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Merck sharp & dohme de méxico, s.a. de c.v.

Av. San Jerónimo Núm. 369, Piso 8
Col. Tizapán
01090 México, D. F.
Tels.: 5481-9600 y 5481-9601


H-b-vax ii®*                                              

Suspensión inyectable                                        

Vacuna por recombinación
contra la hepatitis B, MSD

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

H-B-VAX II® (vacuna por recombinación contra la hepatitis B, MSD) es una vacuna de subunidades virales no infecciosas, constituida por antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (HBsAg, o antígeno Australia) producido en células de levadura. Una porción del gen del virus de la hepatitis B, que codifica la producción del antígeno HBsAg, es insertada por recombinación en células de levadura, y la vacuna se produce a partir de cultivos de esa cepa recombinante de levadura por métodos desarrollados en Merck Research Laboratories.

El antígeno se extrae y se purifica de cultivos de fermentación de una cepa recombinante de la levadura Saccharomyces cerevisiae que contiene el gen para el subtipo adw del HBsAg. La proteína HBsAg se libera destruyendo las células de levadura, y se purifica por una serie de procedimientos físicos y químicos. La vacuna que se produce actualmente no contiene ninguna cantidad detectable de ADN de levadura, y menos de 1% de su contenido de proteína proviene de la levadura. Se ha comprobado que la vacuna producida por este método de Merck tiene una ­eficacia protectora (en chimpancés y seres humanos) semejante a la de la vacuna obtenida a partir de plasma humano.

Esta vacuna contra la hepatitis B preparada por recombinación en cultivos de levadura no tiene ninguna relación con la sangre humana ni con derivados de ésta.

Cada lote de la vacuna contra la hepatitis B es sometido a pruebas de seguridad en ratones y en cobayos y a pruebas de esterilidad.

H-B-VAX II® es una suspensión estéril para inyección intramuscular, pero se puede administrar por vía subcutánea en los casos en que las inyecciones intramus­culares pueden causar hemorragia (véase Dosis y vía de administración). H-B-VAX II® (vacuna por recombinación contra la hepatitis B, MSD) se presenta en dos formu­laciones:

  5 mcg de antígeno de superficie del virus de la hepatitis B en 0.5 ml (con o sin conservador);

  10 mcg de antígeno de superficie del virus de la hepatitis B en 1.0 ml.

Las formulaciones con conservador contienen timerosal (compuesto de mercurio) al 1:20,000 o 50 mcg/ml. En cada formulación el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B está adsorbido en aproximadamente 0.5 mg de aluminio (en forma de hidróxido de aluminio) por ml de vacuna. Todas las formulaciones han sido tratadas con formaldehído antes de la adsorción en hidróxido de aluminio. La vacuna es del subtipo adw.

INDICACIONES TERAPÉUTICAS: Todas las formu­lacio­nes de H-B-VAX II® están indicadas para inmunizar contra la infección por cualquiera de los subtipos conocidos del virus de la hepatitis B.

H-B-VAX II® debe prevenir también la hepatitis D (causada por el virus delta), puesto que ésta no ocurre si no existe la infección por el virus de la hepatitis B.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA: Los estudios clínicos han demostrado que, cuando se inyectó en el músculo deltoides, H-B-VAX II® indujo concentraciones protectoras de anticuerpos en 96% de 1,213 adultos sanos que recibieron las tres dosis recomendadas.

Las respuestas de anticuerpos variaron con la edad: se obtuvieron concentraciones protectoras de anti­cuerpos en 98% de 787 adultos jóvenes de 20 a 29 años, 94% de 249 adultos de 30 a 39 años, y 89% de 177 adultos de 40 años o mayores. Estudios realizados con la vacuna contra la hepatitis B derivada de plasma han mostrado que el porcentaje de respuestas puede ser menor (81%) si la vacuna se inyecta en la región glútea. La frecuencia de respuestas inmunológicas y los promedios de los títulos de anticuerpos se determinaron 1 a 2 meses después de administrar la tercera dosis. Se ha definido como concentración protectora de anticuerpos (anti-HBs) un valor de 10 o más unidades de la proporción muestra/testigo (UPM) en el en­sa­yo radioinmu­nológico, o un resultado positivo en el
ensayo inmunoló­gico enzi­mático. (Nota: 10 UPM son comparables a 10 mUI de anticuerpo por mililitro.)

