DICCIONARIOS
DEF50 / MÉXICO 2004
Inicio  |  Regresar  |  Imprimir |  Salir
 Indicaciones
 Terapéutico
 Sustancias Activas
 Marcas
 Laboratorios
 Uso en el Embarazo
 Interacciones
 Contacto

 

Información para Prescribir

Aventis pharma, s.a. de c.v.

Av. Universidad Núm. 1738   
Col. Coyoacán, 04000 México, D. F.
Tel.: 5484-4400 


Lasix®                                                                                         

Tabletas y solución inyectable

(Furosemida)                                                              

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada TABLETA contiene:

 

Furosemida

20 y 40 mg

 

Excipiente, c.b.p. 1 tableta.

 

 

Cada ampolleta con SOLUCIÓN INYECTABLE con­­tiene:

Furosemida

20 mg

 

Vehículo, c.b.p. 2 ml.

 

 

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

  Retención de líquidos asociada a insuficiencia cardiaca congestiva crónica, cuando se requiera tratamiento diurético.

  Retención de líquidos asociada a insuficiencia cardiaca congestiva aguda.

  Retención de líquidos asociada a insuficiencia renal ­crónica.

  Conservación de la excreción de líquidos en insuficiencia renal aguda, incluyendo las debidas a embarazo o quemaduras.

  Retención de líquidos asociada a síndrome nefrótico, cuando se requiera tratamiento diurético.

  Retención de líquidos asociada a insuficiencia hepática, cuando se requiera tratamiento suplementario con antagonistas de la aldosterona.

  Hipertensión.

  Crisis hipertensivas.

  Soporte de diuresis forzada.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA: La furosemida es un diurético de asa que produce un comienzo rápido, comparativamente potente y de corta duración de la diuresis. El efecto diurético se presenta 15 minutos después de una dosis intravenosa y en el transcurso de una hora después de administración oral. La furosemida bloquea el sistema de cotransporte de la Na+K+2Cl localizado en la membrana de las células luminales de la rama gruesa ascendente del asa de Henle. La acción diurética resulta de la inhibición de la reabsorción del cloruro de sodio en este segmento del asa. Su efecto antihipertensivo se atribuye a un aumento de la excreción de sodio, a una reducción del volumen sanguíneo y a la disminución de la respuesta del músculo liso vascular a estímulos vasoconstrictores.

La furosemida es rápidamente absorbida del tracto gastrointestinal. Para LASIX® Tabletas la Tmáx es de
1-1.5 horas. Su absorción muestra una gran variabilidad inter- e intraindividual. La biodisponibilidad de LASIX® Table­tas en voluntarios sanos es de aproximadamente 50-70%. En pacientes, la biodisponibilidad depende de varios factores, incluyendo enfermedades subyacentes, y puede verse reducida a un 30%, por ejemplo, en caso de síndrome nefrótico. El volumen de distribución es de 0.1-0.2 l/kg de peso corporal y puede ser más elevado dependiendo de enfermedades subyacentes. La furosemida se une fuertemente (más del 98%) a proteínas plasmáticas, sobre todo albúmina. Se elimina sobre todo como fármaco sin modificar, principalmente por secreción en el túbulo proximal. Después de administración intravenosa el 60-70% de la dosis es excretada por esta vía. Un metabolito glucurónido es responsable del 10-20% de la sustancia recuperada en la orina. La dosis remanente es excretada en las heces, probablemente después de secreción biliar. La vida media terminal de la furosemida después de la administración intravenosa es de aproximadamente 1-1.5 horas.

CONTRAINDICACIONES:

  Hipersensibilidad a los componentes de la fórmula. Pacientes alérgicos a las sulfonamidas (antibióticos sulfonamídicos o sulfonilureas) pueden presentar sensibilidad cruzada con furosemida.

  Hipovolemia o deshidratación.

  Insuficiencia renal anúrica que no responde a la furo­semida.

