubicina pueden
ser fiebre, infecciones, sepsis/septicemia, choque séptico, hemorragias,
hipoxia tisular o muerte. Deben ser administrados antibióticos intravenosos en
la presencia de neutropenia febril.
La ocurrencia de leucemia
mielógena aguda y secundaria, con o sin una fase preleucémica ha sido reportada
raramente en pacientes que están siendo tratados con epirubicina en combinación
con agentes neoplásicos que
actúan destruyendo al DNA, o que previamente han sido intensamente tratados con
estas drogas. Estas leucemias pueden tener un periodo corto de latencia (1-3
años).
Toxicidad
cardiaca: La toxicidad cardiaca inducida por antraciclina puede ser
manifestada por eventos agudos o retardados. La toxicidad cardiaca temprana de
la epirubicina principalmente consiste en taquicardia sinusal y/o anormalidades
en el ECG, por ejemplo, cambios en las ondas ST-T no específicas. Pero las
taquiarritmias como las contracciones ventriculares prematuras, la taquicardia
ventricular, la bradicardia, así también como la atrioventricular y el bloqueo
de la rama fascicular han sido reportados. Con la excepción de las disritmias
cardiacas malignas, estos efectos son usualmente no predictivos de desarrollo
subsecuente de cardiotoxicidad retrasada, raramente tienen importancia clínica
y generalmente no son considerados como indicación para la suspensión del
tratamiento con epirubicina. La toxicidad cardiaca retrasada es representada
por una miocardiopatía característica, la cual es clínicamente manifestada por
síntomas o signos de disfunción ventricular (como disnea, edema pulmonar, edema
dependiente, hepatomegalia, ascitis, derrame pleural o ritmo disparado). Esta
toxicidad parece ser dependiente de la dosis acumulativa de epirubicina y
representa la toxicidad limitante de la dosis acumulativa de la droga. Un
número de estudios han valorado que el riesgo de desarrollar disfunción
ventricular, en ausencia de otros factores cardiacos se incrementa abruptamente
después de haber alcanzado la dosis acumulativa de epirubicina de 900-1000
mg/m²; sin embargo, si algún factor de riesgo para toxicidad cardiaca se
encuentra presente (por ejemplo, enfermedad cardiovascular activa o latente,
radioterapia mediastinal previa, uso concomitante de otras drogas cardiotóxicas
previo) la toxicidad cardiaca puede ocurrir a dosis acumulativas bajas. La
cardiotoxicidad retrasada se desarrolla principalmente durante el curso de la
terapia con epirubicina y generalmente después de dos o tres meses, pero han
ocurrido eventos tardíos (varios meses-años después de la terminación del tratamiento).
El daño cardiaco serio puede ser prevenido por medio de una vigilancia regular
durante el curso del tratamiento. El derrame pericardial también ha sido
descrito.
Toxicidad
gastrointestinal: La mucositis (principalmente la estomatitis y menos frecuentemente
la esofagitis) puede ocurrir en pacientes que se encuentran bajo terapia con
epirubicina. Las manifestaciones clínicas de la mucositis incluyen dolor o
sensación de ardor, eritema, erosiones y ulceraciones, sangrado e infecciones.
La estomatitis generalmente aparece tempranamente después de la administración
de la droga y si es severa puede progresar en el curso de pocos días hasta
ulceraciones mucosas; sin embargo, la mayoría de los pacientes se recobran de
este evento adverso cerca de la tercera semana de terapia. Pueden ocurrir
también náusea, vómito y ocasionalmente diarrea y dolor abdominal. El vómito
severo y la diarrea pueden producir deshidratación. La náusea y el vómito
pueden ser prevenidas o aliviadas por la administración de una terapia
antiemética adecuada. También puede ocurrir hiperpigmentación de la mucosa
oral.
