Capotena*
Tabletas
(Captopril)
FORMA
FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:
Cada tableta contiene:
Captopril 25 y 50
mg
Excipiente, c.b.p. 1 tableta.
DESCRIPCIÓN:
CAPOTENA* (captopril) es
un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA), la enzima
responsable de la conversión de la angiotensina I en angiotensina II. CAPOTENA* (captopril) se encuentra
disponible en tabletas ranuradas de 25 y 50 mg.
INDICACIONES TERAPÉUTICAS:
Hipertensión: CAPOTENA* (captopril) está indicado
para el tratamiento de la hipertensión arterial.
CAPOTENA* es efectivo solo y en combinación con otros agentes
antihipertensivos, especialmente con los diuréticos del tipo de las tiacidas.
Los efectos sobre la reducción de presión sanguínea del captopril y las
tiacidas son prácticamente aditivos.
Insuficiencia cardiaca: CAPOTENA* está indicado en el
tratamiento de la insuficiencia cardiaca congestiva. Aunque el efecto benéfico
del captopril en la insuficiencia cardiaca no requiere de la presencia de
digital, la mayoría de estudios clínicos con captopril han sido en pacientes
que reciben tratamiento con digital y diuréticos.
Infarto al miocardio: La
administración de captopril está indicada después del infarto de miocardio, en
pacientes clínicamente estables con alteración asintomática y sintomática del
ventrículo izquierdo, para mejorar la supervivencia, demorar el inicio de la
insuficiencia cardiaca sintomática, reducir las hospitalizaciones por
insuficiencia cardiaca y reducir los procedimientos de revascularización
coronaria e infarto al miocardio recurrente.
Nefropatía diabética: CAPOTENA* está indicado en el
tratamiento de la nefropatía diabética. En estos pacientes, captopril previene
la progresión de la enfermedad renal y reduce las secuelas asociadas (diálisis,
trasplante renal y muerte).
FARMACOCINÉTICA
Y FARMACODINAMIA: El mecanismo de
acción de CAPOTENA* (captopril) aún
no ha sido completamente dilucidado. Sus efectos benéficos en hipertensión y en
la insuficiencia cardiaca parecen ser, sobre todo, el resultado de la supresión
del sistema renina-angiotensina-aldosterona, que resulta en la disminución de
los niveles séricos de angiotensina II y aldosterona. Sin embargo, no existe
una correlación consistente entre los niveles de renina y la respuesta al
fármaco. La reducción en angiotensina II conlleva una disminución en la
secreción de aldosterona y como resultado puede acompañarse de un pequeño
aumento en el potasio sérico, así como pérdida de sodio y líquidos.
La ECA es idéntica a la
“bradicininasa”, y CAPOTENA*
(captopril) también puede interferir con la degradación de bradicinina, lo que
aumenta las concentraciones de bradicinina o prostaglandina E2. Esto puede
explicar la falta de correlación entre los niveles de renina y la respuesta al
medicamento.
CAPOTENA* se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal; los
niveles plasmáticos pico ocurren en aproximadamente una hora. El promedio
mínimo de absorción es de 75%. La presencia de comida en el tracto reduce la
absorción en 30% a 40%. Aproximadamente, 25% a 30% del medicamento circula
adherido a proteínas. La vida media de eliminación es de menos de 3 horas. Más
de 95% es eliminado por la orina, 40% a 50% como medicamento intacto y el resto
como metabolitos inactivos. La insuficiencia renal puede resultar en la
acumulación del medicamento. En estudios animales no se ha demostrado que CAPOTENA* cruce la barrera
hematoencefálica.
CAPOTENA* (captopril) reduce la resistencia arterial periférica en
pacientes hipertensos, sin cambios en el gasto cardiaco o con aumento del
mismo. Hay un incremento en el flujo sanguíneo renal después de la
administración de CAPOTENA*
(captopril) y la tasa de filtración glomerular usualmente permanece
inalterada. La disminución de la presión sanguínea alcanza su nivel máximo
generalmente en 60 a 90 minutos después de la administración oral de una dosis
individual de CAPOTENA* (captopril).