  Hipocaliemia severa.

  Hiponatremia severa.

  Estados precomatosos y comatosos asociados a encefalopatía hepática.

  Lactancia.

PRECAUCIONES GENERALES: El tratamiento con LASIX® requiere de una supervisión médica constante. Es importante que el flujo de orina esté asegurado y pacientes con obstrucción parcial del flujo de orina deben ser monitoreados con mucho cuidado, sobre todo en la fase inicial del tratamiento. También requieren de un monitoreo cuidadoso:

  pacientes con hipotensión;

  pacientes que se encuentren en riesgo particular de sufrir una caída brusca de la presión arterial, como pacientes con estenosis significativa de las arterias coro­narias o de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro;

  pacientes con diabetes mellitus latente o manifiesta;

  pacientes con gota;

  pacientes con síndrome hepatorrenal, como insuficiencia renal funcional asociada a enfermedad hepática severa;

  pacientes con hipoproteinemia asociada, por ejemplo, a síndrome nefrótico, en los que el efecto de la furose­mida puede debilitarse y potenciarse su ototoxicidad. Es necesario determinar la dosis con cautela;

  infantes prematuros, en los que se debe monitorear la función renal y llevarse a cabo ultrasonografía renal debido al posible desarrollo de nefrocalcinosis/nefrolitiasis.

Durante el tratamiento con furosemida generalmente se recomienda un control regular de sodio, potasio y crea­tinina séricos. Se requiere de un monitoreo particularmente cuidadoso en pacientes con alto riesgo de sufrir desequilibrio electrolítico, o en caso de pérdida adicional significativa de líquidos debido a vómito, diarrea o su­da­ción intensa. Deben corregirse la hipovolemia o la des­hidratación, así como cualquier trastorno ácido-básico o electrolítico significativos. Esto puede requerir de una descontinuación temporal de la furosemida.

Algunos efectos adversos, como una caída brusca de la presión sanguínea, pueden incapacitar al paciente para concentrarse y reaccionar y, por lo tanto, constituyen un riesgo en situaciones en las que estas habilidades son de especial importancia, como lo son manejar un vehículo u operar maquinaria.

Cuando se administraron dosis considerablemente más elevadas que la dosis terapéutica humana se observó un aumento en la incidencia de adenocarcinoma mamario en ratones, pero no en ratas y estos tumores eran morfológi­camente idénticos a los que ocurren espontáneamente en los animales control. No existe evidencia de un aumen­to de la incidencia de este tipo de tumores en humanos.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: La furosemida cruza la barrera placentaria y se transfiere lentamente al feto. En el feto o en el recién nacido se encuentran las mismas concentraciones que en la madre. Hasta la fecha no se han detectado malformaciones en humanos que pudieran estar relacionadas con furosemida; sin embargo, no se tiene suficiente experiencia como para llegar a una conclusión acerca de los posibles efectos nocivos sobre el embrión/feto. No debe administrarse furose­mida durante el embarazo a menos que existan razones médicas imperativas. El tratamiento durante el embarazo requiere del monitoreo del crecimiento fetal.

La furosemida pasa a la leche materna y puede inhibir la lactancia, por lo que está contraindicada en este caso.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: La furosemida produce un aumento en la excreción de sodio y cloruros y, por consiguiente, de agua. Además ­incremen­ta la excreción de otros electrólitos, sobre todo potasio, ­calcio y magnesio. Pueden presentarse trastornos elec­trolíticos sintomáticos y alcalosis metabólica en forma de déficit electrolítico de aumento gradual o pérdidas electro­líticas severas agudas, cuando se administran dosis más elevadas a pacientes con función renal normal.

La acción diurética de la furosemida puede provocar o contribuir a una hipovolemia y deshidratación, especialmente en pacientes añosos. Una depleción severa de líquidos puede contribuir al desarrollo de hemocon­cen­tración con tendencia a trombosis. Pueden aumentar las concentraciones séricas de ácido úrico produciendo crisis de gota.

