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Wyeth, s. a. de c. v.

Av. Poniente 134 Núm. 740  
Col. Industrial Vallejo
02300 México, D. F.
Tels.: 2122-4400 y 5354-2300 


 

INFORMACIÓN REVISADA

Ledertrexate®             

Tabletas y solución inyectable                        

(Metotrexato)

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada TABLETA con 2.5 mg contiene:

Metotrexato sódico equivalente a

2.5 mg

de metotrexato

 

Excipiente, c.b.p. 1 tableta.

 

Polvo para solución de 50 mg

 

Frasco ámpula con POLVO liofilizado amarillo de:

Metotrexato sódico equivalente a

50 mg

de metotrexato

 

Vehículo, c.b.p. 2 ml.

 

Hecha la mezcla el frasco ámpula contiene:

Metotrexato sódico equivalente a

50 mg

de metotrexato

 

Vehículo, c.b.p. 2 ml.

 

Diluyentes recomendados: 2 ml de solución dextrosa al 5% o solución fisiológica.

El nombre químico del metotrexato es: N-[4-[[(2,4-diamino-6-pteridinil)metil]metilamino] ben­zoil]-L-ácido glutámi­co. Fórmula molecular C20 H22 N8 O5. Su estructura química es la siguiente:

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

LEDERTRE­XATE® (metotre­xato) está indicado en los trastornos que se mencionan a continuación:

Enfermedades neoplásicas:

  Coriocarcinoma.

  Corioadenoma destruens.

  Mola hidatidiforme.

  Leucemia linfoblástica aguda.

  Cáncer de mama.

  Cánceres epidermoides de cabeza y cuello.

  Micosis fungoides (linfoma cutáneo de células T).

  Cáncer de pulmón.

  Linfoma No-Hodgkin.

  Osteosarcoma.

  Leucemia meníngea.

Otras enfermedades:

  Psoriasis.

  Artritis reumatoide, incluyendo artritis reumatoide juvenil de curso poliarticular.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

Farmacología clínica: El metotrexato inhibe la enzima dihidrofólica-reductasa ácida. Los dihidrofolatos deben ser reducidos a tetrahidrofolatos por esta enzima, antes de que puedan ser utilizados como acarreadores de grupos de un carbono, en la síntesis de nucleótidos purí­nicos y timidínicos. El metotrexato interfiere con la síntesis de DNA, la reparación y replicación celular. Los tejidos de proliferación intensa, como los cánceres, médula ósea, tejidos fetales, mucosa intestinal y bucal y células de vejiga urinaria son en general más sensibles a este efecto del metotrexato. Cuando la proliferación celular en tejidos malignos es mayor que en la mayoría de los tejidos normales, el metotrexato puede impedir la proliferación maligna sin daño irreversible de los tejidos normales.

En psoriasis, la tasa de producción de células epiteliales en la piel es mucho mayor que la de piel normal. Esta diferencia en las tasas de proliferación es la base para el uso de metotrexato para el control de proceso psoriásico.

Dosis altas de metotrexato, seguidas de rescate con Leucovorin®, se utiliza, como parte del tratamiento de pacientes con osteosarcoma no metastásico. La razón original para emplear tal uso se basa en el concepto de rescate selectivo de tejidos normales con Leucovorin®. Datos más recientes hacen pensar que las dosis altas de metotre­xato pueden superar la resistencia al metotrexato mismo, debida a algún impedimento del transporte activo, menor afinidad de la dihidrofólico-reductasa ácida por el metotrexato, incremento de las concentraciones de esta enzima, resultante de amplificación de genes o disminución de la poliglutamación de metotrexato. El mecanismo de acción real se desconoce.

Se desconoce en el tratamiento de la artritis reumatoide el mecanismo preciso de acción de metotrexato. El metotrexato es utilizado tanto como monoterapia como en combinación con otras intervenciones. El metotrexato es clasificado como un medicamento antirreumático modificador de la enfermedad (MARME) en el tratamiento de artritis reumatoide.

Absorción: La absorción oral en adultos parece ser dependiente de la dosis. Los niveles séricos máximos se alcanzan en 1 ó 2 horas. Dosis de 30 mg/m2 de metotrexato o menores por lo general se absorben de manera satisfactoria, con biodisponibilidad cercana a 60%. La absorción de dosis mayores de 80 mg/m2 es significati­vamente menor, lo que podría deberse a un efecto de saturación.

En pacientes pediátricos leucémicos la absorción oral de metotrexato también parece ser dependiente de la dosis y se ha informado gran variabilidad (23-95%). Se ha reportado una diferencia de 20 veces entre los niveles pico superior e inferior (Cmáx = 0.11 a 2..3 micromolar después de una dosis de 20 mg/m2). También se ha observado variabili­dad inter­individual en el tiempo de concentración máxima (Tmáx 0.67 a 4 horas luego de una dosis de 15 mg/m2) y fracción de dosis absorbida. Se ha reportado que la absorción de dosis mayores de 40 mg/m2 es signifi­ca­tivamente menor que la de dosis menores.

