Epamin sp®
Solución inyectable
(Fenitoína)
FORMA
FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:
Cada ampolleta contiene:
Fenitoína sódica 250
mg
Vehículo, c.b.p. 5 ml.
INDICACIONES TERAPÉUTICAS:
Fenitoína está indicada para el control de crisis convulsivas
tónico-clónicas (gran mal) y para la prevención y tratamiento de ataques
ocurridos previos o posteriores a la neurocirugía y/o pos-traumatismo
craneoencefálico severo.
FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:
Propiedades farmacocinéticas:
Fenitoína es un ácido débil con hidrosolubilidad limitada, aun en el intestino.
El medicamento sufre una transformación lenta y variable después de su
administración por vía oral. Después de la administración intramuscular, la
absorción de fenitoína es más lenta que después de la administración oral,
debido a la pobre hidrosolubilidad del compuesto y la posibilidad de su
precipitación en el sitio de inyección.
La vida
media plasmática en el hombre es de 22 horas en promedio, con un rango de 7 a
42 horas. La fenitoína posee un volumen de distribución aparente de 0.6L/kg y
se une fuertemente a proteínas del plasma (90%), principalmente albúmina. Los
niveles libres de fenitoína pueden afectarse en pacientes con alteración de la
unión a proteínas. Se distribuye en líquido cefalorraquídeo (LCR), saliva,
semen, secreciones gastrointestinales, bilis y leche materna. Las
concentraciones de fenitoína en LCR, tejido cerebral y saliva corresponden
aproximadamente con las concentraciones libres en plasma. Fenitoína sufre biotransformación
hepática mediante metabolismo oxidativo. La mayor vía metabólica involucra
reacciones de 4-hidroxilación, originando cerca del 80% de los metabolitos a
través de esta vía. La principal ruta metabólica está constituida por el
citocromo CYP2C9 (90% de la depuración neta intrínseca), mientras que el citocromo
CYP2C19 contribuye con el 10% restante. Esta contribución relativa del
citocromo CYP2C19; sin embargo, puede modificar a un nivel mayor las concentraciones
de fenitoína.
Dado que
el sistema microsomal de metabolismo involucrado en las reacciones de
hidroxilación es saturable con concentraciones sanguíneas altas, pequeños
incrementos de las dosis de fenitoína pueden incrementar su vida media y causar
incrementos sustanciales de los niveles sanguíneos cuando éstos se encuentren
en su nivel o sobre su rango terapéutico. Se han demostrado alteraciones de la
depuración de fenitoína con inhibidores del citocromo CYP2C9 como
fenilbutazona y sulfafenazol. También se han demostrado alteraciones de la
depuración con la administración de inhibidores de CYP2Cl9 como ticlopidina. La
mayor parte del fármaco se excreta en la bilis como metabolitos inactivos que
son reabsorbidos por el intestino y eliminados en la orina. La excreción urinaria
de fenitoína y sus metabolitos ocurre parcialmente por filtración glomerular,
pero más importantemente por secreción tubular. Menos del 5% es excretada en
forma del compuesto original. Una caída en los niveles séricos de fenitoína
puede llegar a ocurrir cuando a los pacientes se les cambia la administración
oral a intramuscular (I.M.). La caída es causada por una absorción más lenta,
comparada con la de la administración oral, causada por la baja
hidrosolubilidad de la fenitoína y la posibilidad de precipitarse en el sitio
de inyección. La administración intravenosa es la ruta preferida para producir
rápidamente niveles terapéuticos en suero.
Propiedades
farmacodinámicas: La fenitoína es un medicamento anticonvulsivante, el cual
puede ser utilizado en el tratamiento de la epilepsia. El sitio primario de
acción es la corteza motora en donde se inhibe la dispersión de la actividad
epiléptica. Posiblemente al promover la salida de sodio de las neuronas, la
fenitoína tiende a estabilizar el umbral contra la hiperexcitabilidad causada
por estimulación excesiva o cambios ambientales capaces de reducir el gradiente
de membrana hacia el sodio. Esto incluye la reducción de la potenciación
pos-tetánica a niveles sinápticos. La pérdida de la potenciación posttetánica
impide que los focos corticales de convulsiones detonen a las áreas corticales
adyacentes. La fenitoína reduce la actividad máxima de los centros del tallo
cerebral, responsables de la fase tónica de los ataques tónico-clónicos (gran
mal).
CONTRAINDICACIONES: La fenitoína está contraindicada
en pacientes que son hipersensibles a la fenitoína, a sus ingredientes
inactivos u otras hidantoínas.
