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Astrazeneca, s.a. de c.v.

Super Avenida Lomas Verdes Núm. 67 
53120 Naucalpan de Juárez, Edo. de México
Tel.: 5374-9600 Fax ventas: 5344-6305 
Información 01-800-751-4600


Seloken® zok       

Grageas de liberación prolongada

(Metoprolol)

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada GRAGEA de liberación prolongada contiene:

Succinato de metoprolol           95 mg

Excipiente, c.b.p. 1 gragea.

INDICACIONES TERAPÉUTICAS: Hipertensión: disminuye las cifras de presión arterial y el riesgo de morbi­lidad y mortalidad coronaria y cardiovascular (inclusive muerte súbita).

Insuficiencia cardiaca de leve a severa, y crónica como coadyuvante en el tratamiento; incrementa la sobrevi­vencia, reduce la hospitalización, mejora la función ven­tricular izquierda, la clasificación NYHA (New York Heart Association) y la calidad de vida. Angina de pecho.

Trastornos del ritmo cardiaco, especialmente taquicardia supraventricular. Terapia de mantenimiento después de un infarto del miocardio. Alteraciones funcionales del corazón con palpitaciones. Profilaxis de migraña.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

Farmacocinética:

Absorción y distribución: Metoprolol se absorbe completamente por vía oral. Debido a un efecto importante de primer orden, la biodisponibilidad sistémica de meto­prolol a partir de una dosis oral única es aproximadamente del 50%. En comparación con las tabletas convencionales, la biodisponibilidad se reduce entre un 20-30% para las preparaciones de liberación prolongada, aunque esto se ha demostrado que no tiene importancia clínica, ya que el área bajo la curva (ABC) del efecto para la frecuencia cardiaca es la misma que para las tabletas convencionales. La afinidad de metoprolol por las proteínas plasmáticas es baja, entre 5-10%.

Las grageas de liberación prolongada consisten de varios cientos de microesferas con succinato de metoprolol. Cada microesfera está cubierta con una membrana polimérica que controla la velocidad de liberación de metoprolol.

La gragea se desintegra rápidamente después de ser ingerida, permitiendo la dispersión de las microesferas en el tubo digestivo, liberando metoprolol en forma continua aproximadamente por 20 horas. La vida media de eliminación de metoprolol es en promedio de 3.5 horas (véase Metabolismo y eliminación). De esta manera se logra una concentración plasmática uniforme con un intervalo de dosis de 24 horas. La velocidad de liberación es independiente de factores fisiológicos como pH o peristalsis.

Metabolismo y eliminación: Metoprolol se elimina mediante metabolismo oxidativo en el hígado. Se han identificado tres metabolitos principales, pero ninguno de ellos tiene efectos ß-bloqueadores de importancia clínica.

Más del 95% de la dosis oral puede recuperarse en orina. Aproximadamente, 5% de la dosis administrada se ­excreta sin cambios por orina; en casos aislados, esta excreción puede llegar a ser hasta de un 30%.

La vida media de eliminación de metoprolol es en promedio de 3.5 horas (límites una y nueve horas). La tasa de depuración total es aproximadamente de 1 l/min.

No hay cambios de importancia en la farmacocinética de metoprolol entre el anciano y la persona joven.

En pacien­tes con disminución de la función renal no se observan cambios en la biodisponibilidad sistémica ni en la eliminación de metoprolol; sin embargo, se reduce la excreción de metabolitos.

En pacientes con tasas de filtración glomerular menores a 5 ml/min se observó un cúmulo significativo de meta­bolitos, aunque el ß-bloqueo no fue mayor.

Debido a su baja afinidad por proteínas plasmáticas, la farmacocinética de metoprolol se afecta poco durante
la disminución de la función hepática; sin embargo, en pacientes con cirrosis hepática severa y puente porto-cava, puede aumentar la biodisponibilidad de metoprolol y disminuir su depuración total. Los pacientes con anastomosis porto-cava tuvieron una depuración total de aproximadamente 0.3 l/min y los valores de área bajo la curva (ABC) para la concentración plasmática sobre tiempo, fueron seis veces más altos que en sujetos sanos.

