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Abbott laboratories de méxico, s.a. de c.v.

Av. Coyoacán Núm. 1622  
Col. Del Valle, Deleg. Benito Juárez
03100 México, D. F.
Tel.: 5726-4600


Depakene i.v.       

Solución inyectable

(Valproato de sodio)                                           

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada ml de SOLUCIÓN contiene:

Ácido valproico

100 mg

EDTA

0.4 mg

Agua inyectable, c.s. 1 ml.

 

INDICACIONES TERAPÉUTICAS: Como alternativa intravenosa en pacientes en quienes la administración por vía oral de otros productos de valproato no es factible temporalmente, en las siguientes condiciones.

  Como monoterapia o tratamiento adjunto en pacientes con crisis parciales complejas que ocurren aisladamente o en asociación con otros tipos de convulsiones.

  Como monoterapia o tratamiento adjunto en pacientes con crisis de ausencias simples o complejas, y como tratamiento adjunto en pacientes con múltiples tipos de convulsiones que incluyen crisis de ausencias.

Ausencia simple se define como un breve nublamiento del sensorio o pérdida de la conciencia acompañada por ciertas descargas epilépticas generalizadas sin otros signos clínicos detectables. Ausencias complejas es el término que se usa cuando están presentes otros signos (véase Advertencias sobre insuficiencia hepática fatal).

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA: Su mecanismo de acción preciso no ha sido establecido. Se ha sugerido que su actividad antiepiléptica está relacionada con un aumento en las concentraciones cerebrales de ácido gamma-aminobutírico (GABA).

Farmacocinética:

Biodisponibilidad: Dosis equivalentes a valproato I.V. y productos orales resultarán en Cmáx y Cmín equivalentes y en la exposición sistémica total al ion valproato. Sin embargo, la proporción de absorción del ion val-proato puede variar con la formulación utilizada; diferencias que deben ser de poca importancia clínica menor, bajo las condiciones de “estado estable” alcanzadas tras el uso crónico en el tratamiento de la epilepsia.

El valproato semisódico en tabletas o el valproato de sodio para vía I.V. (infusión para una hora), ambas en dosis de 250 mg, cada 6 horas, durante 18 días, en voluntarios masculinos, en el estado estable resultó en ABC, Cmáx, Cmín equivalentes, al igual que después de la primera dosis. El Tmáx después del valproato de sodio I.V. ocurrió hacia el final de la hora de infusión, mientras que el Tmáx posterior a la dosis oral de valproato semisódico ocurrió a las 4 horas aproximadamente. Debido a que la cinética del valproato no unido es lineal, se puede asumir la bioequivalencia entre valproato semisódico y valproato de sodio, a las dosis máximas recomen­dadas de 60 mg/kg/día. También fueron equivalentes el ABC y la Cmáx resultantes de la administración de valproato I.V. 500 mg como una sola infusión durante 1 hora y en una sola dosis de 500 mg de ácido valproico en jarabe a 17 adultos masculinos sanos.

Los pacientes mantenidos con dosis diarias de 750 mg o 4,250 mg de ácido valproico (en dosis divididas cada
6 horas) o sólo con valproato semisódico oral (n = 24), o con otro fármaco antiepiléptico estabilizado (carbamazepina, n = 15; fenitoína, n = 11 o fenobarbital, n =1) mostraron niveles plasmáticos comparables de ácido valproico cuando se cambió del valproato semisódico oral al valproato de sodio I.V. (infusión de 1 hora).

Distribución: La unión del valproato a las proteínas plasmáticas depende de la concentración y la fracción libre aumenta de aproximadamente 10% a la concentración de 40 mcg/ml, a 18.5% al llegar a 130 mcg/ml de concentración. En ancianos la unión a proteínas se reduce, así como en pacientes con enfermedades hepáticas crónicas, insuficiencia renal y por la presencia de otros fármacos (por ejemplo, ácido acetilsalicílico). Por el contrario, el valproato puede desplazar ciertos fármacos unidos a las proteínas plasmáticas (por ejemplo, fenitoína, carbamazepina, warfarina y tolbutamida) (véase Interacciones medicamentosas y de otro género).

Las concentraciones de valproato en el líquido cerebrospinal (LCR) son cercanos a las concentraciones libres en plasma (cerca de 10% de la concentración total).

Metabolismo: El valproato se metaboliza casi totalmente en el hígado. En pacientes adultos, bajo monoterapia, 30 a 50% de una dosis administrada aparece en la orina como glucurónido. Otra vía metabólica secundaria pero importante es B-oxidación mitocondrial, hasta 40% de la dosis. En general, menos de 15 a 20% de la dosis es eliminada por otros mecanismos oxidativos y menos de 3% se elimina como tal, por la orina.

La relación entre la dosis y la concentración total de valproato es no lineal; la concentración aumenta proporcionalmente con la dosis; en vez de ello, incrementa en ­menor extensión debido a saturación de la unión a las proteínas plasmáticas. La cinética del fármaco no unido (libre) es ­lineal.

Eliminación: El aclaramiento plasmático promedio y el volumen de distribución para el total de valproato son 0.56 l/h/173 m2 y 11 l/h/1.73 m2, respectivamente. La vida media terminal para el valproato en monoterapia después de 60 minutos de infusión intravenosa de 1,000 mg fue de 16 ± 3.0 horas.