La
fenitoína, debido a su efecto en la automaticidad ventricular, está
contraindicada en bradicardia sinusal, bloqueo sinoatrial, bloqueo
atrioventricular de segundo y tercer grado y en pacientes con síndrome de
Adams-Stokes.
PRECAUCIONES GENERALES:
Generales:
Fenitoína no está indicada en crisis de ausencia (pequeño mal). En casos de coexistir
crisis tónico clónicas (gran mal) y crisis de ausencia (pequeño mal), está
indicada la terapia combinada.
Fenitoína
no está indicada en aquellas crisis que sean secundarias a hipoglucemia u
otras causas de origen metabólico. En estos casos deben llevarse a cabo los
procedimientos diagnósticos pertinentes. Los signos de toxicidad más notables
asociados con el uso intravenoso del medicamento son colapso cardiovascular y/o
depresión del sistema nervioso central. Puede ocurrir hipotensión cuando el
medicamento es administrado rápidamente por vía intravenosa. La velocidad de la
administración es muy importante; no debe excederse de 50 mg por minuto en
adultos y de 1-3 mg/kg/minuto en neonatos y niños. A esta velocidad, la
toxicidad debe minimizarse.
Cuando el medicamento se administra
por vía intravenosa, usualmente ocurre hipotensión.
La fenitoína debe de usarse con
precaución en pacientes con hipotensión e insuficiencia miocárdica severa.
La ruta intramuscular no se
recomienda para el tratamiento de crisis epilépticas ya que los niveles séricos
de fenitoína en el rango terapéutico no se podrán alcanzar fácilmente con dosis
y métodos de administración utilizados normalmente. En el tratamiento del
status epiléptico es recomendable la ruta intravenosa debido a que existe un
retardo en la absorción cuando se administra por vía intramuscular. La
administración de medicamentos antiepilépticos no debe suspenderse abruptamente
por la posibilidad de incremento de frecuencia de aparición de crisis convulsivas,
incluyendo estado epiléptico. Cuando a juicio del clínico se requiera disminuir
la dosis, suspender su administración o realizar cambio de esquema terapéutico
por otro medicamento anticonvulsivante, deberá realizarse de modo gradual. Sin
embargo, en casos de aparición de reacciones alérgicas o de hipersensibilidad
tras la administración, puede ser necesaria la sustitución rápida con otra
alternativa terapéutica. En tal caso, el nuevo medicamento no debe ser
perteneciente a uno de la familia de las hidantoínas.
Un porcentaje pequeño de sujetos
han mostrado ser metabolizadores lentos. El metabolismo lento parece estar
relacionado con baja disponibilidad enzimática, siendo un fenómeno que carece
de inducción hepática y que parece estar determinado genéticamente
(polimorfismo).
La ingesta aguda de alcohol puede
originar incremento de las concentraciones sanguíneas de fenitoína, mientras
que el consumo crónico puede producir disminución de sus concentraciones.
Efecto cardiovascular:
Reacciones cardiotóxicas severas y fatalidades han sido reportadas con
depresión atrial y ventricular y fibrilación ventricular. Complicaciones
severas se encuentran más comúnmente en personas de edad avanzada o en
pacientes gravemente enfermos.
Efecto en el sistema nervioso
central: Las concentraciones sanguíneas elevadas de fenitoína por encima de
su rango terapéutico pueden originar cuadros confusionales conocidos como
“delirium”, “psicosis” o “encefalopatía”, en ocasiones disfunción cerebelar
irreversible. De acuerdo con lo anterior, se recomienda realizar
determinaciones de niveles sanguíneos ante la aparición de datos de toxicidad.
La reducción de dosis en el esquema de tratamiento con fenitoína está indicada
cuando los niveles sanguíneos tienen altas concentraciones; en caso de
persistencia de la sintomatología se recomienda suspensión del tratamiento.
Efecto hematopoyético: Se
han reportado casos que sugieren una relación causal entre el empleo de
fenitoína y la aparición de linfadenopatía (local o generalizada) incluyendo
hiperplasia nodular benigna, pseudolinfoma, linfoma y enfermedad de Hodgkin.
Aunque no se ha establecido una relación causa efecto, la aparición de linfadenopatía
hace necesaria la determinación de ausencia de patología de los nódulos
linfáticos. El involucramiento de los nódulos linfáticos puede con o sin
síntomas que sean similares a los de la enfermedad del suero, por ejemplo,
fiebre, erupción cutánea e involucramiento hepático. En casos de aparición de
linfadenopatía, se requiere seguimiento y vigilancia durante periodos
adicionales, debiendo realizar el control de las crisis convulsivas con un
tratamiento alternativo.