Farmacodinamia: SELOKEN® ZOK es un bloqueador selectivo ß1 a dosis menores que las requeridas con blo­queadores de receptores ß2.

SELOKEN® ZOK tiene un efecto insignificante como estabilizador de membrana y no muestra actividad agonista o estimulante parcial.

SELOKEN® ZOK reduce o inhibe el efecto agonista de cate­­co­la­minas sobre el corazón (las que se liberan du­ran-te estrés físico o mental).

Esto significa que el efecto estimu­lante de la liberación aguda de catecolaminas sobre la frecuencia, gasto y contractilidad cardiacas, así como sobre la presión arterial, se disminuye con SELOKEN® ZOK.

Metoprolol puede administrarse a pacientes con síntomas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, siempre y cuando se administre conjuntamente con un ß2 agonista.

Cuando SELOKEN® ZOK se administra junto con un ß2 agonista, a dosis terapéuticas interfiere menos con la bron­codilatación provocada por el ß2 agonista, que los ß-blo­queadores no selectivos. A diferencia de la fórmula de tabletas convencionales de ß-bloqueadores selectivos ß1, SELOKEN® ZOK proporciona un efecto y un perfil de concentración plasmática uniforme por 24 horas.

Debido a la ausencia de oscilaciones pronunciadas en las concentraciones plasmáticas, la selectividad clínica ß1 se mejora con SELOKEN® ZOK, cuando se compara con las fórmulas de tabletas convencionales de bloqueadores selectivos ß1. Además, se reduce el riesgo potencial de efectos secundarios asociados a las oscilaciones en las concentraciones plasmáticas como bradicardia y fatiga de piernas.

SELOKEN® ZOK interfiere menos con la liberación de insulina y el metabolismo de carbohidratos que los ß-blo­queadores no selectivos. SELOKEN® ZOK interfiere menos en la respuesta cardiovascular ante la hipoglucemia que los ß-bloqueadores no selectivos.

Los estudios a corto plazo han demostrado que SELO­KEN® ZOK puede causar un ligero incremento en trigli­céridos y una disminución en ácidos grasos libres en la sangre. En algunos casos se ha observado una ligera disminución de la fracción de lipoproteínas de alta densidad de menor magnitud a la que sigue al uso de ß-bloqueadores no selectivos; sin embargo, en un estudio con seguimiento por varios años, se demostró una reducción significativa de los niveles de colesterol sérico después del tratamiento con metoprolol.

Durante el tratamiento con SELOKEN® ZOK se mejora o se mantiene la calidad de vida. Después del tratamiento con SELOKEN® ZOK se ha observado una mejoría en la calidad de vida en pacientes que han sufrido un infarto del miocardio o en pacientes con cardiomiopatía dilatada idiopática.

Más aún, succinato de metoprolol ha demostrado mejorar la calidad de vida en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica.

Efecto sobre hipertensión: SELOKEN® ZOK reduce las cifras elevadas de presión arterial, tanto en bipedes­tación como en decúbito.

Al iniciar el tratamiento con metoprolol puede observarse un efecto transitorio (horas) y clínicamente sin significación de aumento en la resistencia periférica.

Durante el tratamiento a largo plazo, puede disminuir la resistencia periférica como consecuencia de regresión de la hipertrofia en los vasos de resistencia arterial.

Se ha demostrado que con el tratamiento antihipertensivo con metoprolol a largo plazo, hay una reducción de la hipertrofia y una mejoría de la función diastólica ventricu­lar izquierda, así como del llenado ventricular izquierdo.

Se ha demostrado que en hombres con hipertensión leve a moderada, metoprolol reduce el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, principalmente de muerte súbita cardiovascular, infarto del miocardio fatal y no fatal y padecimiento vascular cerebral.

Efecto sobre angina de pecho: Se ha demostrado que en pacientes con angina de pecho, SELOKEN® ZOK reduce la frecuencia, duración y severidad, tanto de ataques de angina como episodios de isquemia silenciosa, además de aumentar la capacidad de trabajo físico.