Los pacientes que necesitaban hemodiálisis o ya esta­ban bajo tratamiento por este procedimiento no respondieron a H-B-VAX II® tan bien como las personas sanas; sin embargo, la vacunación de los pacientes adultos al principio de su enfermedad renal produce un mayor porcentaje de serocon­ver­siones que la revacunación después de que se ha iniciado la diálisis. En dos estudios en los que se administraron dosis de 40 mcg de la vacuna en el músculo deltoides a 28 pacientes, 89% de éstos desarrollaron anticuerpos anti-HBs, y 86% alcanzaron concentraciones de 10 mUI/ml o mayores. Pero en otros dos ­estudios, en los que la vacuna fue inyectada inadecuadamente a 47 pacientes sólo en la región glútea o en las regiones glútea y deltoidea, únicamente 62% desarrollaron anticuerpos anti-HBs y 55% alcanzaron concentraciones de 10 mUI/ml o mayores.

H-B-VAX II® es sumamente inmunogénico en las personas más jóvenes. En los estudios clínicos, 99% de 94 niños menores de un año de madres no portadoras, 96% de 46 niños de uno a diez años de edad y 99% de 112 adolescentes de 11 a 19 años desarrollaron concentraciones protectoras de anticuerpos tras la administración de las tres dosis recomendadas de la vacuna.

La eficacia protectora de tres dosis de 5 mcg de H-B-VAX II® ha sido demostrada en recién nacidos de madres positivas tanto al HBsAg como al HBeAg (este último es un complejo antigénico interno del virus de la hepatitis B, relacionado con una alta infectividad). En un estudio clínico sobre lactantes que recibieron una dosis de inmunoglobulina contra la hepatitis B al nacer y después las tres dosis recomendadas de H-B-VAX II®, a los nueve meses de la vacunación la infección crónica no había ocurrido en 96% de 130 lactantes.

La eficacia estimada para prevenir la infección crónica por el virus de la hepatitis B fue de 95%, en comparación con la frecuencia de la infección observada en el pasado en testigos no tratados.

También fueron significativamente menos los casos de infección crónica entre los recién nacidos que recibieron una dosis de inmunoglobulina contra la hepatitis B al nacer y después las tres dosis recomendadas de H-B-VAX II® que entre aquellos que en estudios anteriores sólo recibieron una dosis única de la inmu­noglobulina. Se recomienda efectuar pruebas de HBsAg y de anti-HBs a los 12-15 meses de edad. Si no se detecta HBsAg y si se encuentra anti-HBs, el niño ha quedado protegido.

Como demostró ese estudio, la administración simul­tánea de inmunoglobulina contra la hepatitis B y H-B-VAX II® en sitios distintos del cuerpo no interfirió la formación de anticuerpos protectores inducida por las tres dosis de la vacuna.

En un estudio multicéntrico, abierto, con distribución al azar se comparó el programa de inmunogenicidad de dos dosis (10 mcg a 0 y 4-6 meses) para adolescentes (11 a 15 años de edad) con el programa de tres dosis.

Entre los pacientes que recibieron el programa de dos dosis la proporción de pacientes que desarrolló niveles protectores de anticuerpos un mes después de la última dosis (99% de 255 personas) fue similar a la de los adolescentes que recibieron el programa de tres dosis (98% de 121 personas).

Después de que los adolescentes (11 a 15 años de edad) recibieron la primera dosis de 10 mcg del programa de dos dosis, la proporción de pacientes que desarrolló ni­veles protectores de anticuerpos fue de 72% aproxima­damente. Aún no se sabe la duración del efecto protector de H-B-VAX II® en los vacunados sanos ni si será necesario administrar dosis de refuerzo.

Sin embargo, el seguimiento prolongado (durante cinco a nueve años) de aproximadamente 3,000 vacunados de alto riesgo (lac­tantes de madres portadoras, hombres homosexuales, nativos de Alaska) que tuvieron un título de anti-HBs ³10 mUI/ml cuando recibieron una vacuna similar derivada de plasma a intervalos de 0, 1 y 6 meses, mostró que ninguno de los sujetos tuvo signos clínicos de infección por el virus de la hepatitis B y que cinco de ellos presentaron anti­genemia, aunque hasta en la mitad de los sujetos no se mantuvo un título de anticuerpos a ese nivel.

En vacunados sanos que respondieron a una vacunación primaria con vacuna contra la hepatitis B derivada de plasma u obtenida por recombinación, la persistencia de la memoria inmunológica inducida por la vacuna quedó demostrada por una respuesta anamnésica de anticuerpo a una dosis de refuerzo de H-B-VAX II® administrada cinco a doce años después.