Se ha reportado la aparición de
casos de macrocitosis y de anemia megaloblástica que responden habitualmente a
tratamiento con ácido fólico. En caso de añadir ácido fólico al esquema de
tratamiento con fenitoína, puede haber disminución del control de las crisis.
Efectos
hepáticos/inmunológicos: El hígado es el principal sitio de
biotransformación de fenitoína. Los pacientes con disminución de la función
hepática, pacientes ancianos o aquellos con enfermedad grave, pueden presentar
signos de toxicidad.
Se han
reportado casos, en raras ocasiones fatales, de hepatitis tóxica y daño
hepático. También se ha reportado la aparición de casos de hepatotoxicidad
aguda, incluyendo casos infrecuentes de insuficiencia hepática aguda. Estos
casos se han asociado a la aparición de un síndrome de hipersensibilidad
caracterizado por fiebre, erupción cutánea y linfadenopatía que se presenta
habitualmente dentro de los primeros dos meses de tratamiento. Otras
manifestaciones comunes incluyen artralgias, erupción cutánea, ictericia,
hepatoesplenomegalia, elevaciones de los niveles de transaminasas hepáticas,
leucocitosis y eosinofilia. El curso clínico de la hepatotoxicidad con
fenitoína va desde la recuperación rápida hasta desenlaces fatales. En estos
pacientes que presentan hepatotoxicidad, está indicada la suspensión del
tratamiento y no readministrarlo.
Varios
reportes de casos individuales que puede existir incremento del riesgo, aunque
bajo, de la incidencia de reacciones de hipersensibilidad, incluyendo erupción
cutánea y hepatotoxicidad en poblaciones de raza negra.
Efecto
en el sitio de inyección: Ha ocurrido irritación e inflamación en los
tejidos suaves en el sitio de inyección con o sin extravasación de la fenitoína
I.V. La irritación del tejido suave puede variar desde una leve sensibilidad
hasta una necrosis extensiva, gangrenación y en raras ocasiones ha ocasionado
amputación. Debe de evitarse la administración inadecuada incluyendo inyección
subcutánea o perivascular.
Efectos
tegumentarios: Se debe interrumpir la administración de fenitoína en caso
de aparición de erupción cutánea.
Si la
erupción cutánea es de tipo exfoliativo, purpúrico o buloso, o si se sospecha
de lupus eritematoso, síndrome de Stevens-Johnson, o necrólisis epidérmica
tóxica, no debe continuarse con la administración de este medicamento y debe
considerarse alguna alternativa de tratamiento. Si la erupción cutánea es leve
(tipo sarampión o escarlatiniforme), se debe continuar con el tratamiento una
vez que la erupción haya desaparecido. Si éste aparece nuevamente al
administrar otra vez el medicamento, está contraindicada la administración de
fenitoína.
Reportes
en la literatura sugieren que la combinación de fenitoína, radiación craneal y
una disminución gradual en la dosis de esteroides, pueden acompañarse del
desarrollo de eritema multiforme y/o síndrome de Stevens-Johnson, y/o
necrólisis epidérmica tóxica.
Efectos
metabólicos: En vista de la aparición de reportes aislados que asocian el
empleo de fenitoína con agravamiento de cuadros de porfiria, debe tenerse
cuidado con el empleo de este medicamento en pacientes con esta condición. Se
ha reportado hiperglucemia como resultado de las acciones inhibitorias de
liberación de la insulina por acción del medicamento. La fenitoína, también
puede elevar las concentraciones séricas de glucosa en pacientes diabéticos.
Efectos
sobre la capacidad de conducir y operar maquinaria: Durante el tratamiento
no deben conducir vehículos u operar maquinaria potencialmente peligrosa hasta
establecer que el tratamiento no afecta estas capacidades.
RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:
Embarazo:
Varios reportes sugieren una asociación entre el uso de fármacos
anticonvulsivos por mujeres con epilepsia y una frecuencia más alta de defectos
congénitos en los hijos nacidos de estas mujeres. La información es más extensa
en lo que respecta a la fenitoína y el fenobarbital, pero éstos también son
los fármacos anticonvulsivos prescritos más comúnmente. Un número menor de
reportes sistemáticos o anecdóticos sugieren una posible relación semejante
entre el uso de todos los fármacos anticonvulsivos conocidos.