La furosemida puede causar una baja en la presión arterial que, sobre todo si es pronunciada, puede provocar signos y síntomas como deterioro de la concentración y la reacción, delirio, sensación de presión en la cabeza, cefaleas, vértigo, somnolencia, debilidad, trastornos de la visión, boca seca o intolerancia ortostática.

El aumento de la producción de orina puede provocar o empeorar quejas en pacientes con obstrucción del flujo urinario: puede presentarse retención aguda de orina con posibles complicaciones secundarias en pacientes con trastornos de evacuación vesical, hiperplasia prostática o estrechamiento de la uretra.

En casos excepcionales, con furosemida puede bajar la tolerancia a la glucosa, lo que puede ocasionar deterioro del control metabólico en pacientes con diabetes mellitus. Puede llegar a manifestarse diabetes mellitus latente. Esto está relacionado con la duración del tratamiento o la dosis administrada y es reversible al descontinuar el tratamiento con el diurético.

Ocasionalmente se pueden presentar reacciones gastrointestinales como náuseas, vómito o diarrea. En casos aislados se puede desarrollar colestasis intrahepática, aumento de las transaminasas hepáticas o pancreatitis aguda.

Excepcionalmente, aunque generalmente transitorios, se pueden presentar trastornos del oído y tinnitus, sobre todo en pacientes con insuficiencia renal, hipopro­teinemia y/o cuando se ha administrado furosemida intravenosa con demasiada rapidez.

Ocasionalmente pueden presentarse reacciones de la piel o de las mucosas como comezón, urticaria, otras erupciones o lesiones bulosas, eritema multiforme, dermatitis exfoliativa, púrpura.

Rara vez ocurren reacciones anafilác­ticas o anafilactoides con choque. Puede presentarse nefri­tis inters­ticial, vasculitis o eosinofi­lia, así como fiebre o parestesia, y ocasionalmente fotosensibilidad.

Excepcionalmente se puede presentar trombocitopenia, leucopenia, agranulocitosis, anemia aplásica o hemo­lítica.

En infantes prematuros, la furosemida puede precipitar nefrocalcinosis/nefrolitiasis. Si se administra durante la primera semana de vida, puede aumentar el riesgo de persistencia del ducto arterioso patente.

Después de administración intramuscular puede haber una reacción local como dolor.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Parece depender de la formulación si y hasta qué punto la absorción de furosemida se ve afectada por su ingestión junto con alimentos. Se recomienda tomar las tabletas de LASIX® con el estómago vacío.

No se recomienda el uso concomitante de furosemida con hidrato de cloral, ya que en casos aislados se observó que la administración intravenosa de furosemida 24 horas después de haber tomado hidrato de cloral puede provocar enrojecimiento de la piel, crisis de sudación, inquietud, náuseas, aumento de la presión sanguínea y taquicardia.

La furosemida puede potenciar la ototoxicidad de los aminoglucósidos y de otros fármacos ototóxicos. Debido a que esto puede provocar daño irreversible, estos fármacos sólo se deben emplear junto con furosemida en caso de razones médicas imperativas. Si se administran en forma concomitante cisplatino y furosemida existe riesgo de efecto ototóxico. Además, la nefrotoxicidad del cisplatino aumenta cuando no se administra la furosemida a dosis bajas, por ejemplo, 40 mg a pacientes con función renal normal, y con equilibrio líquido positivo cuando se emplea para obtener diuresis forzada durante el tratamiento con cisplatino.

Sucralfato y furosemida deben tomarse con más de dos horas de diferencia debido a que el sucralfato disminuye la absorción intestinal de la furosemida y, por lo tanto, reduce su efecto.

La furosemida reduce la excreción de sales de litio y puede provocar aumento de las concentraciones séricas de litio, lo que ocasiona un aumento de la toxicidad del litio. Por ello se recomienda un monitoreo cuidadoso de las concen­traciones de litio en pacientes que reciban esta combina­ción.