Como en los pacientes leucémicos pediátricos, también se ha reportado una amplia variabilidad interindividual en las concentraciones plasmáticas de metotrexato en pacientes pediátricos con artritis reumatoide juvenil. Después de la administración oral de metotrexato en dosis de 6.4 a 11.2 mg/m2/semana en pacientes pediátricos con ARJ, las concentraciones séricas promedio fueron 0.59 micromolar (rango de 0.03 a 1.40) a una hora, 0.44 micro­molar (rango de 0.01 a 1.00) a 2 horas y 0.29 micromolar (rango de 0.06 a 0.58) a 3 horas. En pacientes pediátricos que reciben metotrexato para tratar
la leucemia linfocítica aguda (6.3 a 30 mg/m2), o para la artritis reumatoide juvenil (3.75 a 26.2 mg/m2) se ha reportado que la vida media terminal está en un rango de 0.7 a 5.8 horas o 0.9 a 2.3 horas, respectivamente.

La biodisponibilidad del metotrexato administrado por vía oral se reduce con los alimentos, especialmente con productos lácteos.

Distribución: Después de su administración intrave­no­sa, el volumen inicial de distribución es aproximada­mente de 0.18 l/kg (18% del peso corporal), y la distribución del volumen de equilibrio dinámico es de aproximadamente 0.4 a 0.8 l/kg (40 a 80% del peso corporal). El metotrexato compite con folatos reducidos por el transporte activo a través de las membranas celulares, en un proceso mediado por un solo portador. En
concentraciones plasmáticas mayores a 100 micromolar (100 µM), la difusión pasiva es la vía principal por la que se alcanzan concentraciones intracelulares efectivas. En el plasma, el metotrexato está unido a proteínas en aproximadamente 50%.

El metotrexato no cruza la barrera hematoencefálica en cantidades terapéuticas cuando se administra por vía oral o parenteral. Pueden lograrse altas concentraciones del medicamento en el líquido cefalorraquídeo (LCR) mediante su administración intratecal.

En perros, las concentraciones del medicamento en líquido sinovial luego de la administración oral fueron mayores en las articulaciones inflamadas que en las no inflamadas. Aunque los salicilatos no interfieren en esta penetración, el tratamiento previo con prednisona sí la redujo hasta los valores observados en las articulaciones no inflamadas.

Metabolismo: Después de su absorción, el meto­tre­xato es objeto de biotransformación hepática e intra­celular que lo transforma en sus formas poligluta­madas, que pueden ser reconvertidas en metotrexato por acción de las ­enzimas hidro­lasas. Estos poliglutamatos actúan como inhibi­dores de la dihidrofolato-reductasa y de la timidilato-sintetasa. Pequeñas cantidades de poligluta­matos de metotrexato permanecen en los tejidos durante periodos prolongados. La retención y prolongada acción farmaco­lógica de estos metabolitos activos varían en los diferentes tejidos, células y tumores. Con las dosis comúnmente prescritas, es factible la biotrans­for­­mación de pequeñas cantidades a 7-hidroxime­to­tre­xato. La acumulación de éste puede resul­tar significativa cuando se usan dosis altas en el tratamiento del sarcoma osteogénico. La hidrosolubilidad del 7-hidroxime­totre­xato es 3 a 5 veces mayor que la del compuesto original. El metotrexato es metabolizado parcialmente por flora intestinal después de su administración oral.

La vida media terminal del metotrexato es aproximadamente de 3 a 10 horas en pacientes sometidos a tratamiento de psoriasis, artritis reumatoide o cáncer (este último a dosis bajas, menores de 30 mg/m2). Se incremen­ta ­hasta 8 a 15 horas en pacientes que reciben dosis altas del fármaco.

En pacientes pediátricos que reciben metotrexato para leucemia linfocítica aguda (6.3 a 30 mg/m2) o para ARJ (3.75 a 26.2 mg/m2) la vida media terminal reportada es de 0.7 a 5.8 horas o de 0.9 a 2.3 horas, respectivamente.

Excreción: La vía principal de eliminación es la excreción renal, que depende tanto de la dosis como de la vía de administración. Tras la administración intravenosa, 80 a 90% de la dosis administrada se excreta sin cambios en la orina a las 24 horas. Ocurre excreción biliar limitada, menor a 10% de la dosis administrada. Se ha propuesto recirculación enterohepática de metotrexato.

La excreción renal ocurre por filtración glomerular y secreción tubular activa. Se ha observado eliminación no lineal debida a saturación de la absorción tubular renal en pacientes psoriásicos con dosis de 7.5 a 30 mg. Las concentraciones plasmáticas de metotrexato pueden in­crementarse mucho con el uso de otros fármacos, como ácidos orgánicos débiles, que también se excretan por secreción tubular, o con el deterioro de la función renal. Hay informes de correlación excelente entre la depuración de metotrexato y la de creatinina endógena.

Las tasas de depuración del metotrexato son muy variables y por lo general disminuyen con dosis altas. Entre los factores causales de su toxicidad es importante la depuración lenta del fármaco. Se ha planteado que la toxicidad del metotrexato en tejidos normales depende de la duración de la exposición al fármaco más que de los valores plasmáticos máximos alcanzados. Las concen­traciones de este medicamento en el plasma permanecen altas durante largos periodos en pacientes con eliminación lenta del metotrexato a raíz de deterioro de la función, extravasación en el tercer espacio u otras causas.

El potencial de toxicidad con regímenes de dosis altas o con retraso en la excreción de metotrexato disminuye con la administración de Leucovorin® durante la fase final de la eliminación plasmática del metotrexato.