No puede
considerarse que los reportes que sugieren una frecuencia más alta de defectos
congénitos en los hijos de mujeres epilépticas tratadas con fármacos sean
adecuados para probar una relación definida de causa y efecto. Hay problemas
metodológicos intrínsecos en la obtención de datos adecuados sobre la
teratogenicidad de fármacos en humanos. Los factores genéticos o la propia
afección epiléptica podrían ser más importantes que la farmacoterapia como
causas de los defectos congénitos. La gran mayoría de las madres bajo tratamiento
con anticonvulsivos dan a luz lactantes normales. Es importante señalar que
los fármacos anticonvulsivos no deben ser descontinuados en las pacientes en
quienes el fármaco sea administrado para prevenir ataques significativos,
debido a la fuerte posibilidad de precipitar el status epilepticus
acompañado por hipoxia y posible amenaza para la vida. En los casos
individuales donde la severidad y la frecuencia del trastorno convulsivo sean
tales que la supresión de la medicación no plantee una amenaza seria para las
pacientes, la descontinuación del fármaco puede ser considerada antes, durante
el embarazo y después del mismo, aunque no puede decirse con alguna confianza
que incluso las convulsiones leves no representen algún riesgo para el embrión o
el feto en desarrollo. El médico prescriptor deseará sopesar estas
consideraciones en el tratamiento o asesoramiento de mujeres epilépticas con
poten- cial reproductivo.
Además de los reportes de una
frecuencia más alta de malformaciones congénitas como labio/paladar hendido y
malformaciones cardiacas en los hijos de mujeres que reciben fenitoína y otros
fármacos anticonvulsivos, han habido reportes de un síndrome hidantoínico
fetal. Éste consiste en deficiencia del crecimiento prenatal, microcefalia y deficiencia
mental en los niños nacidos de madres que han recibido fenitoína, barbitúricos,
alcohol o trimetadiona. Sin embargo, todas estas características están
interrelacionadas y frecuentemente asociadas con retardo del crecimiento
intrauterino por otras causas.
Han habido algunos reportes
aislados de cánceres, incluso neuroblastoma, en niños cuyas madres recibieron
fenitoína durante el embarazo. Un alto porcentaje de pacientes presenta aumento
de la frecuencia de los ataques convulsivos durante el embarazo, a causa de la
alteración de la absorción o el metabolismo de la fenitoína. La medición
periódica de las concentraciones séricas de fenitoína es en especial útil en
el tratamiento de una paciente epiléptica embarazada como guía para el ajuste
apropiado de la dosis. Sin embargo, probablemente estará indicada la
restauración de la dosis original después del parto.
Se han reportado defectos
neonatales de la coagulación dentro de la primeras 24 horas en bebés nacidos de
madres epilépticas que reciben fenobarbital y/o fenitoína. Se ha demostrado que
la vitamina K previene o corrige este defecto, se ha recomendado administrarla
a la madre antes del alumbramiento y al neonato después del parto.
Lactancia: No se recomienda
la lactancia materna en mujeres que estén tomando este medicamento, debido a
que en apariencia la fenitoína se secreta en concentraciones bajas en la leche
en humanos. La concentración de fenitoína en la leche materna es
aproximadamente de un tercio de la concentración plasmática materna
correspondiente.
REACCIONES
SECUNDARIAS Y ADVERSAS:
Organismo en general:
Reacciones anafilactoides y anafilaxia.
Sistema cardiovascular: Se
ha observado hipotensión.
Sistema nervioso central:
Los signos de toxicidad más comunes asociados con el tratamiento con fenitoína
se refieren a este sistema y habitualmente son proporcionales con la dosis.
Éstos incluyen nistagmus, ataxia, disartria, disminución de la coordinación y
confusión mental.
También se han observado mareo,
insomnio, nerviosismo transitorio, contracciones motoras, parestesia,
somnolencia y cefalea. También ha habido raras veces reportes de discinesias
inducidas por fenitoína, incluyendo corea, distonía, temblores, asterixis,
similares a los provocados por fenotiazina y otros medicamentos neurolépticos.
Se ha observado polineuropatía principalmente sensitiva en pacientes que
reciben tratamiento con fenitoína por un tiempo prolongado.
Tejido conectivo: Deformidad
de rasgos faciales, ensanchamiento de labios, hiperplasia gingival, hipertricosis,
enfermedad de Peyronie.
Sistema
gastrointestinal: Náuseas, vómito, estreñimiento, hepatitis tóxica y daño
hepático.