Los datos presentados se pueden aplicar principalmente a los pacientes que no están tomando fármacos que afecten los sistemas hepáticos de enzimas metaboliza­doras. Por ejemplo, los pacientes que toman antiepilép­ticos inductores de enzimas (carbamazepina, fenitoína, fenobarbital) pueden aclarar el valproato más rápidamente. Debido a esos cambios en el aclaramiento del valproato, se debe intensificar el monitoreo de las concentraciones de los antiepilépticos, siempre que se introduzca o se retire un antiepiléptico concomitante.

Poblaciones especiales:

Neonatos: Los menores de dos meses de edad tienen una habilidad muy reducida para eliminar el valproato, respecto a niños mayores y a los adultos. Esta es una consecuencia de aclaramiento reducido (debido a retraso en el desarrollo de glucuroniltransferasa y otros sistemas enzimáticos implicados en la eliminación del valproato) y de aumento en el volumen de distribución (en parte por disminución de unión a proteínas plasmáticas). Por ejemplo, en un estudio, la vida media en niños menores de 10 días de edad fue de 10 a 67 horas, comparada con 7 a 13 horas en niños mayores de dos meses.

Niños: Los pacientes pediátricos (por ejemplo, entre tres meses y 10 años) tienen 50% más alto aclaramiento, expresados por peso (es decir, ml/min/kg), que los adultos. Después de los 10 años, los niños tienen parámetros farmacocinéticos que se aproximan a los de los adultos.

Ancianos: La capacidad de los ancianos (entre 68 a 89 años) para eliminar el valproato está reducida respecto a los adultos jóvenes (edad: 22 a 26 años). El aclaramiento intrínseco se reduce por 39%; la fracción libre está reducida por 44%. Por tanto, la dosis inicial debe reducirse en el anciano (véase Dosis y vía de administración).

Género: No hay diferencias en el aclaramiento del fármaco libre (no unido) ajustado por área de superficie corporal entre hombres y mujeres (4.8 ± 0.17 y 4.7 ± 0.07 l/h/173 m2, respectivamente).

Raza: No se han estudiado los efectos de la raza sobre la cinética del valproato.

Enfermedad hepática: Véase Contraindicaciones, advertencias.

La enfermedad hepática impide la capacidad de eliminar valproato. En un estudio, el aclaramiento del valproato libre se redujo en 50% en 7 pacientes con cirrosis y en 16% en 4 pacientes con hepatitis aguda, comparados con 6 sujetos sanos. En tal estudio, la vida media del valproato aumentó de 12 a 18 horas. La enfermedad hepática se asocia con disminución de las concentraciones de albúmina y de mayores fracciones de valproato libre (no unido) (2 a 2.6 veces mayor). Por ello, el monitoreo de las concentraciones tota­les puede ser equivocado, puesto que las concentraciones libres pueden estar sustancialmente elevadas en pacientes con enfermedad hepática mientras que las concentraciones totales pueden parecer ­normales.

Enfermedad renal: Se ha informado de una ligera reducción (27%) de la eliminación del valproato no unido, en pacientes con insuficiencia renal (aclaramiento de creatinina < 10 ml/min); sin embargo, la hemodiálisis típicamente reduce las concentraciones de valproato cerca de 20%. Por tanto, parece que no es necesario ajustar la dosis en pacientes con insuficiencia renal. En estos pacientes, la unión a proteínas está sustancialmente reducida; por ello, el monitoreo de las concentraciones totales puede llevar a errores.

Niveles plasmáticos y efecto clínico: Las relaciones entre concentraciones plasmáticas y respuesta clínica no están bien documentadas. Un factor contribuidor es la concentración no lineal, dependiente de la unión a proteínas, del valproato, el cual afecta el aclaramiento del fármaco. Así, el monitoreo del valproato sérico total no proporciona un índice confiable de la fracción activa del val­proato.

Por ejemplo, debido a que la unión del valproato a las pro­teí­nas plasmáticas es dependiente de la concentración, la fracción libre aumenta desde cerca de 10 a
40 mcg/ml hasta 18.5% al llegar a 130 mcg/ml, de concentración. Ocurren fracciones libres mayores a las esperadas en los ancianos, los pacientes hiperlipidémicos y en aquellos con insuficiencia renal y hepática.

Epilepsia: En la epilepsia, el rango terapéutico comúnmente se considera entre 50 a 100 mcg/ml de valproato total, si bien algunos pacientes pueden ser controlados con menores o mayores concentraciones plasmáticas que las referidas.

Las dosis equivalentes de valproato só­dico y divalproato de sodio producen niveles plasmáticos equivalentes del ion valproato (véase Farmacocinética y farmacodinamia).

Los estudios clínicos con valproato semisódico por vía oral en pacientes epilépticos con crisis parciales complejas (CPC) han mostrado reducir la incidencia de las CPC, ya sean solos o asociados con otros antiepilépticos.

CONTRAINDICACIONES: Valproato de sodio I.V. no debe ser administrado a pacientes con enfermedad hepática o insuficiencia hepática significativa. Ni en sujetos con hipersensibilidad conocida al valproato de sodio.