Pacientes que toman diuréticos pueden sufrir hipo­tensión severa y deterioro de la función renal cuando se les administra inhibidores de la ECA por primera vez, o por prime­ra vez una dosis más elevada. Por lo tanto, se debe considerar una interrupción temporal de la administración de furosemida o por lo menos una reducción de la dosis de furosemida durante tres días antes de iniciar el tratamiento con un inhibidor de la ECA o aumentar su dosis.

La administración concomitante de antiinflamatorios no esteroides, incluyendo el ácido acetilsalicílico, puede redu­cir el efecto de la furosemida. En pacientes con deshidratación o hipovolemia, los antiinflamatorios no esteroides pueden provocar insuficiencia renal aguda. La toxicidad del salicilato puede aumentar con furosemida.

La administración concomitante de fenitoína puede atenuar el efecto de la furosemida. Pueden aumentar los efectos nocivos de antibióticos nefrotóxicos sobre el riñón. Corticosteroides, carbenoxolona, orozuz en grandes cantidades y el uso prolongado de laxantes pueden aumentar el riesgo de desarrollar hipocaliemia. Algunos trastornos electrolíticos como hipocaliemia e hipomagnesemia pueden aumentar la toxicidad de preparados digitálicos y fármacos que inducen el síndrome de prolongación del intervalo QT.

Cuando se administran antihipertensivos u otros fármacos con potencial para reducir la presión sanguínea en forma concomitante con furosemida, debe anticiparse una caída mayor de la presión arterial.

El probenecid, metotrexato y otros fármacos que, como la furosemida, sufren secreción tubular renal significativa, pueden reducir el efecto de la furosemida. A la inversa, la furosemida puede reducir la eliminación renal de estos fármacos.

Tratamientos con dosis elevadas, sobre todo en ambos fármacos, furosemida y los otros, pueden ocasionar concentraciones séricas aumentadas y un mayor riesgo de efectos adversos debidos a la furosemida o a la medicación concomitante.

Los efectos de fármacos antidiabéti­­cos y simpaticomiméticos que aumentan la presión sanguí­nea como epi-nefrina y norepinefrina, pueden verse reducidos; en cambio los efectos de relajantes musculares del tipo curare o de teofilina pueden verse aumentados.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: El tratamiento con furosemida puede provocar aumen­tos transitorios de ­creatinina sanguínea y de concentraciones de urea, así como incremento de las concentraciones de colesterol y de triglicéridos. Puede presentarse un aumento de las transaminasas hepáticas y en las concentraciones séricas de ácido úrico.

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: Los resultados de pruebas in vitro sobre bacterias y células de mamíferos mostraron mutagenicidad positiva y negativa. Sin embargo, la inducción de mutaciones gené­ticas y cromosómicas sólo se observaron cuando la furosemida alcanzaba concentraciones citotóxicas.

La furosemida no afectó la fertilidad de ratas hembras y machos a dosis diarias de 90 mg/kg de peso corporal y de ratones hembras y machos a dosis diarias de 200
mg/kg de peso corporal. Después de tratamiento con furosemida no se observaron efectos embriotóxicos o teratogénicos relevantes en varias especies animales, incluyendo ratones, ratas, gatos, conejos y perros.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:

Principios generales:

  La dosis empleada debe ser la más baja, suficiente para alcanzar el efecto deseado.

  La furosemida intravenosa sólo se administra cuando la administración oral no es posible o es ineficaz, como en el caso de absorción intestinal insuficiente, o si se requiere un efecto rápido. Cuando se emplea terapia intravenosa, se recomienda pasar a terapia oral lo más pronto posible.