Sistema
hematopoyético: En raras ocasiones se han reportado complicaciones a nivel
hematopoyético, algunas veces fatales en asociación con la administración de
fenitoína. Éstas han incluido trombocitopenia, leucopenia, granulocitopenia,
agranulocitosis y pancitopenia, con o sin depresión de la médula ósea. Se han
reportado casos de macrocitosis y anemia megaloblástica. Se han informado linfadenopatía,
incluyendo hiperplasia benigna de ganglios linfáticos, pseudolinfoma, linfoma y
enfermedad de Hodgkin (véase Precauciones generales).
Inmunológico: Síndromes de hipersensibilidad, lupus
eritematoso sistémico, periarteritis nodosa y trastornos de las
inmunoglobulinas (véase Precauciones generales).
Sitio de inyección: Se ha reportado, con o sin extravasación
de fenitoína I.V., irritación local, inflamación, sensibilidad, necrosis y
gangrenamiento (véase Precauciones generales).
Piel y anexos: Manifestaciones dermatológicas,
algunas veces acompañadas con fiebre, han incluido erupción es carlatiforme o
morbiliforme. El más común es la erupción morbiliforme (tipo sarampión); otro
tipo de dermatitis son muy raras. Otras formas más serias, que pueden ser
fatales incluyen dermatitis bulosa, exfoliativa o purpúrica, lupus
eritematoso, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica (véase
Precauciones generales).
Organos de los sentidos: Alteraciones de la
percepción del gusto.
INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS
Y DE OTRO GÉNERO: Existen muchos medicamentos que pueden incrementar
o disminuir los niveles séricos o que puedan afectar a la fenitoína. Las
determinaciones de los niveles de fenitoína son especialmente útiles cuando se
sospecha una interacción medicamentosa. Las interacciones medicamentosas más
comúnmente ocurridas se mencionan a continuación.
Medicamentos que pueden incrementar los niveles de
fenitoína: Varios medicamentos pueden causar incremento de las
concentraciones de fenitoína, ya sea por disminución de su metabolismo hepático
por los sistemas microsomales CYP450 y CYP2C19 (por ejemplo, dicumarol,
disulfiram, omeprazol y ticlopidina); mediante competición por la unión a
proteínas (por ejemplo, salicilatos, sulfisoxazol, tolbutamida) o por una
combinación de ambos mecanismos (por ejemplo, fenilbutazona y valproato
sódico). La tabla 1 resume los medicamentos que potencialmente pueden causar
incrementos de las conentraciones de fenitoína.
Tabla 1.
|
Clases de medicamentos
|
Medicamentos de cada clase
|
|
Alcohol
(ingesta aguda)
|
|
|
Agentes
analgésicos/
|
azapropazona
|
|
antiinflamatorios
|
fenilbutazona,
salicilatos
|
|
Anestésicos
|
halotano
|
|
Agentes
antibacterianos
|
cloramfenicol
|
|
|
eritromicina
|
|
|
isoniacida
|
|
|
sulfonamidas
|
|
Anticonvulsivantes
|
felbamato,
succinimidas
|
|
Agentes
antifúngicos
|
amfotericina
B
|
|
|
fluconazol,
ketoconazol,
|
|
|
miconazol,
itraconazol
|
|
Benzodiazepinas/psicotrópicos
|
clordiacepóxido
|
|
|
diazepam,
disulfiram,
|
|
|
metilfenidato,
trazodona,
|
|
|
viloxacina
|
|
Agentes
bloqueadores de
|
amiodarona,
dicumarol
|
|
canales
de calcio/agentes
|
diltiazem,
nifedipina
|
|
cardiovasculares
|
ticlopidina
|
|
Antagonistas H2
|
cimetidina,
estrógenos
|
|
Hormonas
|
|
|
Agentes
hipoglucemiantes
|
|
|
orales
|
tolbutamida
|
|
Inhibidores de la
bomba
|
|
|
de protones
|
omeprazol
|
|
Inhibidores de recaptura
de
|
fluoxetina
|
|
serotonina
|
fluvoxamina,
sertralina
|
Medicamentos que pueden disminuir los niveles de
fenitoína: La tabla 2 resume los medicamentos que potencialmente pueden
disminuir las concentraciones plasmáticas de fenitoína.