Advertencias: Ha ocurrido la muerte en sujetos con insuficiencia hepática que recibieron ácido valproico; usualmente, durante los primeros seis meses de tratamiento, precedidas por síntomas inespecíficos; malestar, debilidad, letargia, edema facial, anorexia y vómito; pérdida del control de convulsiones. Se requiere control estrecho mediante pruebas de función hepática (PFH), antes de usar valproato y luego a intervalos frecuentes, principalmente los seis primeros meses. No se debe confiar sólo en PFH, ya que pueden no ser normales, y basarse en datos clínicos y físicos.

Precaución especial en caso de antecedentes de insuficiencia o enfermedad hepática: Uso de varios anticonvulsivantes, niños, pacientes con trastornos metabólicos congénitos, convulsiones severas y retraso mental, enfermedad cerebral orgánica. Los menores de 2 años de edad tienen mayor riesgo de hepatotoxicidad fatal.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Categoría de embarazo D: El valproato de sodio puede tener efectos teratogénicos en los productos de mujeres que lo toman durante el embarazo, de acuerdo con los informes de malformaciones congénitas tras el uso de fármacos antiepilépticos durante el embarazo, que son extensos para trimetadiona, parametadiona, fenitoína y fenobarbital. Por tanto, los antiepilépticos sólo deben administrarse a las mujeres embarazadas si son esenciales para el manejo de sus convulsiones.

El valproato de sodio aumenta la incidencia de defectos del tubo neural en madres que lo reciben durante el primer trimestre del embarazo; en tales condiciones, el riesgo estimado de espina bífida es de 1 a 2%. Asimismo, se han informado de otras anomalías congénitas compatibles o incompatibles con la vida (por ejemplo, defectos craneofaciales, malformaciones cardiovasculares y de otros sistemas corporales), sin cantidad suficiente para estimar la incidencia.

Los factores genéticos de la condición epiléptica misma pueden ser más importantes a la contribución de la anoma­lía congénita que el tratamiento farmacológico, por lo que la incidencia de anomalías congénitas no puede ser totalmente considerada como una relación causa-efecto con el tratamiento antiepiléptico.

Los pacientes que toman valproato de sodio pueden desarrollar trastornos de la coagulación; si la madre tiene bajo fibrinógeno (por uso de antiepilépticos, incluido el valproato de sodio) puede dar a luz a un producto con afibrino­ge­nemia, quien subsecuentemente morirá a causa de hemorragia. Si se usa el valproato durante el embarazo, deberán monitorizarse cuidadosamente los parámetros de la coagulación.

Se ha informado de insuficiencia hepática, que lleva a la muerte, de recién nacidos e infantes cuya madre consumía valproato de sodio.

Los efectos teratogénicos también se han demostrado en animales, desde aumento de su frecuencia hasta retraso en su crecimiento intrauterino y la muerte en ratones, ratas, conejos y monos, tras la exposición prenatal al valproato de sodio; una de las anomalías más comunes es la del sistema musculosquelético y defectos del cierre del tubo neural durante periodos susceptibles de desarrollo embriogénico; en el periodo organogénico
produce malformaciones (esqueléticas, cardiacas y urogenitales) y retraso en el crecimiento de las crías; asimismo, se han informado déficits conductuales. Las concentraciones y dosis a las que se han expuesto a los animales preñadas son de 230 ng/ml, 340 ng/ml (2.3 y 3.4 veces el límite del rango terapéutico humano) y 200 y 350 mg/kg/día (50% y dos veces mayor que la dosis máxima diaria humana con base en mg/m2).

Si se usa valproato de sodio durante el embarazo, o si la paciente se llegase a embarazar mientras toma el fármaco, se debe informar a la paciente, a sus familiares o a ambos, de los riesgos potenciales para el feto.

Los antiepilépticos no deben descontinuarse súbitamente en pacientes en quienes se está tratando de controlar convulsiones mayores debido a la fuerte posibilidad de precipitar “estado epiléptico” con hipoxia y riesgo fatal; si no es el caso, se debe considerar descontinuar el fármaco antes o después del embarazo. Sin embargo, no se puede predecir confiadamente que aun convulsiones menores carecen de riesgo para el embrión o el feto en desarrollo.

Como parte de los estudios de rutina en mujeres embarazadas que reciben valproato, se deben considerar las pruebas para detectar defectos del tubo neural y de otros defectos.

Madres lactando: El valproato se excreta en la leche materna, en una concentración de 10% respecto a la
concentración en el plasma; se desconoce qué efecto pudieran producir en el infante lactante. Se debe tener precaución cuando se administre el valproato de sodio a las mujeres en periodo de lactancia.

Advertencias: Debido a informes de trombocitopenia, inhibición de la fase secundaria de la agregación plaquetaria y parámetros de coagulación anormales (por ejemplo, bajo fibrinógeno) se recomienda realizar la cuenta de plaquetas y pruebas de coagulación antes de iniciar el tratamiento, y a intervalos periódicos después, así como antes de cualquier cirugía electiva. La evidencia de hemorragia, magulladuras o un trastorno de hemostasia/coagulación, es una indicación para la reducción de la dosis de valproato de sodio o para suspender su uso.

Se ha informado de hiperamonemia, con o sin letargia o coma, en ausencia de pruebas de función hepática anormales, con más frecuencia que la hiperamonemia sintomática, que demanda mayor frecuencia de monitoreo; si ocurren síntomas clínicos significativos, el tratamiento con valproato de sodio debe ser modificado o de plano suspendido.