Insuficiencia cardiaca congestiva crónica: En pacien­tes con síntomas de insuficiencia cardiaca (NYHA II-IV) y disminución de la fracción de eyección (£ 40), succi­nato de metoprolol ha demostrado incremento en la sobre­vivencia y reducción del número de hospitalizaciones debido al empeoramiento de la insuficiencia. En adición, la terapia con succinato de metoprolol ha aumentado la fracción de eyección, reducción del final sistólico ventricular izquierdo y volúmenes diastólicos, mejoría funcional en la clase NYHA y mejoría en la calidad de vida.

Efecto sobre el ritmo cardiaco: En casos de taquicar­dia supraventricular o de fibrilación auricular y en la presencia de extrasístoles ventriculares, SELOKEN® ZOK es muy adecuado para regular la frecuencia cardiaca.

Efectos durante el infarto del miocardio: SELO­KEN® ZOK disminuye la mortalidad en pacientes con diagnóstico confirmado, o con sospecha de infarto del miocardio, este efecto puede asociarse a un menor riesgo
de muerte súbita. Esto se ha atribuido a la prevención de fibrilación ventricular. Se cree que el efecto antifibrilatorio se debe a un doble mecanismo, un efecto vagal dentro de la barrera hemato­encefálica que influye de manera benéfica en la estabilidad eléctrica del corazón y un efecto simpático antiisqué­mico directo sobre el corazón, que beneficia la contractilidad y frecuencia cardiacas y presión arterial. La reducción en mortalidad se presenta cuando se interviene temprana o tardíamente sobre estos pacientes que tienen enfermedad cardiovascular previa, lo mismo sucede en pacientes con diabetes mellitus.

SELOKEN® ZOK reduce el riesgo de reinfarto del mio­cardio no fatal. SELOKEN® ZOK es el tratamiento de elección para alteraciones cardiacas funcionales con palpi­taciones y para el tratamiento profiláctico de la migraña.

CONTRAINDICACIONES: Bloqueo auriculoventricu­lar de segundo o tercer grado, insuficiencia cardiaca descom­pensada (edema pulmonar, hipoperfusión o hipo­tensión), y pacientes con terapia inotrópica continua o intermitente, actuando a través de agonismo ß-receptor; bradicardia sinusal de importancia clínica, síndrome de seno enfermo, choque cardiogénico, alteraciones severas de la circulación arterial periférica.

Succinato de metopro­lol no debe administrarse a pacientes con sospecha de infarto agudo del miocardio mientras su frecuencia cardia­ca sea menor de 45 latidos/min, el intervalo P-Q sea mayor de 0.24 seg o la presión arterial sistólica £ 100 mmHg.

SELOKEN® ZOK está contraindicado en pacientes que tienen hipersensibilidad conocida a cualquier componente del producto o a cualquier otro ß-bloqueador.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: Como con la mayoría de los medicamentos, SELOKEN® ZOK no debe administrarse durante el embarazo o la lactancia, a menos que su uso se considere esencial. Los ß-bloqueadores pueden causar efectos colaterales como bradicardia, tanto en el feto como en el recién nacido o el lactante.

Si la madre se trata con metoprolol a dosis terapéuticas, la cantidad de metoprolol que se ingiere a través de la leche materna parece ser insignificante en lo que se refiere a su efecto ß-bloqueador sobre el lactante.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: En general, SELOKEN® ZOK es bien tolerado y las reacciones adversas reportadas han sido leves y reversibles. Los siguientes eventos adversos han sido reportados, ya sea en estudios clínicos o durante su uso rutinario, la mayoría de ellas con metoprolol convencional. En muchos casos no se ha establecido una relación con succinato de metoprolol. Se utilizan las siguientes definiciones de frecuencias:

Muy común: (³ 10%), común (1-9.9%), poco común (0.1-0.9%), raro (0.01-0.09%) y muy raro (< 0.01%).