Tabla
2.
|
|
Medicamentos en cada
|
|
Clase de medicamentos
|
clase (ejemplos)
|
|
Alcohol (ingesta
crónica)
|
|
|
Agentes
antimicrobianos
|
rifampicina
|
|
Anticonvulsivantes
|
vigabatrina
|
|
Agentes antiulcerosos
|
sucralfato
|
|
Broncodilatadores
|
teofilina
|
|
Agentes
cardiovasculares
|
reserpina
|
|
Hipoglucemiantes
orales
|
diazóxido
|
El hidroclorhidrato de melindrona
contiene iones de calcio los cuales interfieren con la absorción de la
fenitoína. La ingestión al mismo tiempo de fenitoína con preparaciones con
calcio, incluyendo preparaciones antiácidas que contienen calcio, deben ser
retiradas para prevenir problemas de absorción.
Medicamentos que pueden tanto incrementar como disminuir
los niveles de fenitoína: La tabla 3 resume las clases de medicamentos que
pueden ocasionar incrementos o descensos de las concentraciones de fenitoína.
Tabla 3.
|
Clase de
|
Medicamentos en
|
|
medicamentos
|
cada clase (ejemplos)
|
|
Anticonvulsivantes
|
carbamazepina,
fenobarbital,
|
|
|
valproato de sodio,
|
|
|
ácido valproico
|
|
Agentes
antineoplásicos
|
tenipósido
|
|
Agentes psicotrópicos
|
clordiacepóxido, diazepam
|
En forma similar, el efecto de la fenitoína sobre las concentraciones
séricas de carbamazepina, fenobarbital, ácido valproico y valproato de sodio es
impredecible.
Medicamentos cuyos niveles o acciones pueden afectarse
con el empleo de fenitoína:
La tabla 4 resume las clases de medicamentos cuyos niveles
sanguíneos o efectos pueden afectarse con el empleo de fenitoína.
Tabla
4.
|
Clase de medicamentos
|
Medicamentos de cada clase
|
|
|
(ejemplos)
|
|
Agentes
antibacterianos
|
doxiciclina, praziquantel
|
|
|
rifampicina,
tetraciclina
|
|
Anticonvulsivantes
|
lamotrigina
|
|
Agentes antimicóticos
|
azoles
|
|
Agentes
antineoplásicos
|
tenipósido
|
|
Bloqueadores de
|
digotoxina,
|
|
canales de
calcio/agentes
|
nicardipina
|
|
cardiovasculares
|
nimodipina, quinidina
|
|
|
verapamilo
|
|
Corticosteroides
|
|
|
Anticoagulantes
cumarínicos
|
|
|
Diuréticos
|
furosemida
|
|
Hormonas
|
estrógenos
|
|
|
contraceptivos orales
|
|
Hiperglucemiantes
|
diazóxido
|
|
Agentes bloqueadores
|
alcuronio, pancuronio
|
|
neuromusculares
|
vecuronio
|
|
Analgésicos
narcóticos
|
metadona
|
|
Agentes
hipoglucemiantes
|
clorpropamida,
gliburida
|
|
orales
|
tolbutamida
|
|
Psicotrópicos y
|
clozapina, paroxetina
|
|
antidepresivos
|
sertralina
|
|
Vitamina D
|
|
Aunque no existe una interacción verdadera con los
antidepresivos tricíclicos, los cuales pueden precipitar ataques en pacientes
susceptibles, puede ser necesario ajustar la dosis de fenitoína.
Interacción medicamentosa entre
Alimentación Enteral/ Preparaciones Nutricionales Reportes de la literatura
sugieren que pacientes que han recibido preparados para nutrición enteral y/o
suplementos nutricionales relacionados, tienen niveles plasmáticos de fenitoína
menores a los esperados.
Por lo tanto, se recomienda que la
fenitoína no debe ser administrada concomitantemente con alimentación enteral.
El monitoreo de los niveles de
fenitoína en suero deberán ser más frecuentes en estos pacientes.
ALTERACIONES
EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: La fenitoína puede
causar disminución de las concentraciones séricas del yodo proteico (PBI).
También puede producir valores inferiores a los normales de dexametasona o
metirapona.
La fenitoína puede causar
elevación de las concentraciones séricas de glucosa, fosfatasa alcalina y
gamma-glutamil transpeptidasa (GGT).
La fenitoína puede afectar las
pruebas del metabolismo del calcio sérico y el azúcar sanguíneo.
PRECAUCIONES
EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE
LA FERTILIDAD: Véase Precauciones o restricciones de uso durante el
embarazo y la lactancia.
DOSIS
Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:
General: Las cápsulas y la
solución inyectable de feni-toína son formuladas con la sal sódica de
fenitoína. La forma libre de ácido de fenitoína es utilizada en la suspensión
de fenitoína y en las tabletas de fenitoína.