Ya que el valproato de sodio puede interactuar con fármacos inductores enzimáticos, administrados concurrentemente, se deben determinar periódicamente las concentraciones plasmáticas de ambos fármacos durante el inicio del tratamiento conjunto (véase Precauciones e Interacciones medicamentosas y de otro género).

Los niños menores de dos años de edad tienen un riesgo considerablemente mayor de desarrollar hepatotoxicidad fatal. No se ha determinado la seguridad del valproato de sodio inyectable en niños de esta edad. Por tanto, si se toma la decisión de utilizarlo en ellos, deberá hacerlo con extrema precaución y como único agente. Se deben sopesar los beneficios de la inyección contra los riesgos. Por arriba de dos años de edad, la experiencia en la epilepsia ha señalado que la incidencia de hepatotoxicidad fatal disminuye considerablemente en grupos de pacientes progresivamente de mayor edad.

Los niños pequeños, en especial aquellos que reciben fármacos inductores enzimáticos, requerirán mayores dosis de mantenimiento para obtener las concentraciones de ácido valproico totales y libres deseadas.

La variabilidad en los límites de la fracción libre limita la utilidad clínica del monitoreo de la concentración plasmática total de ácido valproico. La interpretación de las concentraciones de ácido valproico en niños debe considerar los factores que afectan el metabolismo hepático y la unión a proteínas plasmáticas.

No se identificaron aspectos importantes respecto a la seguridad en ensayos clínicos con 24 pacientes entre 2 y 17 años de edad, que recibieron valproato de sodio inyectable, ni en 19 pacientes > 65 años de edad.

La toxicología básica y las manifestaciones patológicas del valproato de sodio en ratas recién nacidas y jóvenes (4 y 14 días de edad, respectivamente) son similares a las observadas en ratas adultas jóvenes. Sin embargo, adicionalmente se han encontrado alteraciones renales en las jóvenes y alteraciones renales con displasia retinal en las recién nacidas, con dosis de 240 mg/kg/día
(equivalente a la dosis máxima diaria humana con base en mg/m2). Tales anomalías no se observaron con
90 mg/kg/día (40% de la dosis humana con mg/m2).

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: Los eventos adversos que induce la inyección de valproato de sodio incluyen a los observados con formas orales del mismo. La forma inyectable, por lo general, ha sido bien tolerada en ensayos clínicos realizados en voluntarios adultos masculinos y en pacientes epilépticos, en dosis de 125 a 6,000 mg (dosis total/día).

Un total de 2% de pacientes discontinuaron el tratamiento con valproato de sodio inyectable debido a eventos adversos, siendo los más comunes (2 casos cada uno) náusea/vómito y amilasa elevada. Otros, que llevaron a la suspensión del uso del fármaco fueron: alucinaciones, neumonía, cefalea, reacción en el sitio de inyección y marcha anormal. El mareo y el dolor en el sitio de inyección fueron observados con mayor frecuencia con una velocidad de infusión de 100 mg/min que a velocidades de hasta 33 mg/min. A velocidad de 200 mg/min, el mareo y la percepción del sabor ocurrieron con mayor frecuencia que a 100 mg/min. La velocidad máxima de infusión estudiada fue de 200 mg/min.

Los eventos adversos informados por al menos 0.5% de todos los sujetos/pacientes en los ensayos clínicos con valproato de sodio inyectable se muestran, en resumen, en la tabla 3.

Tabla 3

Eventos adversos reportados durante estudios con
valproato de sodio inyectable

Sistema corporal/evento

n = 463

Cuerpo como un todo

 

Dolor torácico

1.7%

Cefalea

4.3%

Inflamación en el sitio de inyección

0.6%

Dolor en el sitio de inyección

2.6%

Reacción en el sitio de inyección

2.4%

Dolor (inespecífico)

1.3%

Cardiovascular

 

Vasodilatación

0.9%

Dermatológico

 

Sudación

0.9%

Sistema digestivo

 

Dolor abdominal

1.1%

Diarrea

0.9%

Náusea

3.2%

Vómito

1.3%

Sistema nervioso

 

Mareo

5.2%

Euforia

0.9%

Hiperestesia

0.6%

Nerviosismo

0.9%

Parestesia

0.9%

Somnolencia

1.7%

Temblor

0.6%

Respiratorio

 

Faringitis

0.6%

Sentidos especiales

 

Percepción del sabor

1.9%

Epilepsia:

Crisis parciales complejas: Con base en ensayos controlados con placebo, del tratamiento adjunto para el tratamiento de las crisis parciales complejas (CPC), por lo general el divalproato de sodio fue bien tolerado, con la mayoría de eventos adversos calificados de severidad leve a moderada.

La intolerancia fue la principal razón para la discontinuación en los pacientes tratados con divalproato de sodio (6%) comparado con los pacientes tratados con placebo (1%).