En los pacientes en prediálisis o diálisis se puede con-
siderar la conveniencia de administrar una dosis de ­refuerzo o de reva­cunar con la formulación para diálisis si uno a dos meses después de administrar la tercera dosis la concentración de anticuerpos anti-HBs es me-
nor de 10 mUI/ml.

Se ha descrito una forma más virulenta de hepatitis B relacionada con la superinfección o la coinfección con el virus delta, que es un virus de ARN incompleto. El virus delta sólo puede infectar y causar la enfermedad a personas que tienen el virus de la hepatitis B, debido a que para ser infeccioso necesita tener una cubierta exterior de HBsAg. Por lo tanto, las personas inmunes al virus de la hepatitis B también serían inmunes a la infección por el virus delta.

Equivalencia de la vacuna contra la hepatitis B derivada de plasma y la obtenida por recombinación: Un estudio clínico ha mostrado que en recién nacidos sanos se puede iniciar la vacunación contra la hepatitis B con otra vacuna actualmente aprobada y terminada con H-B-VAX II®.

CONTRAINDICACIONES: Hipersensibilidad a la levadura o a cualquier otro componente de la vacuna.

PRECAUCIONES GENERALES: Las personas con inmunodeficiencia o bajo tratamiento inmunosupresor necesitan dosis mayores de la vacuna y no responden a ella tan bien como las personas sanas.

Debido al largo periodo de incubación de la hepatitis B,
puede ser que en el momento de administrar H-B-VAX II® el paciente ya tenga la infección oculta. Es posible que
H-B-VAX II® no prevenga la hepatitis B en esos pacientes.

Los pacientes que tras la administración de una dosis de H-B-VAX II® presenten síntomas que sugieran hipersensibilidad no deben recibir dosis adicionales (véase Contraindicaciones).

Como sucede con cualquier vacuna parenteral, se debe tener a la mano epinefrina (adrenalina) para usarla de inmediato si ocurre una reacción anafilactoide.

Cualquier infección activa de importancia es razón suficiente para posponer la aplicación de H-B-VAX II®, a menos que el médico opine que ese aplazamiento implica un riesgo mayor.

Se deben tomar las medidas de precaución apropiadas al administrar H-B-VAX II® a personas con gran deterioro de la función cardiopulmonar o en las que una reacción febril o sistémica representa un riesgo considerable.

Empleo en niños: Se ha comprobado que H-B-VAX II® es generalmente bien tolerado y muy inmunogénico en lactantes y niños de cualquier edad.

Los recién nacidos también han respondido bien; los anticuerpos de origen materno no interfirieron la respuesta inmunológica activa a la vacuna. Véase en Dosis y vía de administración las dosificaciones recomendadas para ­niños y para los recién nacidos de madres HBsAg-positivas.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Embarazo: No se han hecho estudios bien controlados con H-B-VAX II® en mujeres embarazadas. Sólo se debe administrar H-B-VAX II® a una embarazada si el beneficio potencial justifica el posible riesgo para el feto.

No se han hecho estudios sobre reproducción en animales con H-B-VAX II®.

Madres lactantes: No se sabe si H-B-VAX II® es excre­tado con la leche humana.

Como muchos medicamentos sí son excretados con la leche, se debe tener precaución si se administra la vacuna a una madre lactante. Sin embargo, estudios realizados con H-B-VAX II® (vacuna contra la hepatitis B derivada de plasma) en 12 mujeres lactantes no revelaron ningún indicio de que esta vacuna fuera excretada con la leche.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

H-B-VAX II® es generalmente bien tolerado.

Durante los ensayos clínicos no se ha reportado ninguna reacción adversa importante atribuible a la vacuna o que pudiera relacionarse con cambios en los títulos de anticuerpos contra la levadura.

Como sucede con cualquier vacuna, existe la posibilidad de que el uso extenso de H-B-VAX II® revele reacciones adversas que no se hayan observados en los ensayos
clínicos.

En un grupo de estudios se administraron 3,258 dosis de H-B-VAX II®, 10 mcg, a 1,252 adultos sanos. Se vigiló a esas personas durante cinco días después de cada dosis, y se reportaron los siguientes efectos colaterales:

Frecuencia en 1% o más de las dosis adminis­tradas:

Reacciones locales en el sitio de la inyección: Principalmente dolor, adolorimiento e hiperestesia; también prurito, eritema, equimosis, tumefacción, calor y nodu­lación.

Generales: Fatiga/astenia, malestar general, fiebre
(³ 38°C).

Aparato digestivo: Náusea, diarrea.

Sistema nervioso: Cefalea.

Aparato respiratorio: Faringitis, infección respiratoria superior (no especificada).