CONTRAINDICACIONES: Hipersensibilidad conocida al metotrexato o a cualquier excipiente de la formulación.

Las formulaciones con metotrexato y los diluyentes que contienen conservadores, no deberán utilizarse para la terapia intratecal o terapia con metotrexato a altas ­dosis.

No debe administrarse metotrexato a pacientes con psoriasis o artritis reumatoide que padezcan de alcoholismo, enfermedad alcohólica del hígado u otras enfermedades hepáticas crónicas. Evidencia patente o de laboratorio de síndromes de inmunodeficiencia. Discrasias san­­guí­neas preexistentes, como la hipoplasia de médula ósea, leuco­penia, trombocitopenia, o anemia significativa. Embarazo. Lactancia.

PRECAUCIONES GENERALES: Es necesario vigilar estrechamente a los pacientes en tratamiento con metotrexato. El metotrexato tiene un potencial para una toxicidad seria. Los efectos tóxicos pueden estar relacionados en frecuencia y severidad con la dosis o la frecuencia de administración, pero han sido observados con todas las dosis y pueden ocurrir en cualquier momento del tratamiento. La mayoría de las reacciones adversas son reversibles, si se detectan tempranamente. Cuando ocurren tales reacciones adversas, la dosis debe ser reducida o descontinuada, además de implementar las medidas correctivas necesarias. Si el tratamiento con metotrexato se reinicia, se deberá hacer con precaución, con la consideración adecuada de la necesidad posterior del medicamento, y con gran vigilancia por la posible recurrencia de la toxicidad.

Se debe hacer énfasis al paciente, acerca de que la dosis recomendada para artritis reumatoide y psoriasis es semanal y que su administración en forma errónea diariamente de la dosis recomendada ha tenido como consecuencia una toxicidad mortal.

El uso del metotrexato en regímenes de dosis altas, recomendado para el tratamiento del osteosarcoma requiere extrema cautela (véase Dosis y vía de administración). Esquemas de dosis altas para otras enfermedades neoplásicas están en investigación y no se ha establecido ninguna ventaja terapéutica.

En pacientes que reciban dosis bajas de metotrexato pueden ocurrir linfomas malignos que pueden sufrir una regresión después de la descontinuación del metotrexato; por lo tanto, pueden no requerir tratamiento citotóxico. Descontinuar primero el tratamiento con me­totre­xato si el linfoma no sufre regresión se debe instituir un tratamiento apropiado.

Los estados de deficiencia de folatos pueden incrementar la toxicidad de metotrexato.

Toxicidad de órganos y sistemas:

Gastrointestinal: Si aparece vómito, diarrea o estomatitis resultando en deshidratación, debe interrumpirse el metotrexato hasta que el paciente se haya recuperado..

Hematológica: El metotrexato puede suprimir la hematopoyesis y causar anemia, anemia aplásica, pancitopenia, leucopenia, neutropenia y/o trombocitopenia. El metotrexato debe administrarse con precaución, si se usa en pacientes con tumores malignos y disfunción hematopoyética preexistente. En el tratamiento de enfermedades neoplásicas, el metotrexato debe continuarse sólo si el beneficio potencial supera el riesgo de mielosupresión severa. En psoriasis y artritis reumatoide, el metotrexato debe interrumpirse inmediatamente si existe una disminución significativa de las cuentas de las células sanguíneas.

Hepática: El metotrexato tiene potencial para hepatitis aguda y hepatotoxicidad crónica (fibrosis y cirrosis). La toxicidad crónica puede ser potencialmente mortal, en general sobreviene después de su uso prolongado (comúnmente, de 2 años o más), y después de una dosis acumu­lativa total de por lo menos 1.5 g. En estudios en pacientes psoriásicos, la hepatotoxicidad parece estar en función de la dosis acumulada total y parece incrementarse con el alcoholismo, obesidad, diabetes y edad avanzada.

Se observan frecuentemente anormalidades transitorias de los parámetros hepáticos, después de la administración de metotrexato y generalmente no son razón para modificación del tratamiento con metotrexato. Las anormalidades hepáticas persistentes, y/o disminución de la albúmina sérica pueden ser indicadores de toxicidad hepática grave.

En psoriasis, las pruebas de daño hepático y función hepática, incluida la albúmina sérica y tiempo de protrombina deben realizarse varias veces antes de iniciar el medicamento. Las pruebas funcionales hepáticas son frecuentemente normales durante la evolución de la fibrosis y cirrosis. Estas lesiones pueden ser detectadas solamente por biopsia. Es recomendable obtener una biopsia hepática: 1) antes de iniciar el tratamiento o poco tiempo después de iniciado (2-4 meses) 2) cuando la dosis
acumulada total llegue a 1.5 g, y 3) después de cada adición de 1.0 a 1.5 g. En caso de fibrosis moderada o cualquier grado de cirrosis, interrumpir el medicamento, al tiempo que la fibrosis moderada indica normalmente la necesidad de repetir la biopsia al cabo de 6 meses. Anormalidades histológicas más leves, como los cambios grasos y la inflamación portal de grado bajo, son relativamente comunes antes de iniciar el tratamiento. Aunque estos cambios moderados no es usual que justifiquen evitar o interrumpir la administración del metotrexato, sí precisan usar ese medicamento con cautela.