Debido a que hay un incremento
aproximado del 8% en el contenido del medicamento en la forma libre de ácido a
la sal sódica, la dosis deberá ajustarse y un monitoreo en los niveles en suero
será necesario al cambiar de un producto formulado libre de ácido a un producto
formulado con sal sódica y viceversa.
La determinación de los niveles
séricos de fenitoína puede ser necesaria para alcanzar óptimos ajustes en la
dosis.
El control óptimo sin signos
clínicos de toxicidad ocurre casi siempre cuando los niveles séricos se
encuentran entre 10 y 20 mcg/ml.
La fenitoína parenteral puede ser
administrada en bolo intravenoso lento o bien mediante infusión intravenosa.
Administración en bolo: Debe
de administrarse lentamente, sin exceder de 50 mg por minuto en adultos, dentro
de una vena grande a través de una aguja grande o catéter intravenoso.
Cada inyección de fenitoína
intravenosa debe de ser precedida por un bolo de solución salina y seguida por
administración de solución salina estéril a través de la misma aguja o catéter
IV para evitar irritación venosa debido a la alcalinidad de la solución.
Administración por infusión: Ésta
debe ser diluida en 50-100 ml de solución salina normal, sin exceder una
concentración final de 10 mg/ml. Debe administrarse inmediatamente después de
su preparación y completada al menos una hora después (la mezcla no debe de ser
refrigerada). Debe de utilizarse un filtro en línea (0.22-0.50 micrones). Cada
inyección de fenitoína intravenosa debe de ser precedida por la administración
de un bolo de solución salina y seguida por administración de solución salina
estéril a través de la misma aguja o catéter para evitar la irritación venosa
debido a la alcalinidad de la solución.
El producto para administración
parenteral, debe ser inspeccionado visualmente para valorar la presencia de micropartículas
o decoloraciones antes de su administración. Tanto la fenitoína como la mezcla
se pueden utilizar mientras permanezca sin nebulosidad y precipitados.
La mezcla diluida de infusión
(fenitoína más solución salina normal) no debe ser refrigerada. Si la fenitoína
parenteral sin diluir se refrigera o congela, se puede formar un precipitado;
esto debe disolverse después de que la solución se coloque a temperatura
ambiente, en el caso de que el producto todavía sea adecuado para uso. Una
coloración amarillenta puede desarrollarse, sin embargo, esto no reduce la
potencia del efecto de la solución.
En adultos, la dosis no debe de
exceder de 50 mg/minuto y de 1-3 mg/kg/min en neonatos y niños. Existe un
margen de seguridad relativamente reducido entre la dosis tóxica y el efecto
terapéutico completo.
En aquellas ocasiones que se
necesite la administración intramuscular (como en pacientes comatosos en
post-operatorio), se debe administrar una dosis suficiente por vía
intramuscular para mantener los niveles séricos dentro del rango terapéutico.
Cuando se regresa a la dosis oral después haber utilizado la vía intramuscular,
debe ajustarse la dosis oral para compensar la lenta y continua absorción
intramuscular para evitar síntomas tóxicos. Para evitar acumulación
medicamentosa debido a la absorción de los depósitos musculares, se recomienda
que para la primera semana de haber regresado al tratamiento con fenitoína
oral, la dosis debe reducirse a la mitad de la dosis original (un tercio de la
dosis intramuscular).
Status epilepticus: En
el adulto, la dosis intravenosa inicial es de 10-15 mg/kg y debe administrarse
lentamente sin exceder de 50 mg por minuto (requiriendo de aproximadamente 20
minutos en un adulto de 70 kg de peso). La dosis de inicio, debe ser seguida de
una dosis de mantenimiento de 100 mg en forma oral o intravenosa cada 6 a 8
horas.
La absorción de fenitoína en los
neonatos y niños puede ser incierta después de su administración oral. Una
dosis de inicio de 15 a 20 mg/kg de fenitoína intravenosa usualmente produce
concentraciones en el suero con un rango terapéutico aceptable (1,020 mcg/ml).
El medicamento
debe ser administrado lentamente y no exceder de 1-
3 mg/kg/min.
En el manejo del status
epilpeticus, es recomendable efectuar medición de los niveles de fenitoína
en suero para establecer posteriormente la dosis de mantenimiento, así como una
vigilancia continua de la presión arterial y electrocardiograma. Debe vigilarse
al paciente por la posible presencia de signos de depresión respiratoria.
Algunos otros medicamentos
concomitantes pueden ser necesarios para un rápido control de las crisis como
son las benzodiazepinas como el diazepam o barbitúricos de acción corta en
forma intravenosa, debido a la lenta administración requerida de fenitoína.