La duración del efecto está relacionada con la dosis. La disminución de la
presión sanguínea puede ser progresiva, de tal forma que para lograr efectos
terapéuticos máximos se pueden requerir varias semanas de tratamiento. Los
efectos de la disminución de la presión sanguínea del captopril y de los
diuréticos del tipo de las tiacidas son aditivos. En contraste, el captopril y
los beta-bloqueadores tienen un efecto menos que aditivo.
La presión sanguínea disminuye en
el mismo grado tanto en la posición de pie como en la supina. Los efectos
ortostáticos y la taquicardia son poco frecuentes pero pueden presentarse en
pacientes con disminución del volumen sanguíneo.
La suspensión brusca de CAPOTENA* no se ha asociado con un
aumento rápido de la presión sanguínea.
En pacientes con insuficiencia
cardiaca se ha demostrado disminución significativa de las resistencias
periféricas (vascular sistémica), y de la presión arterial (poscarga),
disminución de la presión capilar pulmonar en cuña (precarga) y de las
resistencias vasculares pulmonares, aumento del gasto cardiaco y aumento en el
tiempo de tolerancia al ejercicio (TTE). Estos efectos hemodinámicos y clínicos
ocurren después de la primera dosis y parecen persistir mientras dura el
tratamiento. Se ha observado mejoría clínica en algunos pacientes en los que
los efectos hemodinámicos fueron mínimos.
Estudios clínicos: Captopril
mejoró la supervivencia a largo plazo y la evolución clínica en comparación con
placebo en 2,231 pacientes con infarto al miocardio (IM) que participaron en el
estudio de supervivencia y agrandamiento ventricular (SAVE, por sus siglas en
inglés). Para ser incluidos en este estudio aleatorio multicéntrico, doble-ciego,
controlado con placebo, los pacientes (de 21 a 79 años de edad) debían
demostrar función ventricular izquierda afectada (fracción de eyección £ 40%) sin insuficiencia cardiaca evidente.
Específicamente, el captopril
redujo los siguientes parámetros: todas las causas de mortalidad (reducción del
riesgo = 19%, P = 0,022); muerte por causa cardiovascular (reducción del
riesgo = 21%, P = 0,017); manifestaciones de insuficiencia cardiaca que
necesitaron institución o aumento de las dosis de digital y diuréticos
(reducción del riesgo = 19%, P = 0,008) o que necesitaban el uso de tratamiento
con inhibidor de la ECA (reducción del riesgo = 35%, P < 0,001);
hospitalización por insuficiencia cardiaca (reducción del riesgo = 20%,
P = 0,034); infarto al miocardio clínicamente recurrente (reducción del riesgo
= 25%, P = 0,011), y procedimientos de revascularización coronaria y
angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP), (reducción del riesgo =
24%, P = 0,014).
Los efectos cardioprotectores del
captopril, observados en subgrupos como los analizados por edad, sexo,
localización del infarto o fracción de eyección, fueron congruentes con los
efectos globales del tratamiento.
Captopril proporcionó mejoría en
la supervivencia y la evolución clínica, aun cuando se agregara a otros
tratamientos posteriores de infarto al miocardio, por ejemplo, agentes
trombolíticos, bloqueadores beta o ácido acetilsalicílico.
Los mecanismos potenciales
mediante los cuales el captopril mejora la supervivencia y la evolución clínica
en pacientes después del infarto de miocardio, incluyen: atenuación de la
dilatación progresiva del ventrículo izquierdo y del deterioro en la función
ventricular izquierda, e inhibición de la activación neurohumoral.
En un estudio multicéntrico,
doble-ciego, placebo controlado que incluyo a 409 pacientes con DMID y
proteinuria con y sin hipertensión, captopril redujo el riesgo de doblar la creatinina
en 51%, se redujo el riesgo de IRCT o muerte también en 51% (p < 0.01).