Tabla 4

Eventos adversos informados por ³ 5% de pacientes
tratados con divalproato de sodio durante ensayos
controlados acerca del tratamiento conjunto para
convulsiones parciales complejas

Sistemas

DVP* (%)

Placebo (%)

corporales/eventos

(n = 77)

(n = 70)

Cuerpo total

 

 

Cefalea

31

21

Astenia

27

7

Fiebre

6

4

Sistema gastrointestinal

 

 

Náusea

48

14

Vómito

27

7

Dolor abdominal

23

6

Diarrea

13

6

Anorexia

12

0

Dispepsia

8

4

Constipación

5

1

Sistema nervioso

 

 

Somnolencia

27

11

Temblor

25

6

Mareo

25

13

Diplopía

16

9

Ambliopía/visión borrosa

12

9

Ataxia

8

1

Nistagmo

8

1

Labilidad emocional

6

4

Pensamiento anormal

6

0

Amnesia

5

1

Sistema respiratorio

 

 

Síndrome gripal

12

9

Infección

12

6

Bronquitis

5

1

Rinitis

5

4

Otros

 

 

Alopecia

6

1

Pérdida de peso

6

0

*            DVP = Divalproato de sodio

En la tabla 5 se enlistan eventos adversos que surgen durante el tratamiento y que fueron informados por
³
5% de pacientes en el grupo con la dosis más alta de dival­proato de sodio y en quienes la incidencia fue mayor para el grupo con la dosis más baja, en ensayos como monote­rapia de convulsiones parciales complejas. Puesto que, durante la primera parte del ensayo, los pacientes habían sido titulados en retirada de otro fármaco antiepiléptico, no es posible en muchos casos determinar en qué casos los siguientes eventos adversos pueden ser atribuidos al divalproato de sodio solo, o a la combinación del divalproato de sodio y otros fármacos antiepilépticos.

Tabla 5

Eventos adversos informados por ³ 5% de pacientes en el
grupo con dosis alta, en los ensayos controlados de
divalproato de sodio en monoterapia para convulsiones
parciales complejas
1

Sistema corporal/

Dosis alta (%)

Dosis baja (%)

evento

(n = 131)

(n = 134)

Cuerpo como un todo

 

 

Astenia

21

10

Sistema digestivo

 

 

Náusea

34

26

Diarrea

23

19

Vómito

23

15

Dolor abdominal

12

9

Anorexia

11

4

Dispepsia

11

10

Sistema hemolinfático

 

 

Trombocitopenia

24

1

Equimosis

5

4

Metabólico/nutricional

 

 

Aumento de peso

9

4

Edema periférico

8

3

Sistema nervioso

 

 

Temblor

57

19

Somnolencia

30

18

Mareo

18

13

Insomnio

15

9

Nerviosismo

11

7

Amnesia

7

4

Nistagmo

7

1

Depresión

5

4

Sistema respiratorio

 

 

Infección

20

13

Faringitis

8

2

Disnea

5

1

Piel y anexos

 

 

Alopecia

24

13

Sentidos especiales

 

 

Visión borrosa

8

4

Tinnitus

7

1

1 Cefalea fue el único evento adverso que ocurrió en ³ 5% de pacientes en el grupo con dosis alta y una incidencia igual o mayor en el grupo con dosis baja.

Los siguientes eventos adversos adicionales fueron informados en proporción > 1% y < 5% en 358 pacientes tratados con divalproato de sodio, en los ensayos controlados, por convulsiones parciales complejas:

Cuerpo total: Dolor de espalda, dolor torácico y malestar; cardiovascular: Taquicardia, hipertensión y palpitaciones; digestivo: Hiperfagia, flatulencia, hematemesis, eructos, pancreatitis y abscesos periodontales; hemolinfático: Petequias; metabólico/nutricional: Aumento de TGO y TGP; musculosquelético: Mialgia, contracciones, artralgias, calambres en las piernas y miastenia; nervioso: Ansiedad, confusión, trastornos del lenguaje, marcha anormal, parestesia, hipertonía, incoordinación, sueños anormales y trastornos de personalidad; respiratorio: Sinusitis, aumento de tos, neumonía y epistaxis; piel y anexos: Salpullido, prurito y piel seca; sentidos especiales: Percepción del sabor, visión borrosa, trastornos en la audición, sordera y otitis media; urogenital: Incontinencia urinaria, dismenorrea, amenorrea y frecuencia urinaria.

Otra población de pacientes: Eventos adversos de otros estudios con epilepsia, informes espontáneos y otras ­fuentes.

Gastrointestinal: Al iniciar la terapia, náusea, vómito e indigestión, son transitorios y rara vez se requiere suspender el tratamiento. Diarrea, calambres abdominales, constipación, anorexia con algo de pérdida de peso, hiperorexia con aumento de peso. El uso de una forma de liberación retardada oral de divalproato de sodio puede reducir los efectos gastrointestinales.

SNC: Efectos sedantes, más comúnmente por tratamiento de combinación, que se abate al reducir los otros antiepilépticos. Temblor (dosis-respuesta), alucinaciones, ataxia, cefalea, nistagmo, diplopía, asterixis, “manchas ante los ojos”, disartria, mareo, confusión, hipoestesia, vértigo e incoordinación. Coma, en casos raros, solo o en combinación con fenobarbital. Encefalopatía, con o sin fiebre; hiperamonemia, sin evidencia de disfunción hepática o niveles plasmáticos inapropiados. La mayoría de los pacientes se recuperaron con mejoría notable de los síntomas, al discontinuar el fármaco. Atrofia cerebral reversible y demencia.

Dermatológicos: Caída de pelo transitoria, salpullido cutáneo, fotosensibilidad, prurito generalizado, eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis tóxica epidérmica (rara vez).