Frecuencia en menos de 1% de las dosis administradas:

Generales: Sudación, escalofríos, rubefacción, adolori­miento, sensación de calor.

Tegumentos: Prurito, erupción cutánea, urticaria, edema angioneurótico.

Aparato digestivo: Vómito, dolor abdominal/cólico, dispepsia, disminución del apetito.

Aparato musculoesquelético: Mialgia, artralgia, ­dolor de espalda, dolor de cuello, dolor de hombro, rigidez
cervical.

Sistema nervioso: Aturdimiento, vértigo/mareo, pares­tesias.

Aparato respiratorio: Rinitis, tos, influenza.

Órganos de los sentidos: Dolor de oídos.

Sistema linfático: Linfadenopatía.

Psíquicos/conducta: Insomnio, trastornos del sueño.

Aparato genitourinario: Disuria.

Sistema cardiovascular: Hipotensión arterial.

En un estudio con adolescentes que comparó los programas de H-B-VAX II® de tres dosis (5 mcg) con el programa de dos dosis (10 mcg) la frecuencia total de reacciones adversas en general fue similar.

En un grupo de estudios se administraron 1,636 dosis de H-B-VAX II® a 653 lactantes y niños sanos (de hasta diez años de edad) y se les vigiló durante cinco días después de cada dosis. Se reportaron reacciones en el sitio de la inyección (incluyendo eritema y tumefacción) después de 8% de las inyecciones y síntomas sistémicos después
de 17% de ellas. Las reacciones adversas sisté­micas repor­tadas con más frecuencia (en más de 1% de las inyec­ciones) fueron, en orden decreciente de frecuencia, irritabilidad, cansancio, fiebre (> 38ºC bucal), llanto, diarrea, vómito, disminución del apetito, e insomnio.

EFECTOS COLATERALES ADICIONALES: Durante el uso de la vacuna en el mercado se han reportado los si­guientes efectos colaterales adicionales, pero en muchos casos no se ha comprobado una relación causal con la
va­cuna:

Hipersensibilidad: En el transcurso de unas cuantas horas después de la vacunación se han observado anafilaxis y síntomas de reacciones de hipersensibilidad inmediatas, como edema, disnea, molestias en el pecho, espasmo bronquial o palpitaciones. Días a semanas después de la vacunación se ha observado un aparente síndrome de hipersensibilidad (semejante a la enfermedad del suero) de aparición tardía, que ha incluido artritis (generalmente pasajera) y reacciones cutáneas como eritema multiforme, equimosis y eritema nudoso (véase Precauciones).

Sistema inmunológico: Vasculitis.

Tegumentos: Alopecia.

Sistema musculosquelético: Artritis.

Sistema nervioso: Neuropatía periférica, incluyendo parálisis de Bell; síndrome de Guillain-Barré, exacerbación de esclerosis múltiple, esclerosis múltiple, neuritis óptica, convulsiones, convulsiones febriles, encefalitis.

Órganos de los sentidos: Tinnitus.

Hematológicos: Aumento de la velocidad de sedimentación globular.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Los resultados de estudios clínicos indican que H-B-VAX II® puede administrarse concomi­tantemente con DTP (toxoides de difteria y tétanos y vacuna de tos ferina) VPO (vacuna oral de poliovirus vivos), M-M-R® II (vacuna de virus vivos contra sarampión, parotiditis
y rubéola, MSD), Pedvax HIB® Líquido (vacuna conjugada [con proteína meningocócica] contra Haemophilus influenzae b, MSD) o una dosis de refuerzos de DTPa (toxoides de difteria, tétanos y vacuna de tos ferina acelular), utilizando sitios y jeringas distintos para las vacunas inyectables.

No fue demostrado deterioro de la respuesta inmune a los antígenos de las vacunas probadas por separado.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: Se ha reportado aumento
de las enzimas hepáticas con el uso de la vacuna comercializada.

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: No se ha evalua-
do el potencial carcinogénico o mutagénico de H-B-VAX II® ni su efecto sobre la fertilidad.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: No se inyecte por vía intravenosa ni intradérmica.

La formulación de H-B-VAX II® (vacuna por recombina­ción contra la hepatitis B, MSD) de 5 mcg/0.5 ml sin conservador está disponible sólo para pacientes en quienes es recomendable una vacuna sin timerosal (por ejemplo, niños de 0 a 6 meses de edad que pueden recibir otras vacunas que contengan timerosal).