En artritis reumatoide, la edad al momento de utilizar metotrexato por primera vez y la duración de la terapia han sido reportadas como factores de riesgo hepatotóxico. Las anormalidades persistentes en las pruebas de funcionamiento hepático pueden preceder a la aparición de fibrosis o cirrosis en la población reumatoide. Las pruebas de función hepática deben realizarse al inicio y en intervalos de 4 a 8 semanas en pacientes con artritis reumatoide que reciben metotrexato. En pacientes con antecedentes de ingesta excesiva del alcohol, anormalidades persistentes en los valores basales de pruebas de función hepática o con hepatitis B crónica o infección C, se debe realizar una biopsia hepática antes del tratamiento. Durante la terapia, las biopsias hepáticas deben realizarse si existen anomalías persistentes de la prueba de función hepática o si hay un decremento en la albúmina sérica por debajo de los rangos normales (en el establecimiento de artritis reumatoide bien controlada).

Si los resultados de la biopsia hepática muestran cambios leves (grados I, II, IIIa de Roenigk), el metotrexato puede continuarse y el paciente ser monitoreado según las recomendaciones listadas arriba. El metotrexato debe descontinuarse en cualquier paciente con anormalidades permanentes en las pruebas de función hepática y que se niegue a una biopsia hepática o en pacientes cuyas biopsias hepáticas muestren cambios moderados a severos. (Roenigk grados IIIb o IV).

Infecciones o estado inmunitario: El metotrexato debe utilizarse con extrema precaución en presencia de infecciones activas y está contraindicado por lo general en los pacientes que tienen evidencia manifiesta o de laboratorio de síndromes de inmunodeficiencia.

Inmunización: Las inmunizaciones pueden no ser efectivas cuando se administran durante el tratamiento con metotrexato. No se recomienda inmunización con vacunas de virus vivos. Hay reportes de infecciones de vacuna diseminada después de la inmunización contra la viruela en pacientes que recibían tratamiento con metotrexato.

Infección: Infecciones oportunistas potencialmente fatales, incluida la neumonía por Pneumocystis carinii, pueden ocurrir en la terapia con metotrexato. Cuando un paciente presenta síntomas pulmonares, la posibilidad de neumonía por Pneumocystis carinii debe ser ­considerada.

Neurológica: Hay informes de leuco-encefalopatía después de la administración intravenosa de metotrexato a pacientes que habían recibido irradiación cráneo-espinal. Se ha reportado neurotoxicidad grave, frecuentemente manifestada como convulsiones generalizadas o focales con incremento inesperado de frecuencia en pacientes pediátricos con leucemia linfoblástica aguda que fueron, tratados con dosis intermedia de metotrexato
(1 g/m2). Los pacientes sintomáticos presentaron leucoen­cefalo­patía y/o calcificaciones microangiopáticas en los estudios diágnosticos de imagen.

La leucoencefalopatía crónica también se ha reportado en pacientes que recibieron altas dosis repetidas de metotrexato con rescate con Leucovorin* aun sin irradiación de cráneo.

La descontinuación del metotrexato no siempre resulta en recuperación completa.

Se ha observado un síndrome neurológico agudo transitorio en pacientes tratados con regímenes de altas dosis. Entre las manifestaciones de este síndrome neurológico se pueden incluir comportamiento anormal, signos sensomotores focales, incluyendo ceguera transitoria y reflejos anormales. La causa exacta se ­desconoce.

Después del uso intratecal del metotrexato, puede clasificarse de la manera siguiente la toxicidad que sobre el sistema nervioso central (SNC) llega a ocurrir: aracnoiditis aguda química manifestada, por ejemplo, cefalea, dorsalgia, rigidez de la nuca y fiebre; mielopatía subaguda caracterizada, por ejemplo, paraparesia/paraplejía con afección de una o más raíces espinales; y leucoen­cefalopatía crónica manifestada, por ejemplo, confusión, irritabilidad, somnolencia, ataxia, demencia, convulsiones y coma. Esta toxicidad del SNC puede ser progresiva y mortal. Existe evidencia de que el uso combinado de metotrexato intratecal e irradiación craneal incrementa la incidencia de leucoencefalo­patía. Después de la administración intratecal de metotre­xato, los signos de neurotoxicidad (irritación meníngea, paresias transitorias o permanentes, encefalopatía) deben ser monitoreados.

Pulmonar: Los síntomas pulmonares, por ejemplo, la tos seca sin producción de secreciones, fiebre, tos, dolor torácico, disnea, hipoxemia e infiltrados en radiografía de tórax o neumonitis no específica que ocurren durante el tratamiento con metotrexato pueden ser indicadores de lesiones potencialmente peligrosas y precisan la interrupción del tratamiento e investigación minuciosa. Pueden ocurrir lesiones pulmonares con cualquier dosis. Las infecciones (incluyendo neumonía) deben ser excluidas.

Renal: El metotrexato puede causar daño renal que puede llevar a una insuficiencia renal aguda. Se recomienda la atención estrecha de la función renal, que incluya hidratación adecuada, alcalinización de la orina y medición de las concentraciones séricas de metotrexato y función renal.

Piel: Se han reportado reacciones dermatológicas
graves, ocasionalmente mortales, incluyendo necrólisis tóxica epidérmica (síndrome de Lyell), síndrome de Stevens-Johnson, y eritema multiforme durante la admi­nis­tración por días de metotrexato oral, intramuscular, intravenoso o intratecal.