Sistema cardiovascular: Común: bradicardia, trastornos posturales (muy rara vez con síncope), manos y pies fríos, palpitaciones. Poco común: deterioro transitorio de síntomas de insuficiencia cardiaca, bloqueo A-V de ­primer grado, edema, dolor pericárdico. Raro: trastornos de conducción cardiaca, arritmias cardiacas. Muy raro: gangrena en pacientes con trastornos circulatorios periféricos severos ya existentes.

Sistema nervioso central: Muy común: fatiga. Común: mareo, cefalea. Poco común: parestesias, calambres muscu­lares.

Sistema gastrointestinal: Común: náusea, dolor abdominal, diarrea, constipación. Poco común: vómito. Raro: boca seca.

Sistema hematológico: Muy raro: trombocitopenia.

Sistema hepático: Raro: anormalidad de las pruebas de función hepática.

Metabolismo: Poco común: incremento de peso.

Psiquiátrico: Poco común: depresión, trastornos de la concentración, somnolencia o insomnio, paroniria. Raro: nerviosismo, ansiedad, disfunción/impotencia sexual. Muy raro: amnesia/trastornos de la memoria, confusión, alucinaciones.

Respiratorio: Común: disnea durante el ejercicio. Poco común: broncospasmo. Raro: rinitis.

Órganos de los sentidos: Raro: trastornos de la visión, ojos secos y/o irritados, conjuntivitis. Muy raro: tinnitus, disgeusia.

Piel: Poco común: rash (en la forma de urticaria psoriasi­forme y lesiones distróficas de piel), aumento de sudoración. Raro: pérdida de cabello. Muy raro: reacciones de fotosensibilidad, agravamiento de psoriasis.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Los pacientes que reciben tratamiento concomitante con agentes bloqueadores de ganglios simpáticos, con otros ß-bloqueadores (gotas oftálmicas) o con inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), deben mantenerse en estrecha vigilancia. Si se descontinua el tratamiento con clonidina, el ß-bloqueador debe suspenderse varios días antes que clonidina.

Cuando se administre metoprolol junto con calcioantago­nistas del tipo verapamilo o diltiazem y/o agentes anti­arrítmicos, debe vigilarse la posible aparición de efectos inotrópicos y cronotrópicos negativos.

Cuando un paciente esté siendo tratado con ß-bloquea­dores, debe evitarse el uso de calcioantagonistas del tipo verapamilo por vía intravenosa. Los ß-bloqueadores pueden incrementar los efectos inotrópico y dromotrópico negativos provocados por agentes antiarrítmicos (quini­dina o amiodarona).

En pacientes que reciben tratamiento con ß-bloqueadores, el uso de anestésicos inhalados incrementa el efecto cardiodepresor.

Sustancias inductoras o supresoras de enzimas pueden influir sobre los niveles plasmáticos de metoprolol. La concentración plasmática de metoprolol puede disminuirse por el uso de rifampicina, o puede elevarse por el uso de cimetidina, alcohol o hidralazina.

El tratamiento concomitante con indometacina u otros medicamentos inhibidores de la sintetasa de prosta­glan­dinas puede disminuir el efecto antihipertensivo de los ß-bloqueadores. Bajo ciertas circunstancias, cuando se utilizan ß-bloqueadores y adrenalina de manera conjunta en algunos pacientes, utilizar ß-bloqueadores cardio­selectivos interfiere menos con el control de presión arterial, que los ß-bloqueadores no selectivos.

La dosis de antidiabéticos orales puede requerir un reajuste en pacientes que están recibiendo ß-bloqueadores.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: Durante la administración
aguda de ß-bloqueadores generalmente se presenta un incremento de catecolaminas en plasma.

Se ha sugerido que metoprolol produce una reducción en la liberación de renina.

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: Las pruebas de toxicidad han demostrado que metoprolol no tiene efectos cancerígenos o mutagénicos.

PRECAUCIONES ADICIONALES: En pacientes tratados con ß-bloqueadores debe evitarse la administración intravenosa de calcioantagonistas del tipo verapamilo. Por lo general, cuando se traten pacientes con asma, debe administrarse un agonista ß2, (tableta y/o aerosol) que pue­de requerir ajustes (aumento) al iniciar el tratamiento con metoprolol.