H-B-VAX II® se debe administrar por inyección intra­muscu­­lar. El sitio preferido para la inyección en adultos es el músculo deltoides. En lactantes y niños pequeños, se recomienda aplicar la inyección intramuscular en la cara anteroexterna del muslo. Los datos sugieren que las vacunas inyectadas en la región glútea quedan con frecuencia en el tejido graso y no en el músculo, lo cual reduce el porcentaje esperado de respuestas inmuno­ló­gi­cas.

H-B-VAX II® puede ser administrado por vía subcutánea a las personas en las que las inyecciones intra­musculares pueden causar hemorragias (por ejemplo, hemo­fílicos). Sin embargo, cuando se han administrado por vía subcutánea otras vacunas adsorbidas en aluminio, se ha observado una mayor frecuencia de reacciones locales, incluyendo nódulos subcutáneos. Por lo tanto, la vía subcutánea se debe emplear únicamente cuando existe el riesgo de causar hemorragia con la inyección intramuscular.

Agítese bien el frasco inmediatamente antes de extraer e inyectar la vacuna, para mantener ésta en suspensión.

H-B-VAX II® debe ser administrado en su forma original; no es necesario diluirlo ni reconstituirlo. Se deben emplear las dosis recomendadas completas.

Para la formulación sin conservador: Cuando el vial de dosis única haya sido penetrado, la vacuna extraída debe usarse inmediatamente y el vial desecharse.

Es importante usar una jeringa y una aguja estériles distintas para cada paciente, para evitar la transmisión de virus de la hepatitis y de otros agentes infecciosos de una persona a otra.

Los medicamentos para uso parenteral se deben examinar visualmente antes de administrarlos, en busca de partículas o cambios de coloración. Después de agitarlo bien, H-B-VAX II® es una suspensión ligeramente opaca de color blanco.

Programa de vacunación con tres dosis: Este programa de vacunación consiste en tres dosis de la vacuna administradas de acuerdo al siguiente esquema:

Primera inyección: En la fecha que se escoja.

Segunda inyección: Un mes o más después de la ­pri­mera.

Tercera inyección: Un mes o más después de la segunda. Dentro de ciertos límites, las fechas de aplicación de las inyecciones sucesivas se pueden adaptar a diversas necesidades, como la coadministración de otras vacunas.

Para los niños nacidos de madres HBsAg-positivas o de madres que ignoran su estado de HBsAG, las recomendaciones de tratamiento se describen en las subsecciones tituladas. Programa de vacunación para los lactantes de madres HBsAg-positivas y Programa de vacunación para recién nacidos cuando se desconoce el estado de HBsAg de las madres.

Se debe dejar pasar por lo menos un mes entre inyecciones sucesivas de la vacuna. Los regímenes de tres dosis acelerados (por ejemplo, 0-1-2 meses, 0-2-4 meses) pueden inducir concentraciones protectoras de anticuerpos más pronto en un porcentaje ligeramente mayor de las personas vacunadas; pero prolongando el intervalo entre la segunda y la tercera inyecciones (por ejemplo, 0-1-6 meses, 0-1-12 meses) se obtendrá finalmente la seroconversión en una proporción similar de los vacunados, pero con títulos de anticuerpos considerablemente mayores que con los regímenes acelerados.

Programa de vacunación de dos dosis-adolescentes (11-15 años de edad): El programa de vacunación de dos dosis es una alternativa para la vacunación rutinaria de adolescentes (11-15 años de edad). El programa consiste en dos dosis de la vacuna (10 mcg) administradas de acuerdo al siguiente esquema:

Primera inyección: En la fecha que se escoja.

Segunda inyección: 4-6 meses después de la pri­mera.

Los programas de vacunación de H-B-VAX II® para poblaciones específicas, independientemente de su riesgo de infección por el virus de la hepatitis B, son los siguientes:

Grupo

Programa

Lactantes**/niños/adolescentes

3 x 5 mcg

0-19 años

 

Adolescentes 11-15 años

2 x 10 mcg

Adultos > 20 años

3 x 10 mcg

**           Lactantes de madres HBsAg-negativas.

  La dosificación apropiada se puede administrar con otra formulación, con la condición de que el volumen total de vacuna no sea mayor de 1.0 ml, (véase más arriba el texto correspondiente a la formulación sin conservador), pero la formulación de 40 mcg/1.0 ml sólo se puede usar en pacientes adultos en prediálisis o diálisis.

  Los adolescentes (11 a 15 años de edad) pueden recibir 3 x 5 mcg o el programa de 2 x 10 mcg.