Las lesiones psoriásicas pueden agravarse con la exposición a la luz ultravioleta. La dermatitis por radiación o el eritema solar pueden reaparecer con el uso de ­metotrexato.

El frasco de LEDERTRE­XATE® inyectable contiene hule natural seco que puede causar reacciones de hipersensibilidad cuando se manipula o cuando el producto es inyectado en personas con una sensibilidad conocida o posible al látex.

ADVERTENCIAS: En virtud de la posibilidad potencial de reacciones tóxicas serias (las cuales pueden ser mortales), el metotrexato sólo debe ser utilizado en enfermedades neoplásicas que ponen en peligro la vida, o en pacientes con psoriasis o artritis reumatoide, en enfermedad de carácter de severo, recalci­trante o disca­pacitante, que no han respondido adecuadamente a otros regímenes terapéuticos. Se ha informado de muertes con el uso de metotrexato en el tratamiento de cánceres, psoriasis y artritis reumatoide. En virtud del potencial de reacciones tóxicas serias, el médico debe informar al paciente acerca de los riesgos que implica el tratamiento con esta sustancia, además de que el ­paciente debe estar bajo supervisión médica constante.

Se ha reportado que el metotrexato causa muertes fetales y/o anomalías congénitas. No se recomienda el uso de metotrexato para el tratamiento de enfermedades neoplásicas en mujeres con potencial reproductivo, a menos que exista clara evidencia de que los beneficios esperados sobrepasan los riesgos considerados.

Igual que otros medicamentos citotóxicos, metotrexato puede inducir “síndrome de lisis tumoral” en pacientes con tumores de crecimiento rápido. Las medidas adecuadas de soporte y farmacológicas pueden ayudar a prevenir o aliviar esta complicación.

Se han reportado reacciones cutáneas severas, ocasionalmente mortales, como síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis tóxica epidérmica (síndrome de Lyell), después de dosis únicas o múltiples de metotrexato.

Pueden ocurrir infecciones oportunistas potencialmente fatales, incluyendo neumonía por Pneumocystis carinii durante el tratamiento con metotrexato.

Se ha reportado supresión grave de médula ósea (y en algunos casos mortal), anemia aplásica y toxicidad gastrointestinal con la administración simultánea de metotrexato (por lo general en dosis altas) y algunos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

El metotrexato causa hepatotoxicidad, fibrosis y cirrosis hepáticas, por lo general sólo después de uso prolongado. En casos agudos, se ha observado elevación de las enzimas hepáticas. Esta es frecuentemente transitoria y asintomática, y no parece predecir una enfermedad hepática subsecuente. La biopsia hepática después del uso sostenido ha mostrado, frecuentemente, cambios histológicos, y han sido repor­tadas fibrosis y cirrosis; estas últimas lesiones pueden no estar precedidas de síntomas o resultados anormales de las pruebas de la función hepática en la población con psoriasis. Se recomienda la realización periódica de biopsias hepáticas para pacientes psoriásicos con tratamiento a largo plazo. La persistencia de anormalidades en las pruebas de funcionamiento hepático pueden preceder a la aparición de fibrosis o cirrosis en los pacientes con artritis reuma­toide..

La enfermedad pulmonar inducida por el metotrexato puede ocurrir de manera aguda en cualquier momento del tratamiento y ha sido observada con dosis de apenas 7.5 mg/semana. No siempre es del todo reversible. Los síntomas pulmonares (especialmente la tos seca sin expectoración) puede requerir la interrupción del tra-tamiento y evaluación minuciosa.

La diarrea y estomatitis ulcerativa precisan la interrupción inmediata del tratamiento; de lo contrario, pueden ocurrir enteritis hemorrágica y muerte por perforación intestinal. El metotrexato debe ser utilizado con extrema precaución en casos de enfermedad por úlcera péptica o colitis ulcerativa.

El metotrexato, administrado en forma concomitante con radioterapia, puede incrementar el riesgo de necrosis de tejidos blandos y ostenecrosis.

El metotrexato se elimina lentamente de los compartimentos de tercer espacio (por ejemplo, efusión pleural, ascitis). Lo anterior resulta en una prolongada vida media terminal de metotrexato y toxicidad no esperada. En pacientes con acumulaciones significativas en tercer espa­cio, es aconsejable evacuar el líquido antes del tratamiento y monitorear los niveles plasmáticos de metotrexato.

La administración de metotrexato a pacientes con deterioro de la función renal debe efectuarse con extrema precaución y a dosis bajas, dado que la insuficiencia de la función renal prolongaría la eliminación del metotrexato.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Uso durante el embarazo: El metotrexato puede causar muerte fetal, embriotoxicidad, aborto o efectos teratogénicos si se adminis­tra a mujeres embarazadas. El metotrexato está contraindicado en embarazadas que padezcan psoria­sis o artritis reumatoide y se deberá utilizar en el tratamiento de neoplasias sólo cuando el beneficio potencial sobrepase los posibles riesgos para el feto. En casos de muje­res en edad reproduc­tiva, ha de descartarse el embarazo antes de iniciar su admi­nistración; deberá informarse a las pacientes sobre los riesgos graves para el feto en caso de ocurrir el embarazo mientras reciben este medicamento. Debe evitarse el embarazo si cualquiera de los dos integrantes de una pareja recibe metotrexato (durante por lo menos los 3 meses que sigan al tratamiento en varones y durante por lo menos un ciclo ovulatorio después del tratamiento en mujeres).