El riesgo de interferir con ß2 receptores es sin embargo menor que con la formulación de bloqueadores selectivos ß1. Durante el tratamiento con metoprolol, el riesgo de interferir con el metabolismo de carbohidratos o de enmas­carar una hipoglucemia es menor que con ß-bloqueadores no selectivos.

En pacientes que sufren de insuficiencia cardiaca, debe procurarse mantenerlos compensados, tanto antes como durante el tratamiento con metoprolol.

Muy rara vez, un trastorno preexistente de grado moderado en la conducción A-V puede agravarse (posiblemente terminando en bloqueo A-V). Si los pacientes llegaran a desarrollar una bradicardia de magnitud progresiva, metoprolol debe administrarse en dosis menores o suspenderse gradualmente.

Metoprolol puede agravar los síntomas de trastornos circu­latorios periféricos, principalmente por su efecto hipo­tensor. En pacientes con diagnóstico de feocromoci­toma, metoprolol debe prescribirse de manera concomitante con un a-bloqueador.

En pacientes que reciben metoprolol y van a ser sometidos a cirugía, se debe informar al anestesiólogo antes del evento. No se recomienda suspender el tratamiento con ß-bloqueadores en pacientes sometidos a cirugía.

La interrupción abrupta de ß-bloqueadores es arriesgado, por lo tanto, no debe hacerse. Si existe la necesidad de descontinuar el tratamiento con succinato de metoprolol, debe hacerse de preferencia gradualmente en por lo menos dos semanas; cuando la dosis es reducida a la mitad en cada disminución hasta la mitad de 25 mg. La dosis final debe ser tomada por lo menos cuatro días antes de descontinuarla.

Si hay síntomas de insuficiencia car­diaca, se recomienda que la disminución de la dosis sea más lenta. La supresión repentina del ß-bloqueador puede agravar la insuficiencia cardiaca crónica e inclusive aumenta el riesgo de infarto del miocardio y muerte súbita. El choque anafilác­tico en pacientes que están en tratamiento con ß-bloquea­dores puede presentarse en forma más severa.

Efectos en la habilidad para conducir u operar maquinaria: Los pacientes deben saber cómo reacciona el medicamento antes de que operen automóviles o maquina­ria, ya que ocasionalmente puede ocurrir mareo o fatiga.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: Las grageas de SELOKEN® ZOK están diseñadas para tomarse una vez al día y de preferencia con el desayuno. SELOKEN® ZOK debe deglutirse con líquidos. Ni las grageas completas ni las mitades pueden masticarse o quebrarse.

Hipertensión leve a moderada: La dosis recomendada es de 47.5 mg de succinato de metoprolol al día, administrándose como dosis única por la mañana. En pacientes que no responden a la dosis equivalente de 47.5 mg, puede aumentarse la dosis a 95-190 mg de succinato de metoprolol al día, o combinarse con otros agentes antihi­pertensivos.

Se ha observado que el tratamiento antihipertensivo a largo plazo, en dosis diarias de 95-190 mg, reduce la mortalidad en pacientes hipertensos, incluyendo la muerte súbita cardiovascular, padecimientos vasculares cerebrales (apoplejía o derrame cerebral) y eventos coronarios.

Insuficiencia cardiaca congestiva: La dosis de SELO­KEN® ZOK debe ajustarse de manera individual, esta­bilizándose con el resto de los medicamentos utilizados como tratamiento de la insuficiencia cardiaca con­gestiva. La dosis diaria recomendada para las dos primeras semanas es de 25 mg. Se recomienda a los pacientes con NYHA clase funcional III-IV inicien con una dosis diaria de 12.5 mg en la primera semana. A partir de la segunda semana se recomienda duplicar la dosis (25 mg). Cada dos semanas se duplicará la dosis diaria hasta un máximo de 200 mg de SELOKEN® ZOK (o la dosis máxima tolerada). En los tratamientos de largo plazo el objetivo es alcanzar 200 mg de succinato de metoprolol una vez al día (o la dosis máxima tolerada). En cada nivel de dosis el paciente debe ser evaluado cuidadosamente para vigilar la tolerancia al medicamento. En caso de hipo­tensión, puede ser necesario disminuir la dosis de los medicamentos concomitantes. La hipotensión inicial en tratamientos crónicos, no indica necesariamente que el medicamento no es tolerado, pero el paciente debe mantenerse en una dosis menor hasta que se estabilice.