  Para alcanzar eficacia óptima y evitar contrarregula­ción, generalmente debe preferirse una infusión continua de furosemida a repetidas inyecciones en bolo. Cuando la infusión no es posible para dar seguimiento a una o varias dosis agudas en bolo, es preferible continuar con dosis bajas a intervalos cortos de aproximadamente 4 horas a un régimen de dosis más elevadas en bolo a intervalos más largos.

  La dosis diaria máxima de furosemida recomendada para adultos tanto para administración oral como intravenosa es de 1,500 mg.

  En niños, la dosis de furosemida recomendada para admi­nistración oral es de 2 mg/kg de peso corporal hasta una dosis diaria máxima de 40 mg. Para ad-ministración parenteral, la dosis recomendada es de 1 mg/kg de peso corporal hasta una dosis diaria máxima de 20 mg.

  La duración del tratamiento depende de la indicación y cada caso debe ser determinado por el médico tra­tante.

Recomendaciones para dosificación especial: La dosis para adultos en general se basa en los siguientes lineamientos:

Retención de líquidos asociada a insuficiencia cardiaca congestiva crónica: La dosis inicial recomendada es de 20 a 80 mg/día divididos en dos o tres administraciones. Se harán los ajustes necesarios de acuerdo con la respuesta obtenida.

Retención de líquidos asociada a insuficiencia cardiaca congestiva aguda: La dosis inicial recomendada es de 20 a 40 mg/día administrada como inyección intravenosa en bolo. Se harán los ajustes necesarios de acuerdo con la respuesta obtenida.

Retención de líquidos asociada a insuficiencia renal crónica: La respuesta natriurética a la furosemida depende de varios factores, incluyendo la severidad de la insuficiencia renal y del balance de sodio, por lo que no se puede predecir exactamente el efecto de una dosis. En estos pacientes la dosis debe ser determinada cuidadosamente de manera que la pérdida inicial de
líquido sea gradual. En el caso de adultos esto significa una dosis que provoque una pérdida de peso corporal de aproximadamente 2 kg al día (aprox. 280 mmol Na+). La dosis oral inicial recomendada es de 40 a 80 mg/día en una sola toma o dividida en dos, y se puede ajustar de acuerdo con los resultados obtenidos. En pacientes con diálisis, la dosis oral usual de mantenimiento es de 250 a 1,500 mg/día. En tratamiento intravenoso, la dosis de furosemida se puede determinar comenzando con una infusión continua intravenosa de 0.1 mg/minuto, aumentando gradualmente cada media hora de acuerdo con la respuesta obtenida.

Conservación de la excreción de líquidos en insuficiencia renal aguda: Antes de iniciar el tratamiento con furosemida debe corregirse la hipovolemia, la hipotensión y el significativo desequilibrio ácido-básico y electrolítico. Se recomienda pasar lo más pronto posible de la administración intravenosa a la oral. La dosis inicial recomendada es de 40 mg en inyección intravenosa. Si no se obtiene el aumento deseado de excreción de líquidos, la furosemida puede administrarse en infusión continua, comenzando a razón de 50 a 100 mg/hora.

Retención de líquidos asociada a síndrome nefrótico: La dosis oral inicial recomendada es de 40 a 80 mg/día, pudiendo ajustarse según la respuesta. Se puede administrar en una sola dosis o en varias dosis divididas.

Retención de líquidos asociada a insuficiencia hepática: La furosemida se emplea como complemento
del tratamiento con antagonistas de la aldosterona en aquellos casos en los que éstos no son suficientes por sí mismos. Con el fin de evitar complicaciones como intolerancia ortostática o desequilibrio ácido-básico y electro­lí­tico, la dosis se debe determinar cuidadosamente de manera que la pérdida inicial de líquidos sea gradual. Para adultos esto significa una dosis que produzca una pérdida de peso corporal de aproximadamente 0.5 kg al día. La dosis inicial oral recomendada es de 20 a 80 mg/día y se puede ajustar de acuerdo con la respuesta. La dosis diaria se puede administrar en una sola dosis o en dosis divididas. Si el tratamiento intravenoso es
absolutamente necesario, la dosis inicial única es de 20 a 40 mg.