Reacciones
cutáneas y de hipersensibilidad: Ocurre frecuentemente la alopecia,
incluyendo la interrupción del crecimiento de la barba. Este efecto lateral es
usualmente reversible, con un nuevo crecimiento de todo el cabello que ocurre
dentro de dos a tres meses después de la terminación de la terapia.
Enrojecimientos, hiperpigmentación de la piel y las uñas, fotosensibilidad e
hipersensibilidad de la piel irradiada (reacción de memoria a la radiación
también puede ocurrir). Urticaria y anafilaxia han sido reportadas en pacientes
tratados con epirubicina; los signos y síntomas de estas reacciones pueden
variar desde rash cutáneo y comezón hasta fiebre, escalofríos y shock.
Efectos en el sitio de
inyección: Es común el estriamiento eritematoso a lo largo de la vena en
la que se colocó la infusión, y puede preceder a una flebitis local o tromboflebitis.
El riesgo de desarrollar flebitis o tromboflebitis en el sitio de inyección
puede ser minimizado siguiendo el procedimiento para la administración
recomendado en Precauciones generales. La fleboesclerosis puede también
ocurrir, particularmente si la epirubicina es repetidamente inyectada en una
vena pequeña. En el caso de extravasación perivenosa de la droga, se
presentarán dolor local, celulitis severa y necrosis del tejido.
Otras
reacciones adversas: Incluyen malestar, cansancio e hiperuricemia, la cual
puede ocurrir como una consecuencia de un catabolismo extensivo de purinas,
el cual es acompañado de la rápida muerte celular inducida por la droga; para
prevenir o minimizar los efectos de la hiperuricemia pueden administrarse hidratación,
alcalinización de la orina y alopurinol. También pueden ocurrir amenorrea y el
tratamiento con epirubicina puede resultar en azoospermia en el fluido seminal.
La
administración de epirubicina por vía intravesical puede causar cistitis
química y constricción de la vejiga. Se ha reportado que la administración
directa de epirubicina (o de regímenes que contengan epirubicina) y lipiodol
dentro de la arteria hepática (embolización arterial trans-catéter, o TAE) para
la terapia locorregional del carcinoma hepatocelular primario (PHCC) o
metástasis en el hígado, produce úlceras gastroduodenales probablemente
debidas al reflujo de las drogas dentro de la arteria gástrica y angostamiento
de los ductos biliares (biloma) debido a la colangitis esclerosante inducida
por la droga.
INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: La
epirubicina es principalmente utilizada en combinación con otras drogas
citotóxicas y una toxicidad aditiva puede ocurrir especialmente involucrando a
la médula ósea/ la función hematológica y efectos gastrointestinales.
En
resumen, el uso concomitante de epirubicina con otras drogas antitumorales, las
cuales han sido reportadas como potencialmente cardiotóxicas (por ejemplo,
5-fluorouracilo, ciclofosfamida, cisplatino, taxanos), así como también el uso
de otros compuestos cardioactivos (por ejemplo, bloqueadores de los canales de
calcio), requiere un constante monitoreo de la función cardiaca durante el
tratamiento.
La epirubicina es
extensivamente metabolizada por el hígado. Los cambios en la función hepática
inducidos por las terapias concomitantes pueden afectar el metabolismo de la
epirubicina, la farmacocinética, la eficacia terapéutica y/o la toxicidad.
No existen reportes sobre
algún evento adverso en particular relacionando los efectos de la epirubicina
en la capacidad para manejar y/o usar máquinas.
Incompatibilidades: El
contacto prolongado con cualquier solución con un pH alcalino deberá ser
evitado, ya que esto puede dar como resultado hidrólisis de la droga. La epirubicina
no deberá ser mezclada con heparina debido a incompatibilidad química, lo cual
puede degenerar en precipitación cuando las drogas se encuentran en ciertas
proporciones.
La epirubicina puede ser
utilizada en combinación con otros agentes antitumorales, pero no se
recomienda que se mezcle con otras drogas en la misma jeringa.
ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: Durante
el tratamiento con epirubicina se pueden observar alteraciones respecto a los
valores normales de diversos exámenes de laboratorio, por ejemplo, disminución
importante de leucocitos y plaquetas por su acción mielosupresora, alteración
en el ECG por su cardiotoxicidad, hiperuricemia.
PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS,
TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: No se cuenta con datos
suficientes acerca de cómo la epirubicina llega a afectar de manera adversa la
fertilidad o producir teratogenicidad; sin embargo, en los estudios
experimentales se observó un efecto teratógeno y embriotóxico, por lo que es
necesario advertir a las mujeres de este riesgo y evitar el embarazo durante el
tratamiento.
Si
FARMORUBICIN® fuera administrado durante el embarazo o si la paciente se
embarazara durante el tratamiento, debe informársele del riesgo potencial para
el feto.
La
epirubicina, al igual que otras antraciclinas puede ser considerada
teratogénica y potencialmente carcinogenética.
DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: La epirubicina
es una droga citotóxica que es usualmente administrada en pacientes con cáncer
por medio de inyección intravenosa. Sin embargo, se ha encontrado que la
administración intravesical es benéfica en el tratamiento de cáncer superficial
de vejiga, así como en la profilaxis de la recurrencia del tumor después de la
resección transuretral. La epirubicina también ha sido utilizada por la vía
intraarterial con la intención de producir una intensa actividad local con una
toxicidad general reducida. Dado que esta técnica es potencialmente peligrosa y
puede generar necrosis del tejido, la administración intraarterial sólo deberá
llevarse a cabo por aquellos médicos que estén ampliamente capacitados en esta
técnica.
Administración
intravenosa: La dosificación es usualmente calculada con base en la
superficie corporal del individuo (mg/m²). La dosis total de epirubicina que va
a ser recibida por ciclo puede diferir de acuerdo con su uso dentro de un
régimen específico de tratamiento (por ejemplo, administrada como un solo
agente o en combinación con otras drogas citotóxicas) y de acuerdo con la
aplicación terapéutica (por ejemplo, en los tratamientos de cáncer de mama y
pulmón, la epirubicina es utilizada a dosis mayores que las convencionales).
La
administración intravenosa de epirubicina debe ser realizada con precaución. Es
recomendable administrar la epirubicina dentro, por medio de una cateterización
intravenosa de libre flujo (cloruro de sodio isotónico o solución de glucosa
al 5%) por un periodo de 3 a 5 minutos. Esta técnica es aplicada para minimizar
el riesgo de trombosis o extravasación perivenosa, la cual puede degenerar en
una severa celulitis, vesicación o necrosis del tejido. Una inyección directa
no es recomendable debido al riesgo de extravasación, el cual puede ocurrir aún
en la presencia de retorno de sangre adecuado por medio de una aspiración con
aguja.
Dosis
convencional: Cuando la epirubicina es utilizada como un solo agente, la
dosis recomendada por ciclo en adultos es de 60-90 mg/m² de área de superficie
corporal.
La dosis
total por ciclo puede ser administrada como una sola dosis o dividida en 2-3
días sucesivos. Bajo condiciones de recuperación normal a partir de toxicidad
inducida por la droga (particularmente depresión de la médula ósea y
estomatitis), cada ciclo de tratamiento podría ser repetido cada tres semanas.
Dosis
altas:
Cáncer
de pulmón: La epirubicina utilizada como un solo agente, en altas dosis
para el tratamiento de cáncer de pulmón deberá ser administrada de acuerdo con
los siguientes regímenes:
• Cancer de pulmón de células pequeñas (sin
tratamiento previo): 120 mg/m2
un día cada tres se-manas.
• Cáncer de pulmón de células no pequeñas
(células grandes escamosas y adenocarcinoma, sin tratamiento previo): 135
mg/m2 un día o 45 mg/m2 días 1,2 y 3 cada tres semanas.