Programa de vacunación para los lactantes de madres HBsAg-positivas: Los niños nacidos de madres HBsAg-positivas se hallan en gran riesgo de convertirse en portadores crónicos del virus de la hepatitis B y de sufrir las secuelas crónicas de la infección. Estudios bien controlados han mostrado que la administración de tres dosis de 0.5 ml de inmunoglobulina contra la hepatitis B a partir del nacimiento es eficaz en el 75% de los casos para prevenir el establecimiento del estado de portador crónico en esos niños durante el primer año de vida. En esas circunstancias la protección es transitoria, y la eficacia de la inmunización pasiva con inmuno­globulina contra la hepatitis B disminuye después de ese tiempo. Los resultados obtenidos en estudios clínicos indican que la administración de una dosis de 0.5 ml de inmunoglobulina contra la hepatitis B al nacer y tres dosis de 5 mcg (0.5 ml) de H-B-VAX II® a partir de la primera semana de vida fue eficaz en el 96% de los casos para evitar el estado de portador crónico en los hijos de madres HBsAg- y HBeAg-positivas. Se recomienda efectuar pruebas de HBsAg y de anti-HBs a los 12-15 meses de edad, para comprobar el éxito o el fracaso final de dicho tratamiento. Si no se detecta HBsAg y si se encuentra anti-HBs, el niño ha quedado protegido. La dosificación recomendada para los recién nacidos de madres HBsAg-positivas es la siguiente:

Tratamiento

Al nacer

1 mes

6 meses

H-B-VAX II®

5 mcg***

5 mcg

5 mcg

Inmunoglobulina

 

 

 

anti-hepatitis B

0.5 ml

***         La primera dosis de H-B-VAX II® se puede administrar al nacer al mismo tiempo que la inmunoglobulina contra la hepatitis B, pero en ese caso se debe inyectar en la cara anteroexterna del muslo opuesto.

Programa de vacunación para recién nacidos cuando se desconoce el estado de HBsAg de las ma­dres: Cuando no se sabe el estado de HBsAg de la madre, se debe iniciar la vacunación lo más pronto posible con una dosis de 5 mcg de la vacuna.

Si en los siete días siguientes al parto se determina que la madre es HBsAg-positiva, también se le debe administrar inmediatamente al niño una dosis de inmunoglo­bulina contra la hepatitis B y completar la serie de vacunación con dosis de 5 mcg. Si la prueba de HBsAg de la madre resulta negativa, se debe completar la serie de vacunación del niño con dosis de 2.5 mcg o de 5 mcg, según sea apro­piado.

Exposición comprobada o supuesta al HBsAg: No hay ningún estudio prospectivo en el que se haya determinado directamente la eficacia de una combinación de inmunoglobulina conta la hepatitis B y H-B-VAX II® para prevenir la hepatitis B tras la exposición al virus por vía percutánea, ocular o mucosa.

Dado que en la mayor parte de las personas que están expuestas a ese contagio (por ejemplo, las dedicadas a la atención de enfermos) está indicada la vacunación contra la hepatitis B, y dado que en los casos de exposición perinatal la combinación de inmuno­globulina y vacuna contra la hepatitis B es más eficaz que la inmunoglobulina sola, se recomienda seguir el pro­cedimiento siguiente con las personas que se han expuesto al contagio en situaciones como (1) inoculación percu­tánea (pinchazo de aguja), ocular o mucosa de sangre que contiene o es sospechosa de contener HBsAg, (2) mordeduras que hayan roto la piel recibidas de personas portadoras de HBsAg o sospechosas de serlo, o (3) contacto sexual con una persona portadora de HBsAg o sospechosa de serlo.

Administrar inmunoglobulina conta la hepatitis B (0.06 ml/kg) lo más pronto posible después de la exposición, de preferencia antes de que hayan transcurrido 24 horas. Después, administrar por vía intramuscular tres dosis adecuadas a la edad del paciente (de 10 mcg en los ­adultos) de vacuna contra la hepatitis B, la primera dentro de los siete días siguientes a la exposición, la segunda un mes después, y la tercera seis meses después de la ­primera.

Revacunación: Hasta ahora, se desconoce la duración del efecto protector de H-B-VAX II® en los vacunados sanos y aún no se ha determiado la necesidad de dosis de refuerzo.

Para usarse únicamente con jeringa: Extráigase del frasco la dosis recomendada con una jeringa y una aguja estériles y libres de conservadores, antisépticos y deter­gentes.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: La sobredosificación raramente se ha reportado y no fue asociada con ningún evento adverso serio.