Psiquiátricos: Alteración emocional, depresión, psicosis, agresión, hiperactividad, hostilidad y deterioro conductual; musculosquelético: debilidad; hematológico: trombocitopenia y alteración del tiempo de sangrado, petequias, magulladuras, hematoma, epistaxis y hemorragia franca (véase Precauciones); linfocitosis relativa, macrolitosis, hipofibrinogenemia, leucopenia, eosinofilia, anemia, incluyendo a la macrocítica con o sin ­deficiencia de fosfatos, supresión de médula ósea, panci­topenia, anemia aplásica, porfiria aguda intermitente.

Hepático: Elevación menor de TGO, TGP y LDH, son frecuentes y dosis-respuesta. Aumento de bilirrubina y cambios anormales entre otras PFH.

Endocrino: Menstruación irregular, amenorrea secundaria, crecimiento de los senos, galactorrea e hinchazón de glándula parótida. Pruebas de función tiroidea normal y ovario poliquístico, sin haber establecido una relación causa y efecto.

Otros: Pancreatitis, hiperamonemia, hiponatremia y secreción inapropiada de HAD; síndrome de Fanconi; disminución de concentraciones de creatinina, hiperglucemia; enuresis e infección del tracto urinario; caída de pelo, dolor ótico; edema de extremidades, lupus eritemato­so, dolor óseo, aumento de tos, neumonía, otitis media, bradicardia, vasculitis cutánea y fiebre.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Los fármacos que afectan el nivel de expresión de las enzimas hepáticas, en particular las que aumentan la glucuroniltransferasa, pueden aumentar el aclaramiento del valproato, hasta el doble con fenitoína, carbamazepina y fenobarbital (o primidona). En los pacientes con monoterapia el valproato tendrá mayor vida media y mayores concentraciones, respecto de los que reciben politerapia antiepiléptica.

En contraste, fármacos que inhiben las isoenzimas del citocromo P-450 (ejemplo, antidepresores), pueden tener poco efecto sobre el aclaramiento del valproato, porque la oxidación mediada por el citocromo P-450 microsomal es una vía metabólica relativamente menor y secundaria del valproato, respecto a la glucurocon­jugación y a la b-oxidación.

Por tanto, cuando en el tratamiento deba introducirse
o suspenderse algún inductor enzimático, se debe extremar el monitoreo del valproato y fármacos conco­mitantes.

Interacciones informadas: Acetamino­fén, cimetidina y ranitidina, clozapina, haloperidol, litio, etinilestradiol, no tienen interacciones.

Alcohol: Valproato puede potenciar la actividad depre­sora del SNC, del alcohol.

Amitriptilina/nortriptilina: El valproato reduce 21% el aclaramiento de amitriptilina y disminuye 34% el de nortriptilina.

Antiácidos (160 mEq): No interfieren con la absorción del valproato de sodio.

Ácido acetilsalicílico: Reduce la unión a proteínas (aumenta 4 veces la fracción libre) e inhibe el metabolismo del valproato de ­sodio.

Carbamazepina (CBZ) Carbamazepina-10, 11-epó­xido (CBZ-E): La coadministración de valproato de sodio y CBZ, reduce 17% los niveles séricos de CBZ e incrementa hasta 45% los de CBZ-E.

Clorpromacina: Aumenta en 15% los niveles plasmáticos mínimos del valproato.

Clonazepam: Puede inducir estados de ausencia en pacientes con historia de convulsiones tipo crisis de ­ausencia.

Diazepam: Es desplazado por valproato de sus sitios de unión a la albúmina plasmática (­ 90% la fracción libre) e inhibe su metabolismo (reduce el aclaramiento 25% y 20% el volumen de distribución). Sin embargo, no modifica su vida media.

Etosuximida: El valproato inhibe el metabolismo de la etosuximida.

Felbamato: Aumenta 35% la concentración máxima del valproato; se requiere reducir la dosis de valproato cuando sea necesaria esta combinación.

Lamotrigina: Su vida media aumenta de 26 a 70 horas con el valproato; si se requiere la combinación, se debe reducir la dosis de lamotrigina.

Lorazepam: Valproato reduce 17% el aclaramiento de lorazepam.

Fenobarbital: Valproato inhibe el metabolismo de fenobarbital, aumenta 50% la cantidad de dosis eliminada tal cual. Ocurre severa depresión del SNC, con o sin elevación sérica significativa del fenobarbital o del valproato. Requiere monitoreo neurológico estrecho. Ajústese la dosis del barbitúrico en función de su concentración. Como la primidona es biotransformada a feno­bar­bital, lo anterior es aplicable a ella.

Fenitoína: Es desplazada por valproato de su unión a la albúmina plasmática (aumenta 60% la fracción libre) e inhibido su metabolismo. Ajuste la dosis de fenitoína a la situación clínica.

Rifampicina: Aumenta 40% el aclaramiento del valproato. Se requiere ajustar la dosis de rifampicina.

Tolbutamida y warfarina: El valproato aumenta 20-50% la fracción libre de la tolbutamida y hasta 33% la de warfarina; se requiere precaución y monitoreo mediante pruebas de coagulación.

Zidovudina: Valproato reduce 38% el aclaramiento de la zidovudina, pero no afecta su vida media.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: Debido a que valproato de sodio es eliminado en la orina en parte como un ceto-metabolito, puede llevar a una falsa interpretación de la prueba de cetona en la orina.

Han habido informes de alteración en las pruebas de función tiroidea asociadas con valproato de sodio; se ignora su significado clínico.