Cáncer de mama: Se
ha probado que dosis arriba de 135 mg/m² como un solo agente y 120 mg/m² en
combinación cada tres a cuatro semanas son efectivas y bien toleradas en el
tratamiento de cáncer de mama. En el tratamiento adyuvante para pacientes de la
tercera edad con nódulos linfáticos positivos, son recomendadas las dosis de
100-120 mg/m² cada 3-4 semanas.
Dosis
inferiores: (60-75 mg/m² para programas de dosis convencionales o de
105-120 mg/m² para programas de dosis altas) o a intervalos más largos entre
los ciclos, son recomendadas para pacientes severamente pretratados, para pacientes
de la tercera edad o en la presencia de infiltración neoplásica de la médula
ósea (véase Precauciones generales). Si la epirubicina es utilizada en
combinación con otras drogas citotóxicas con toxicidades potencialmente
sobrepuestas, la dosis recomendada por ciclo deberá ser reducida por
consiguiente.
El daño
renal moderado no parece requerir una reducción en la dosis, en vista de la
limitada cantidad de epirubicina excretada por esta ruta. Sin embargo, dado que
la principal ruta de eliminación de la epirubicina es el sistema hepatobiliar,
la dosificación deberá ser reducida en pacientes con función hepática dañada,
para evitar un incremento en la toxicidad promedio.
Las
instrucciones para la reducción de dosis se encuentran en Precauciones generales.
Administración
intravesical: Para el tratamiento de tumores superficiales de la vejiga, se
recomienda una terapia de 8 instilaciones semanales de 50 mg (en 25-50 ml de
solución salina). En el caso de toxicidad local (cistitis química) una
reducción de la dosis a 30 mg es aconsejable. Para carcinoma in situ,
dependiendo de la tolerabilidad individual del paciente, la dosis puede ser
incrementada arriba de 80 mg. Para profilaxis de recurrencias después de la
resección de tumores superficiales, 4 administraciones semanales de 50 mg
seguidas por 11 instilaciones mensuales a la misma dosificación son
recomendadas. Generalmente, el instilado deberá ser retenido en la
vejiga por una hora y durante la instilación la pelvis del paciente deberá ser
girada para asegurar un contacto más extensivo de la solución con la mucosa
vesical. Para evitar una dilución indebida con la orina, el paciente deberá ser
instruido para que no ingiera ningún líquido en las 12 horas previas a la
instilación.
MANIFESTACIONES
Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: Puede
esperarse que dosis muy altas de epirubicina causen degeneración miocárdica
aguda dentro de las primeras 24 horas y mielosupresión severa de 10-14 días. El
tratamiento debe ayudar a apoyar al paciente durante este periodo y debe
utilizar medidas como las transfusiones sanguíneas. Los daños cardiacos
retardados han sido observados con antraciclinas aproximadamente seis meses
después de la sobredosis. Los pacientes deben ser observados cuidadosamente y si
aparecen signos de falla cardiaca deberán ser tratados con los tratamientos
convencionales.
PRESENTACIONES:
Caja con un frasco ámpula con
10 mg. Caja con un frasco ámpula con 50 mg.
RECOMENDACIONES
SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese en lugar fresco y seco. Hecha la
mezcla, el producto se mantiene estable durante 24 horas conservado a
temperatura ambiente entre 15 y 30°C y por 48 horas, en refrigeración entre
2-8°C. No congelar. La solución no debe ser expuesta a la luz solar u otra
fuente de luz. Deseche la solución sobrante con todo y el frasco.
LEYENDAS DE PROTECCIÓN:
Su venta requiere
receta médica. No se deje al alcance de los niños. Este medicamento deberá ser
administrado únicamente por médicos especialistas en oncología y con
experiencia en quimioterapia antineoplásica.
Hecho en México por:
PHARMACIA & UPJOHN, S. A. de C. V.
Reg. Núm.
156M85, S. S. A.
IEAR-203752/RM99
Ctro. de at'n. Pfizer 01800-PFIZER-0 (01800-734937-0)