PRESENTACIONES: Frasco ámpula con 5 (con o sin conservador) o 10 mcg de vacuna por recombinación contra la hepatitis B.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:

Farmacología clínica: El virus de la hepatitis B es uno de varios virus de hepatitis que causan una infección sistémica que afecta principalmente al hígado, los cuales incluyen el virus de la hepatitis A y los virus D, C y E, que antes se llamaban en conjunto virus de la hepatitis no-A, no-B.

El virus de la hepatitis B es una importante causa de hepatitis viral. No existe ningún tratamiento específico contra esta enfermedad.

El periodo de incubación de la hepatitis B es relativamente prolongado; pueden transcurrir de seis semanas a seis meses entre el contagio y la aparición de síntomas. El pronóstico de la infección es variable y depende de tres factores por lo menos: (1) Edad: en los lactantes y los niños pequeños la enfermedad inicial suele ser más leve que en personas de más edad; (2) Cantidad de virus: cuanto mayor sea el número de virus que invaden el organismo, más probable será que provoquen una hepatitis B ictérica aguda; y (3) La gravedad de enfermedades subyacentes: la existencia de una enfermedad maligna o de un trastorno hepático subyacente tiende a aumentar la morbilidad y la mor­talidad.

La persistencia de la infección viral (estado de portador crónico del virus de la hepatitis B) ocurre en 5 a 10% de las personas que sufren una hepatitis B aguda, y es más frecuente después de la forma anictérica que de la forma ictérica de la hepatitis B inicial. Debido a esto, muchos portadores del antígeno HBsAg no sa­ben que alguna vez padecieron una hepatitis aguda. Se ha calculado que actualmente hay en el mundo más de 170 millones de personas con infección persistente por el virus de la hepatitis B, y hay aproximadamente 200-300 millones de portadores crónicos del virus. Los portadores crónicos constituyen el mayor reservorio humano del virus de la hepatitis B.

Las complicaciones y secuelas graves de la infección por el virus de la hepatitis B incluyen necrosis hepática masiva, cirrosis hepática, hepatitis activa crónica, y carcinoma hepatocelular. La hepatitis B es la causa de hasta 80% de los carci­nomas hepatocelulares. En todo el mundo, cada año mueren más de 250,000 personas por enfermedades hepáticas agudas y crónicas asociadas con la hepatitis B.

También hay indicios de que varias otras enfermedades están relacionadas con la infección por el virus de la hepa­titis B, por un mecanismo inmunológico en el que inter­vie­nen complejos antígeno-anticuerpo. Entre esas enfermedades están un síndrome con erupción cutánea, urticaria y artralgia que se asemeja a la enfermedad del suero, la poliarteritis nudosa, la glomerulonefritis mem­bra­nosa y la acrodermatitis papular infantil.

Aunque los principales vehículos de transmisión del virus son la sangre y sus derivados, también se ha encontrado el antígeno viral en lágrimas, saliva, leche materna, orina, semen y secreciones vagi­nales. El virus de la hepatitis B es capaz de sobrevivir por lo menos durante un mes en las superficies de los objetos que han tenido contacto con líquidos corporales portadores del virus. La infección se puede producir cuando el virus existente en líquidos corporales penetra por una mucosa o por una rotura de la piel. A menudo, la transmisión del virus de la hepatitis B está relacionada con un contacto interpersonal estrecho con un individuo infectado, o con condiciones de vida en hacinamiento. En esas circunstancias, puede ser común la transmisión del virus por vías distintas de las parente­rales directas. Puede ocurrir la transmisión perinatal del virus de una madre a su hijo si la madre es portadora del HBsAg o sufre una hepatitis B aguda durante el tercer trimestre de embarazo. La infección con el virus de la hepatitis B en la infancia conduce generalmente al estado de portador crónico. Sin la profilaxis, los recién nacidos cuyas madres tienen sueros positivos tanto para el HBsAg como para el antígeno y tienen 85 a 90% de probabilidades de infectarse y convertirse en portadores crónicos.

Estudios bien controlados han mostrado que en esos niños la administración de tres dosis de 0.5 ml de inmu­noglobulina humana contra la hepatitis B a partir del nacimiento puede ser eficaz en el 75% de los casos para prevenir el establecimiento del estado de portador crónico durante el pri­mer año de vida.

Sin embargo, el efecto protector de la inmunoglobu­lina humana contra la hepatitis B es transitorio.