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD:

Carcinogénesis: Luego de su administración oral de 80 y 170 mg/kg/día a ratas y ratones durante dos años, se observó una variedad de neoplasmas, un incremento estadísticamente significativo en la incidencia de fibro­sar­comas subcutáneos y en la tendencia a desarrollar adenomas pulmonares benignos. El significado de estos hallazgos, para los seres humanos, es desconocido.

Mutagénesis: El valproato de sodio no produjo mutaciones en la prueba de Ames in vitro, tampoco produjo efectos letales dominantes en ratones ni aumentó la ­frecuencia de aberraciones cromosómicas en un estudio citogenético in vivo, en ratas. En niños epilépticos que recibían valproato de sodio, se observó un incremento en la frecuencia de intercambio de cromátides hermanas (ICH), pero no se observó en los adultos. Hay algunas evidencias de que el incremento en la frecuencia de ICH puede estar asociado con la epilepsia. Se desconoce el significado biológico de un aumento en la frecuencia de ICH.

Fertilidad: Estudios de toxicidad crónica en ratas y perros, jóvenes y adultos, mostraron que el valproato de ­sodio reduce la espermatogénesis y produce atrofia testicular en dosis de 400 mg/kg/día o más, o de 150 mg/kg/día o más, respectivamente. Tales dosis son equivalentes a 1.4 veces la dosis diaria máxima humana con base a mg/m2, respectivamente. Estudios de fertilidad del segmento I, en ratas, han mostrado que dosis de hasta 350 mg/kg/día (la dosis diaria máxima humana con base en mg/m2), durante 60 días no afecta la fertilidad. Se desconoce cómo afecta el valproato de sodio al desarrollo testicular, a
la producción de espermas y a la fertilidad en los seres humanos.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: El valproato de sodio inyectable es sólo para uso intravenoso; no se ha estudiado su uso por más de 14 días; se debe cambiar a la vía oral tan pronto como sea factible clínicamente.

El valproato de sodio en inyección se debe dar en infusión durante 60 minutos (a no más de 20 mg/min) con la misma frecuencia que los productos orales, si bien es necesario monitorear las concentraciones en plasma y hacer ajustes de dosis.

La ampolleta se debe inspeccionar visualmente en busca de material particulado y decoloración antes de la administración, cuando la solución y el recipiente lo permita.

Lineamientos para la administración: La infusión rápida se asocia con aumento de eventos adversos. No se ha estudiado la infusión en menos de 60 minutos o mayor de 20 mg/min.

La inyección se debe diluir con al menos 50 ml de diluyen­te compatible. La porción que no se use debe desecharse.

Exposición inicial al valproato de sodio:

Crisis parciales complejas (para adultos y niños de 10 años o mayores):

Monoterapia (tratamiento inicial): Iniciar con 10 a 15 mg/kg/día, incrementando 5 a 10 mg/kg/semana para lograr la respuesta clínica óptima, la cual se obtiene, generalmente, con dosis por debajo de 60 mg/kg/día; si no se obtiene la respuesta óptima, se deben medir los niveles plasmáticos para determinar si se encuentran dentro del rango aceptado (50 a 100 mcg/ml).

La probabilidad de trombocitopenia aumenta significativamente en concentraciones plasmáticas de valproato por arriba de 110 mcg/ml en mujeres y de 135 mcg/ml en hombres. Los beneficios de mejorar el control de las convulsiones con dosis más altas debe sopesarse contra la posibilidad de mayor incidencia de reacciones adversas.

Conversión a monoterapia: Iniciar con 10 a 15 mg/kg/día, incrementando 5 a 10 mg/kg/semana para lograr la respuesta clínica óptima, la cual se obtiene, generalmente, con dosis por debajo de 60 mg/kg/día; si no se obtiene la respuesta óptima, se deben medir los niveles plasmáticos para determinar si se encuentran dentro del rango aceptado (50 a 100 mcg/ml). No hay recomendaciones respecto a la seguridad de usar el valproato a dosis > 60 mg/kg/día. Ordinariamente, se debe disminuir la dosificación del antiepiléptico concomitante (AEC) en 25% cada dos semanas. La reducción debe iniciarse al principiar el uso del divalproato de sodio; o retrasarse una o dos semanas si hay la sospecha de que con la reducción ocurran convulsiones. La rapidez y la duración de la retirada del AEC pueden ser altamente variables, y se debe monitorear estrechamente a los pacientes durante este periodo, acerca del aumento en la frecuencia de las convulsiones.

Tratamiento adjunto: El valproato de sodio debe agregarse al régimen del paciente en 10 a 15 mg/kg/día, incrementando 5 a 10 mg/kg/semana para lograr la respuesta clínica óptima, la cual se obtiene, generalmente, con dosis por debajo de 60 mg/kg/día; si no se obtiene la respuesta óptima, se deben medir los niveles plasmáticos para de­terminar si se encuentran dentro del rango aceptado (50 a 100 mcg/ml).

Si la dosis diaria total excede 250 mg, se debe dar en dosis divididas.

En un estudio de tratamiento adjunto de convulsiones parciales complejas en pacientes que recibían ya sea carbamazepina o fenitoína, además del valproato de sodio, no se requirió ajustar la dosis de los dos primeros; sin embargo, ya que el valproato tiene interacciones con estos y otros AEC, se recomienda determinar las concentraciones plasmáticas de AEC desde el inicio del tratamiento.