Uso durante la lactancia: El metotrexato ha sido detectado en la leche materna y está contraindicado durante la lactancia.

Uso pediátrico: La seguridad y eficacia en pacientes pediátricos han sido establecidas sólo en la quimioterapia anti­neoplá­sica y en artritis reumatoide juvenil de curso poliarticular.

Estudios clínicos publicados evaluaron el uso de metotrexato en niños y adolescentes (ejemplo, pacientes de 2 a 16 años) con artritis reumatoide juvenil, los cuales demostraron seguridad comparable a la observada en adultos con artritis reumatoide.

Uso geriátrico: Debido a disminución en la función hepática y renal, así como a disminución en la reserva de folatos en los pacientes geriátricos, deben considerarse dosis relativamente bajas y estos pacientes deberán vigilarse estrechamente en busca de signos tempranos de toxicidad.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: En general, la incidencia y severidad de las reacciones secundarias agudas están relacionadas con la dosis y frecuencia de administración.

Las reacciones adversas más frecuentes reportadas incluyen estomatitis ulcerativa, leucopenia, náusea y dolor abdominal. Otros efectos adversos frecuentemente reportados son malestar general, fatiga indebida, escalofríos y fiebre, mareo y disminución de la resistencia a las infecciones.

Las reacciones adversas se enlistan en la tabla de frecuencias del CIOMS:

Muy frecuente: ³ 10%.

Frecuente: ³ 1% y < 10%.

Poco frecuente: ³ 0.1% y < 1%.

Rara: ³ 0.01% y < 0.1%.

Muy rara: < 0.01%.

 

 

Reacción adversa (véase Precauciones generales, toxicidad de órganos y

Clase sistema órgano

sistemas para una discusión posterior).

Infecciones e infestaciones

 

Poco frecuentes:

Infecciones oportunistas, incluyendo infecciones fatales.

Rara:

Sepsis.

Frecuencia indeterminada:

Infecciones, incluyendo neumonía, neumonía por Pneumocystis carinii,

 

nocardiosis, histoplasmosis, criptococosis, Herpes zoster, hepatitis, H. simplex,

 

H. simplex diseminado.

Neoplasias benignas y malignas (incluyendo quistes y pólipos)

Poco frecuentes:

Linfoma reversible.

Muy raras:

Síndrome de lisis tumoral (solo parenteral).

Trastornos sanguíneos y del sistema linfático

Poco frecuentes:

Anemia, supresión de hematopoyesis, trombocitopenia.

Muy raras:

Anemia aplásica.

Frecuencia indeterminada:

Linfadenopatía y trastornos linfoproliferativos (incluyendo reversibles),

 

 

pancitopenia, neutropenia.

 

Trastornos del sistema inmune

Poco frecuentes:

Reacciones anafilactoides.

Muy raras:

Hipogammaglobulinemia.

Trastornos del metabolismo y nutrición

Rara:

Diabetes.

Trastornos psiquiátricos

 

Raras:

Alteración del humor, disfunción cognoscitiva transitoria.

Trastornos del sistema nervioso

Poco frecuentes:

Convulsiones (sólo parenteral) encefalopatía/leucoencefalopatía (sólo parenteral)

 

cefaleas, hemiparesis.

Raras:

Adormecimiento, paresis, trastornos del lenguaje incluyendo disartria y afasia.

Muy rara:

Sensaciones craneales inusitadas.

Trastornos de la visión

 

Raras:

Visión borrosa, cambios visuales serios de etiología desconocida.

Muy raras:

Conjuntivitis, ceguera transitoria/pérdida de la vista.

Trastornos cardiacos

 

Raras:

Hipotensión.

Muy raras:

Derrame pericárdico, pericarditis.

Trastornos vasculares

 

Rara:

Eventos tromboembólicos (incluyendo tromboflebitis, trombosis arterial, trombosis

 

cerebral, trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, trombosis de vena

 

 

retiniana.

 

Muy rara:

Vasculitis.

Trastornos respiratorios, torácico y mediastal

Poco frecuentes:

Neumonitis intersticial, incluyendo la muerte.

Raras:

Faringitis, insuficiencia respiratoria, fibrosis respiratoria.

Muy raras:

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica intersticial.

Trastornos gastrointestinales

Poco frecuentes:

Anorexia, diarrea, estomatitis, vómito.

Raras:

Enteritis, ulceración gastrointestinal y hemorragia, gingivitis, melena.

Muy rara:

Hematemesis.

Trastornos hepato-biliares

Poco frecuentes:

Elevación de las enzimas hepáticas.

Raras:

Hepatitis aguda, fibrosis crónica y cirrosis, hepatotoxicidad.

Muy raras:

Disminución de la albúmina sérica.

Trastornos en piel y tejido subcutáneo

Poco frecuentes:

Alopecia, síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica (síndrome

 

de Lyell).

Raras:

Acné, equimosis, eritema multiforme, rashes eritematosos, nodulosis, erosión

 

dolorosa de placas psoriásicas, fotosensibilidad, cambios de pigmentación,

 

prurito, ulceración de la piel, urticaria.

Muy raras:

Furunculosis, telangiectasia.