En caso de no ser controladas las
crisis se deben considerar otros anticonvulsivantes, barbitúricos intravenosos,
anestesia general u otros manejos apropiados.
La administración intramuscular no
debe ser utilizada en el status epiléptico ya que para alcanzar sus
niveles pico requieren de aproximadamente 24 horas (véase Precauciones
generales).
Neurocirugía: La dosis
profiláctica es de 100-200 mg (2 a 4 ml) intramuscular, con intervalos de 4
horas, mientras dure la cirugía y continuar durante el periodo postoperatorio.
Cuando sea necesaria la administración intramuscular en pacientes con dosis
previamente estables por vía oral, es necesario efectuar ajustes compensatorios
en la dosis para mantener niveles séricos terapéuticos. Cuando se utiliza la
administración intra-
muscular, el medicamento deberá administrarse por inyección intramuscular
profunda. Es necesario que la dosis intramuscular sea 50% mayor que la
requerida por vía oral para mantener estos niveles. Cuando el paciente se
reintegre a la administración oral, la dosis debe reducirse al 50% de la
original por vía oral durante una semana, para prevenir niveles en suero
excesivos, debido a la liberación sostenida a partir del tejido intramuscular.
Si el paciente requiere más de una
semana de administración de fenitoína I.M., deben evaluarse vías alternas de
administración, por ejemplo a través de una sonda gástrica. Para periodos
menores de una semana, el paciente al que se le administró vía I.M. debe
recibir la mitad de la dosis original durante el mismo periodo de tiempo en el
que se empleó la vía intramuscular. La medición de los niveles séricos podría
ser de utilidad para evitar una caída en rangos de dosis subterapéuticos. La
determinación de los niveles séricos es especialmente útil cuando se sospeche
la posibilidad de interacciones.
Arritmia cardiaca: De 3.5 a 5 mg/kg de peso corporal
repetido en una ocasión si es necesario. Usualmente la dosis diaria total de
700 a 1,000 mg es suficiente. Si no existe una reacción benéfica a los niveles
en plasma de 20 mg/ml niveles más elevados, no serán efectivos. La
administración lenta de 30-50 mg/min es preferible.
MANIFESTACIONES Y MANEJO DE
LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: La dosis letal en
pacientes pediátricos es desconocida.
Se estima que la dosis letal en el adulto es de 2 a 5 g. Los
síntomas iniciales de toxicidad son: ataxia, nistagmus y disartria. Otros
signos son tremor, hiperreflexia, somnolencia, mareo, letargia, habla
incongruente, visión borrosa, náusea y vómito. El paciente puede llegar a estar
comatoso y con hipotensión. La muerte es debida a depresión respiratoria y
circulatoria.
Existen marcadas variaciones entre los sujetos con relación
a los niveles séricos de fenitoína en los que se presenta toxicidad. El
nistagmus o la lateropulsión usualmente aparecen con un nivel de 20 mcg/ml, la
ataxia con 30 mcg/ml, se observan letargia y disartria cuando los niveles en
suero son mayores de 40 mcg/ml, pero se ha informado de pacientes con niveles
tan elevados como 50 mcg/ml que no han tenido evidencia de toxicidad. Se han
consumido hasta 25 veces la dosis terapéutica resultando en niveles séricos
mayores a 100 mcg/mL, con recuperación completa.
Tratamiento: El tratamiento es inespecífico ya que no
existe un antídoto conocido.
Sin embargo, es recomendable la observación cuidadosa de los
sistemas respiratorio y circulatorio, así como la administración de las medidas
adecuadas de soporte. La hemodiálisis puede ser considerada ya que la fenitoína
no se adhiere completamente a las proteínas del plasma. La exanguinotransfusión
total ha sido usada en el tratamiento de intoxicación severa de pacientes
pediátricos.
En caso de sobredosificación aguda debe tenerse presente la
posibilidad de la presencia de otros depresores del SNC, incluyendo el alcohol.
PRESENTACIÓN:
Caja de cartón con 5 ampolletas de 250 mg en 5 ml.
RECOMENDACIONES SOBRE
ALMACENAMIENTO: Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C y
en lugar fresco.
LEYENDAS DE PROTECCIÓN:
Su venta requiere
receta médica.
No se deje al alcance de los niños.
El empleo de este medicamento durante el embarazo, queda bajo la
responsabilidad del médico.
No use la solución si aparece turbia o tiene precipitados.
Importado por:
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Reg. Núm. 84508, S. S. A. IV
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