La hepatitis B es endémica en todo el mundo y constituye un grave problema médico (véase más adelante Estrategia de la vacunación). La frecuencia del HBsAg en la población general varía desde menos de 0.5% en Estados Unidos y Europa Occidental, 1-2% en Sudamérica y el sur de Europa y 3-5% en África del Norte y muchas partes de lo que era la Unión Soviética, hasta 9-10% o más en África al sur del Sahara y en el sureste de Asia. La frecuencia global de marcadores serológicos de la infección varía entre 7 a 10% en Estados Unidos y 60 a 80% en el sureste de Asia y en África.

Aun en el norte y el occidente de Europa, y en otros países muy desarrollados en los que la frecuencia de la hepatitis B es relativamente baja, determinados grupos de población se hallan en gran riesgo de adquirir la enfermedad y tienen índices de infección acumulados de hasta 70% (véase más adelante Estrategia de la Vacunación). En países o regiones en los que la frecuencia es elevada, toda la población se encuentra en riesgo y la infección tiende a ocurrir durante la infancia.

Debido a que la vacunación se ha limitado a las personas en alto riesgo, como las dedicadas a la atención de enfermos y los hijos de madres portadoras del virus, no ha logra­do reducir considerablemente la incidencia global de la infección por el virus de la hepatitis B. Como consecuencia, la Organización Mundial de la Salud ha recomendado, a través de su Grupo de Asesoría Mundial, que la vacuna contra la hepatitis B forme parte de los programas sistemáticos de vacunación de niños en todos los países. También ha recomendado que los países en los que la incidencia de la hepatitis B es menor consideren la inmunización de todos los adolescentes.

Numerosos estudios epidemiológicos han mostrado que las personas que desarrollan anticuerpos anti-HBs después de la infección activa con el virus de la hepatitis B quedan protegidas contra la enfermedad en exposiciones posteriores al contagio.

Estrategia de la vacunación: La Organización Mundial de la Salud ha recomendado, a través de su Grupo de Asesoría Mundial, que la vacuna contra la hepatitis B forme parte de los programas sistemáticos de vacunación de niños en todos los países.

También ha recomendado que los países en los que la incidencia de la hepatitis B es menor consideren la inmunización de todos los adolescentes.

Por consiguiente, la vacunación debe estar diri­gida a:

  Lactantes.

  Niños.

  Adolescentes.

  Adultos en riesgo.

Personas dedicadas a la atención de la salud:

  Odontólogos y cirujanos de la boca.

  Médicos y cirujanos.

  Enfermeras.

  Personal paramédico y de cuidado de pacientes que puede exponerse al contagio por contacto con la sangre u otros productos corporales de los pacientes.

  Higienistas y enfermeras dentales.

  Personal de laboratorio que maneja sangre, derivados de ésta y otros productos corporales de los pacientes.

  Estudiantes de odontología, medicina y enfermería.

Determinados pacientes y sus contactos:

  Personal de unidades de hemodiálisis, hematología u oncología.

  Pacientes en hemodiálisis y pacientes con insuficiencia renal inicial antes de que necesiten hemo­diálisis.

  Enfermos que necesitan transfusiones frecuentes y/o abundantes de sangre o de concentrados de factores de la coagulación (por ejemplo, personas con hemofilia o ta­lasemia).

  Pacientes internados y personal de instituciones para enfermos mentales.

  Personas que tienen contacto frecuente con defi­cientes mentales que no están internados pero tienen anti­­ge­nemia persistente de hepatitis B y conducta agresiva.

  Personas en contacto estrecho con alguna otra que tenga antigenemia persistente de hepatitis B.

Viajeros a regiones con alta incidencia de hepa­titis B.

Grupos de población con conocida alta incidencia de la enfermedad, como:

  Refugiados provenientes de regiones en las que la infección por el virus de la hepatitis B es endémica.

  Niños adoptados provenientes de países en los que la infección por el virus de la hepatitis B es endé­mica.

Personal militar con aumento del riesgo de con­tagio:

Personas que manipulan cadáveres.

Personal que maneja sangre o plasma.

Personas con aumento del riesgo de contagio debido a su conducta sexual:

  Personas que tienen actividad heterosexual con varias otras.

  Personas que contraen repetidamente enfermedades de transmisión sexual.

  Hombres homosexuales o bisexuales.

  Prostitutas.

Presos.

Usuarios de drogas inyectables.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese la vacuna entre 2o y 8oC. A esa temperatura, las formulaciones pediátrica y para adultos tienen un periodo de caducidad de 36 meses. Las temperaturas mayores o menores que ésas pueden reducir la potencia de la vacuna. No se congele, pues la congelación anula su po­tencia.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Literatura exclusiva para médicos.
No se deje al alcance de los niños.

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por Merck & Co., Inc.

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