Trastornos musculosqueléticos, del tejido conectivo y huesos

Raras:

Artralgia/mialgia, osteoporosis, fracturas por stress.

Trastornos renales y urinarios

Poco frecuentes:

Nefropatía severa/insuficiencia renal.

Rara:

Disuria.

Muy rara:

Azotemia, cistitis, hematuria.

Embarazo, puerperio y condiciones perinatales

Poco frecuentes:

Defectos en el feto.

Rara:

Aborto.

Trastornos en el sistema reproductivo y mama

Rara:

Disfunción menstrual.

Muy raras:

Ovogénesis o espermatogénesis defectuosa, impotencia, infertilidad, pérdida de

 

la libido, oligospermia transitoria, leucorrea.

Trastornos generales y condiciones del sitio de administración

Muy raras:

Muerte súbita.

Reacciones adversas en estudios de artritis reumatoide juvenil: Las incidencias aproximadas de reacciones adversas reportadas en pacientes pediátricos con ARJ tratados con dosis semanales orales de metotrexato (5 a 20 mg/m2/semana o 0.1 a 1.1 mg/kg/semana) fueron las siguientes (virtualmente todos los pacientes estaban recibiendo tratamiento concomitante con AINEs y algunos también dosis bajas de corticosteroides): elevación en pruebas de funcionamiento hepático, 14%; reacciones gastrointestinales (por ejemplo, náusea, vómito, diarrea), 11%; estomatitis, 2%; leucopenia, 2%; cefalea, 1.2%; alopecia, 0.5%; letargo, 0.2%, y exantema, 0.2%. Aunque se ha experimentado con dosis hasta por 30 mg/m2/semana en artritis reumatoide juvenil, los datos publicados para las dosis mayores de 20 mg/m2/semana está muy limitada en proveer estimados confiables del índice de reacciones adversas.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

No deben administrarse medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) antes o durante el tratamiento del osteosarcoma con dosis altas de metotrexato. Se ha reportado que algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos administrados concomitantemente con altas dosis de metotrexato elevan y prolongan las concentraciones séricas de metotre­xato, llegando a causar la muerte por toxicidad hematoló­gica y gastrointestinal grave (véase Precauciones generales). Los AINEs y salicilatos han sido reportados que reducen la secreción tubular de metotrexato en modelos animales y pueden potenciar su toxicidad por incremento de los niveles de metotrexato. Por lo tanto, se deben utilizar con precaución cuando se administren concomitantemente con dosis bajas de metotrexato.

En el tratamiento de artritis reumatoide con metotrexato, ácido acetilsalicílico y otros AINEs y/o dosis bajas de esteroides pueden continuar.

A pesar de sus posibles interacciones potenciales, en estudios con metotrexato en pacientes con artritis reuma­toide se han incluido regímenes constantes de anti­infla­matorios no esteroideos sin problemas evidentes, ­pero debe tomarse en cuenta que las dosis de metotrexato utilizadas en el tratamiento de la artritis reumatoide (7.5 a 15 mg/semana) son en ocasiones menores que las ad­ministradas contra la psoriasis, y las dosis elevadas pueden ocasionar toxicidad inesperada.

Medicamentos altamente unidos a proteínas plasmáticas: El metotrexato se une parcialmente a la albúmina sérica y su toxicidad puede incrementarse a raíz del desplazamiento por otros fármacos de alta unión, como los salicilatos, fenilbutazona, fenitoína y sulfonamidas.

Probenecid: El probenecid disminuye su transporte tubular renal, por lo que el uso simultáneo de metotrexato y este medicamento requiere vigilancia estrecha.

Penicilinas: Las penicilinas pueden reducir la depuración renal del metotrexato; se ha observado en combi­nación con dosis elevadas y bajas de metotrexato toxicidad hematológica y gastrointestinal.

Antibióticos orales: Los antibióticos orales, como la tetraciclina, cloranfenicol, y antibióticos de amplio espectro no absorbibles, pueden disminuir la absorción intestinal del metotrexato o interferir en la circulación enterohepática por inhibición de la flora intestinal y supresión del metabolismo del metotrexato por las bacterias.

Trimetoprim/sulfametoxazol: Raramente ha sido reportado que incremente la supresión de médula ósea en pacientes que reciben metotrexato, probablemente por un efecto antifolatos adicional.

Agentes quimioterapéuticos: Se ha observado incremento de la nefrotoxicidad cuando se administran altas dosis de metotrexato en combinación con agentes quimioterapéuticos potencialmente nefrotóxicos (por ejemplo, cisplatino).

Hepatotoxinas: El potencial para incrementar la hepatotoxicidad cuando se administra metotrexato con otros agentes hepatotóxicos no ha sido evaluado. Sin embargo, la hepatotoxicidad ha sido reportada en tales casos. Por lo tanto, los pacientes que reciben tratamiento concomitante con metotrexato y otros agentes hepatotóxicos potenciales (por ejemplo, leflunomida, azatioprina, sulfasalazina, retinoides) deben ser estrechamente monitoreados por posible incremento del riesgo de hepatotoxicidad.

Teofilina: El metotrexato puede disminuir la depuración de teofilina, por lo que los niveles de teofilina deben ser monitoreados cuando se utiliza conjuntamente con metotrexato.