Angina de pecho: La dosis recomendada es de 95-190 mg de succinato de metoprolol una vez al día. Cuando sea necesario, puede agregarse otro agente antianginoso.

Arritmias cardiacas: La dosis recomendada es el equivalente a 95-190 mg de succinato de metoprolol una vez al día, en grageas de liberación prolongada.

Infarto del miocardio: Se ha demostrado que el tratamiento oral a largo plazo con SELOKEN® ZOK, en dosis de 190 mg de succinato de metoprolol al día, reduce el riesgo de muerte (incluyendo muerte súbita) y el riesgo de reinfarto (también en pacientes con diabetes mellitus).

Trastornos funcionales cardiacos con palpitaciones: La dosis recomendada es de 95 mg de succinato de metoprolol una vez al día. Cuando sea necesario, puede aumentarse la dosis a 190 mg.

Profilaxis de migraña: La dosis recomendada es de 95-190 mg de succinato de metoprolol una vez al día.

Deterioro de la función renal: No es necesario ajustar la dosis en pacientes con deterioro de la función renal.

Deterioro de la función hepática: Normalmente no es necesario ajustar la dosis en pacientes que sufren cirrosis hepática, ya que la afinidad de metoprolol por las proteínas plasmáticas es baja (5-10%). Cuando existan signos de deterioro no serio de la función hepática (pacientes con derivaciones porto-cava), debe considerarse una reducción de la dosis.

Ancianos: No es necesario ajustar la dosis en los an­cianos.

Niños: La experiencia de tratamiento con metoprolol de liberación controlada en niños es limitada.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL:

Síntomas: La sobredosis de metoprolol en liberación controlada puede conducir a la hipotensión severa, bradicar­dia sinusal, bloqueo auriculoventricular, insuficiencia car­diaca, choque cardiogénico, paro cardiaco, broncos­pasmo, trastornos de conciencia/coma, náusea, vómito y cianosis. La ingestión concomitante de alcohol, antihiper­tensivos, quinidina o barbitúricos puede agravar las condiciones del paciente. La primera manifestación de so­bre­­dosis puede observarse entre 20 minutos y dos horas después de la ingestión del medicamento.

Tratamiento: En la presencia de hipotensión severa, bradicardia, o insuficiencia cardiaca inminente, administrar un estimulador ß1 (prenalterol) por vía intravenosa a intervalos de dos a cinco minutos o en infusión con­tinua, hasta que el efecto desaparezca. Cuando no esté disponible un estimulador selectivo ß1, se administra dopamina o se puede utilizar sulfato de atropina I.V. para bloqueo vagal. Si no se alcanza un efecto satisfactorio, se pueden adminis­trar otros agentes simpaticomiméticos como dobutamina o noradrenalina.

También puede administrarse glucagón a dosis de 1-10 mg. Para combatir el broncos­pasmo se administran estimula­dores ß2 por vía intravenosa. Debe inducirse el vómito o realizarse lavado gástrico.

Observe que las dosificaciones del antídoto necesarias son más altas que las dosificaciones terapéuticas recomendadas. Esto se debe a que los ß-receptores están ocupados por el ß-bloqueador.

PRESENTACIÓN: Caja con 20 grageas de liberación prolongada de 95 mg de succinato de metoprolol en envase de burbuja.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese en lugar fresco y seco.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

El empleo de este medicamento durante el embarazo queda bajo la responsabilidad del médico. No se deje
al alcance de los niños. Su venta requiere receta
médica. Literatura exclusiva para médicos

 

Hecho en Suecia por:

AstraZeneca AB

Acondicionado y distribuido en México por:

ASTRAZENECA, S. A. de C. V.

Reg. Núm. 172M91, S. S. A. IV

EEAR-102942/RM2000