Otra población de pacientes:

Crisis de ausencia simples y complejas: La dosis inicial que se recomienda es de 15 mg/kg/día, aumentando 5 a 10 mg/kg/día cada semana hasta controlar las convulsiones o hasta que los efectos colaterales eviten seguirlo aumentando. La dosis máxima recomendada es de 60 mg/kg/día. Si la dosis diaria excede 250 mg, se debe administrar en dosis divididas.

No se ha establecido una buena correlación entre la dosis diaria, las concentraciones séricas y el efecto terapéutico. Sin embargo, las concentraciones séricas terapéuticas en la mayoría de los pacientes con crisis de ausencia estarán en el rango de 50 a 100 mcg/ml. Algunos pacientes se controlarán con concentraciones menores y otros, a mayores (véase Farmacocinética y farma­codinamia).

Conforme aumenta la dosis de valproato de sodio, se pueden afectar las concentraciones de fenobarbital y fenitoína (véase Precauciones).

Los otros antiepilépticos no deben suspenderse abruptamente en los pacientes en quienes el fármaco se administre para prevenir convulsiones mayores, debido a la fuerte posibilidad de precipitar status epilepticus, con hipoxia y riesgo para la vida.

Tratamiento de reemplazo: Cuando se cambia de productos orales de valproato, la dosis diaria total de valproato de sodio inyectable debe ser equivalente al producto oral (véase Farmacocinética y farmacodinamia) y debe ser administrado en infusión durante 60 minutos (pero no a más de 20 mg/min), con la misma frecuencia que los productos para vía oral, aunque puede ser necesario el monitoreo de las concentraciones plasmáticas y el ajuste de dosis. El monitoreo debe ser estrecho en aquellos pacientes que reciben dosis cercana a la máxima recomendada (60 mg/kg/día), en particular los que sí reciben fármacos inductores enzimáticos. Si la dosis total excede 250 mg, se deben dar en régimen dividido.

Sin embargo, la equivalencia mostrada entre valproato de sodio inyectable y en formas orales (divalproato de sodio) en el estado estable, sólo se evaluó en un régimen de cada seis horas. Se desconoce qué sucede si la inyección de valproato de sodio se da con menor frecuencia (2 a 3 veces al día), con niveles por debajo de los que resultan de la dosis oral dada en el mismo régimen; por tanto, si se administra valproato de sodio inyectable 2 ó 3 veces al día, se requerirá un monitoreo estrecho de los niveles plasmáticos.

Dosificación general:

Advertencias:

Dosificación en ancianos: Debido al incremento en el aclaramiento del valproato no unido, se debe reducir la dosis inicial; la dosis terapéutica debe lograrse con base en la respuesta clínica.

Eventos adversos relacionados con la dosis: La frecuencia de eventos adversos (en particular la elevación de enzimas hepáticas y la trombocitopenia) pueden ser en relación con la dosis. La posibilidad de trombocitopenia se aumenta significativamente con las concentraciones de valproato ³ 110 mcg/ml (mujeres) y ³ 135 mcg/ml hombres (véase Precau­ciones).

Compatibilidad y estabilidad: Valproato de sodio es físicamente compatible y químicamente estable en las siguientes soluciones parenterales, por lo menos 24 horas, cuando se almacena en recipientes de vidrio o de Polivinil Cloruro (PVC) a temperatura ambiente controlada, 15 a 30°C.

  Dextrosa (5%) inyección, USP.

  Cloruro de sodio (0.9%) inyección, USP.

  Ringer lactato inyección, USP.

Los viales de valproato de sodio deben almacenarse a tempe­ratura ambiente entre 15 a 30°C. No contiene preserva­tivos. La porción no utilizada en el recipiente debe desecharse.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBRE­DOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: La sobredosis con valproato de sodio puede producir somnolencia, bloqueo cardiaco y coma profundo. Se han informado casos fatales; sin embargo, los pacientes se han recuperado de niveles de valproato tan altos como 2,120 mcg/ml. Como la fracción libre está aumentada, recuerde que la hemodiálisis más hemoperfusión la pueden remover. El beneficio del vómito y del lavado gástrico varía con el tiempo transcurrido desde la ingestión. Aplíquense las medidas generales de soporte, en particular para mantener el flujo urinario adecuado.

Se ha informado que la naloxona revierte los efectos depresores del SNC producidos por valproato, la que también puede revertir sus efectos antiepilépticos.

Información para los pacientes: Ya que el valproato de sodio puede producir depresión del SNC, en especial cuando se combina con otros depresores del SNC (como el alcohol), se debe evitar involucrarse en actividades que impliquen riesgo, como conducir automóviles o manejar maquinaria peligrosa.

PRESENTACIÓN: El valproato de sodio, inyección, equivalente a 100 mg de ácido valproico por ml; es una solución clara e incolora en viales con 5 ml, de una sola dosis; disponible en charolas de 10 viales.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese en lugar fresco y seco.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Producto perteneciente al grupo IV.
Literatura exclusiva para médicos. No se deje al alcance de los niños. Su venta requiere receta médica.

ABBOTT LABORATORIES DE MÉXICO,
S. A. de C. V.

Reg. Núm. 514M99, S. S. A. IV

JEAR-107741/R99