Vitaminas: Los preparados vitamínicos que contienen ácido fólico o sus derivados pueden disminuir la respuesta al metotrexato administrado sistémicamente. Altas dosis de Leucovorin® pueden reducir la eficacia del metotrexato administrado intratecalmente.

Leucovorin®: Estudios preliminares en animales y humanos revelan que pequeñas cantidades de Leucovorin® administrado por vía intravenosa pasan al líquido cefalorraquídeo como 5-metiltetrahi­drofolato y, en humanos, permanece en concentraciones 1 a 3 veces menores que las usuales de metotrexato después de la administración intratecal.

Radioterapia: Metotrexato, administrado concomitantemente con radioterapia, puede incrementar el riesgo de necrosis de tejidos blandos y osteonecrosis.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO:

General: Los pacientes tratados con metotrexato deben estar bajo vigilancia estrecha para la detección oportuna de efectos tóxicos. Su evaluación inicial ha de incluir la biometría hemática completa con cuentas diferencial y plaquetaria, así como enzimas hepáticas, pruebas de función renal y radiografía de tórax.

Psoriasis y artritis reumatoide: Durante el tratamiento con metotrexato en casos de artritis reuma­toide y psoriasis, se recomienda el monitoreo de los siguientes parámetros: hematología por lo menos mensualmente, determinaciones de enzimas hepáticas y función
renal cada 1 a 2 meses. Generalmente, se indica un moni­toreo más frecuente durante terapia antineoplásica. Se requiere vigilancia más frecuente durante el inicio o el cambio de dosis o durante periodos de riesgo alto de concentraciones séricas elevadas de metotrexato (por ejemplo, por deshidratación).

Pruebas de función pulmonar: Las pruebas de función pulmonar son útiles si se sospecha enfermedad pulmonar, en especial si se tienen valores basales para comparación.

Niveles de metotrexato: El monitoreo de los niveles séricos de metotrexato puede reducir significativamente la toxicidad y mortalidad con metotrexato.

Los pacientes sujetos a las siguientes condiciones están predispuestos a desarrollar niveles de metotrexato elevados o prolongados y beneficiarse del monitoreo rutinario de niveles: por ejemplo, derrames pericárdicos, ascitis, obstrucción del tracto gastrointestinal, terapia previa con cisplatino, deshidratación, aciduria, deterioro de la función renal. Algunos pacientes pueden tener depuración tardía en ausencia de estos elementos. Es importante que los pacientes sean identificados dentro de las 48 horas, ya que la toxicidad con metotrexato puede no ser reversible si el rescate adecuado con Leucovorin®  se retrasa por más de 42 a 48 horas.

El método para monitorear las concentraciones de metotrexato varía de institución a institución. El monitoreo de las concentraciones de metotrexato deberá de incluir la determinación del nivel de metotrexato a las 24, 48 o 72 horas, y una valoración de la proporción de declinación de las concentraciones de metotrexato (para determinar cuanto tiempo continuar con el rescate con Leucovorin® ).

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: No se tienen datos de estudios controlados en humanos que consideren el riesgo de neoplasias con metotrexato. Se ha evaluado el potencial carcinogénico en estudios de animales, con resultados no concluyentes. Aunque hay pruebas de que el metotrexato causa daño cromosómico en células somáticas animales y células de la médula ósea humana, la importancia clínica de estos cambios es incierta. Linfomas no hodgkinianos y otros tumores han sido reportados en pacientes que reciben bajas dosis de metotrexato. De cualquier manera, existen ejemplos de aparición de linfomas malignos durante tratamiento con dosis bajas orales de metotrexato que han sufrido una completa regresión después de retirar el tratamiento. La evaluación del potencial carcinogénico del metotrexato se complica por los datos de riesgo incrementado de algunos tumores en pacientes con artritis reumatoide. Los posibles beneficios deben ponderarse contra el riesgo potencial antes del uso de metotrexato, sea solo o en combinación con otros fármacos, especialmente en niños o adultos jóvenes. El metotrexato causa embriotoxicidad, aborto y defectos fetales en humanos.

También se ha informado que produce disfunción de la fertilidad, oligospermia e irregularidades menstruales en humanos durante el tratamiento y por un breve plazo después del cese de la terapia.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: Enfermedades neoplásicas

 

Vía de

 

Rescate con

Dosis (mg/m2)

administración

Frecuencia

Leucovorin®

Dosis convencional

 

 

 

15-20

Oral

Dos veces por semana

30-50

Oral e intravenosa

Una vez a la semana

15 x 5 días

Intravenosa e

Cada 2 a 3 semanas

 

intramuscular

 

 

Dosis intermedia

 

 

 

50-150

Bolo intravenoso

Cada 2 a 3 semanas

240

Infusión

Cada 4-7 días

+

 

intravenosa

 

 

0.5-1 g/m2

Infusión

2 a 3 semanas

+

 

intravenosa (36-48 horas)

 

 

Dosis alta

 

 

 

1-12 g/m2

Intravenosa (1-24 horas)

Cada 1-3 semanas

+

Dosis de Leucovorin® en regímenes de metotrexato a dosis altas.

 

Nivel de

Tiempo (h)

Dosis de Leucovorin®

Dosis de

metotrexato a

después de

mg/m2 cada 6

Número de

metotrexato

48 horas (M)

metotrexato

horas

dosis

50-250 mg/kg

< 5 x 10–7