El efecto del tratamiento con
captopril para preservar la función renal es aditivo al efecto benéfico
observado por el control de la presión arterial.
En pacientes con DM y albuminuria, el captopril reduce la
excreción urinaria de albúmina y disminuye el deterioro en la filtración
glomerular.
CONTRAINDICACIONES:
CAPOTENA* está contraindicado
en pacientes con hipersensibilidad a este producto o a cualquier otro inhibidor
de la enzima convertidora de la angiotensina (por ejemplo, un paciente que ha
presentado angioedema con el tratamiento o con cualquier otro inhibidor de la
ECA).
Advertencias: Puesto que la
ECA es esencial para la degradación de la bradicinina endógena los pacientes
que reciben inhibidores de la ECA, incluyendo captopril, están expuestos a una
variedad de reacciones adversas desde las muy leves como tos hasta otras más
serias como las que se describen a continuación:
Angioedema: Se ha reportado
angioedema en las extremidades, cara, labios, membranas mucosas, lengua, glotis
o laringe en pacientes tratados con inhibidores de la ECA, incluyendo al
captopril. Si el angioedema involucra a la lengua, la glotis o la laringe,
puede ocurrir obstrucción de las vías aéreas y ésta ser fatal. Debe instituirse
rápidamente tratamiento de urgencia, incluyendo aunque no necesariamente la
administración subcutánea de una solución de adrenalina al 1:1,000. El edema de
la cara, membranas mucosas de la boca y labios y el de las extremidades,
generalmente desaparece con la suspensión del captopril; algunos casos
requirieron tratamiento médico.
Reacción anafiláctica durante
desensibilización: Dos pacientes que estaban siendo desensibilizados con
veneno de himenóptero mientras recibían tratamiento
con otro inhibidor de la ECA, enalapril, tuvieron una reacción anafiláctica que
puso en riesgo su vida. En los mismos pacientes, la reacción se evitó al no
administrar el enalapril, pero reapareció de nuevo al administrar enalapril.
Por lo tanto, se debe tener precaución al utilizar cualquier inhibidor de la
ECA en pacientes sometidos a procedimientos de desensibilización.
Reacción anafiláctica durante
diálisis de alto flujo/aféresis de lipoproteínas: Reacciones anafilácticas
han sido reportadas en pacientes sometidos a hemodiálisis de alto flujo, así
como con aféresis de lipoproteínas de alta densidad. En estos pacientes se debe
contemplar la utilización de una membrana de diálisis distinta o diferente
tratamiento farmacológico.
Neutropenia/agranulocitosis:
El riesgo de neutropenia depende del estado clínico del paciente. La
neutropenia es muy rara (< 0.02%) en pacientes con hipertensión que tienen
una función renal normal (Cr < 1.6 mg/dl y sin enfermedad del colágeno).
En pacientes con algún grado de
insuficiencia renal (creatinina sérica de por lo menos 1.6 mg/dl) pero sin
enfermedad del colágeno, el riesgo de neutropenia en estudios clínicos fue de
0.2%, una frecuencia mayor de 15 veces que para la hipertensión no complicada.
Las dosis diarias de captopril fueron relativamente altas en estos pacientes,
particularmente por su función renal disminuida. Hay alguna experiencia en
pacientes con insuficiencia renal, en los que el uso de alopurinol
concomitantemente con captopril se ha asociado con neutropenia.
En pacientes con enfermedades del
colágeno (por ejemplo, LES, escleroderma) y falla renal, la neutropenia ocurrió
en 3.7% de los pacientes en estudios clínicos. Mientras que en ninguno de más
de 750 pacientes en estudios clínicos formales de insuficiencia cardiaca
desarrolló neutropenia, si ha ocurrido en la experiencia posventa. En falla
cardiaca los mismos factores de riesgo de asocian a la neutropenia (por
ejemplo, falla renal, etc.)