Hipertensión: La furosemida se puede emplear sola o en combinación con otros agentes antihipertensivos. La dosis oral usual de mantenimiento es de 20 a 40 mg/día. En hipertensión asociada a insuficiencia renal crónica pueden ser necesarias dosis más elevadas.

Crisis hipertensivas: La dosis inicial recomendada de 20 a 40 mg se administra como inyección intravenosa en bolo y puede ajustarse según la respuesta obtenida.

Soporte de diuresis forzada en intoxicaciones: La furosemida se administra por vía intravenosa agregándola a infusiones de soluciones electrolíticas. La dosis depende de la respuesta a la furosemida. Las pérdidas de líquidos y electrólitos deben ser corregidas antes y durante el tratamiento. En el caso de intoxicación con sustancias ácidas o alcalinas, la eliminación se puede incrementar adicionalmente alcalinizando o aci­dificando la orina, respectivamente. La dosis inicial recomendada es de 20 a 40 mg por vía intravenosa.

En niños, la dosis se debe reducir de acuerdo con el peso corporal.

Administración:

  Se recomienda tomar las tabletas de LASIX® con el estómago vacío. Deben ingerirse sin masticar con una cantidad suficiente de líquido.

  La administración intravenosa de LASIX® debe ser lenta, no debe exceder de 4 mg/minuto. En pacientes con insuficiencia renal severa (creatinina sérica > 5 mg/dl) se recomienda no exceder una velocidad de infusión de 2.5 mg/minuto.

  La administración intramuscular de LASIX® debe usarse sólo en casos excepcionales, cuando no es posible la administración oral o la intravenosa. Nunca debe emplearse la vía intramuscular para el tratamiento de condiciones agudas como edema pulmonar.

LASIX® Solución inyectable no debe mezclarse con
otros fármacos en la misma jeringa, ni debe efectuarse una infu­sión junto con otros fármacos. LASIX® es una solución con un pH de 9, cuyo principio activo se puede precipitar a un pH inferior a 7. Cuando sea necesario diluir la solución, se debe asegurar que el pH de la solución diluida sea ligeramente alcalino hasta neutro. Se puede utilizar solución salina normal como diluyente. Las soluciones diluidas deben administrarse lo más pronto posible.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: El cuadro clínico de sobredosis agudas o crónicas depende en primera instancia de la magnitud y de las consecuencias de la pérdida de electrólitos y de líquidos, y puede manifestarse como hipovolemia, deshidratación, hemo­con­cen­tración, arritmias cardiacas incluyendo bloqueo AV y fibrilación ven­tricular. Los síntomas de estos trastornos incluyen hipotensión severa tendiente a choque, insuficiencia renal aguda, trombosis, delirio, parálisis fláccida, apatía y confusión.

No se conoce un antídoto específico para la furosemida. Si la ingestión es reciente, se puede intentar limitar la absorción sistémica utilizando medidas como lavado gástrico u otros para reducir la absorción, como carbón activa­do.

Deben corregirse los trastornos clínicamente relevantes relacionados con el balance de electrólitos y líquidos. Junto con la prevención y tratamiento de complicaciones serias resultantes de estos trastornos y de otros efectos sobre el organismo, esta acción correctiva puede requerir de un monitoreo intenso general y específico, así como medidas terapéuticas.

PRESENTACIONES:

LASIX® Tabletas:

Caja con 36 tabletas de 20 mg.

Caja con 24 tabletas de 40 mg.

LASIX® Solución inyectable. Caja con 5 ampolletas de 20 mg en 2 ml.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños. Literatura exclusiva para médicos.

AVENTIS PHARMA, S. A. de C. V.

Regs. Núms. 62267 y 62270, S. S. A. IV

IEAR-106423/RM2000 y AEAR-110877/RM2001