La neutropenia se ha detectado
generalmente en los tres primeros meses después de que se inició el captopril.
El examen de la médula ósea en pacientes con neutropenia mostró en forma
consistente hipoplasia mieloide, frecuentemente acompañada de hipoplasia
eritroide y disminución en el número de megacariocitos (por ejemplo, médula
ósea hipoplásica y pancitopenia); algunas veces se observó anemia y
trombocitopenia.
En general, los neutrófilos
volvieron a la normalidad dos semanas después de que se suspendió el captopril
y las infecciones graves se limitaron a casos complejos. Aproximadamente 13% de
los casos de neutropenia terminaron en forma fatal, pero casi todas las muertes
fueron en pacientes con enfermedades graves, como enfermedades del colágeno,
insuficiencia renal, insuficiencia cardiaca o tratamiento con inmunosupresores
o una combinación en estos factores.
La evaluación del paciente
hipertenso o con insuficiencia cardiaca siempre debe incluir la valoración de
la función renal. Si el captopril es utilizado en pacientes con alteración de
la función renal, se debe evaluar la cuenta de leucocitos y la cuenta
diferencial antes de empezar el tratamiento, a intervalos de aproximadamente
dos semanas durante tres meses y posteriormente en forma periódica.
En pacientes con enfermedades del
colágeno o que están expuestos a otros fármacos que se sabe afectan a las
células blancas o a la respuesta inmune, particularmente cuando está afectada
la función renal, el captopril se debe usar solamente después de una evaluación
de riesgos y beneficios, utilizándolo con precaución.
Los pacientes con complicaciones
(insuficiencia renal o enfermedades del colágeno) tratados con captopril se les
deben pedir que informen cualquier signo de infección (por ejemplo, faringitis,
fiebre). Si se sospecha una infección, se debe hacer cuanto antes una cuenta de
glóbulos blancos.
Ya que la suspensión del captopril
y otros fármacos generalmente es seguida de una rápida recuperación de la
cuenta leucocitaria a la normalidad, cuando se encuentra neutropenia (cuenta de
neutrófilos menor de 1,000/mm3)
el médico debe suspender el captopril y vigilar estrechamente la evolución del
paciente.
Proteinuria: Se encontró
proteinuria mayor de 1 g por día aproximadamente en 0.7% de los pacientes que
recibieron captopril. Cerca del 90% tenían evidencia de enfermedad renal previa
o recibieron dosis relativamente altas de captopril (más de 150 mg/día), o
ambas. Se observó síndrome nefrótico en una quinta parte de los pacientes con
proteinuria. En la mayoría de los casos de proteinuria disminuyó o desapareció
en seis meses con o sin captopril. Los parámetros de función renal como el
nitrógeno ureico y la creatinina, rara vez se alteraron en los pacientes con
proteinuria.
En un estudio multicéntrico,
doble-ciego, controlado con placebo en 207 pacientes diabéticos con nefropatía
y proteinuria (> 500 mg por día) que recibían 75 mg de captopril durante
tres años, se observó una reducción consistente de la proteinuria. Se desconoce
si el efecto a largo plazo se observa en pacientes con otros tipos de
enfermedad renal.
Los pacientes con enfermedad renal
previa o aquellos que reciban captopril a dosis mayores de 150 mg/día, deben
tener determinaciones de las proteínas urinarias (con tiras reactivas en la
primera orina de la mañana) antes del tratamiento y posteriormente en forma
periódica.
Hipotensión: Raras veces se
ha observado hipotensión excesiva en pacientes hipertensos, pero es una posible
consecuencia de utilizar captopril en individuos depletados de sal/volumen
(como los tratados enérgicamente con diuréticos), en pacientes con
insuficiencia cardiaca o en diálisis renal.
En hipertensión, se puede disminuir
la posibilidad de hipotensión suspendiendo los diuréticos o incrementando la
ingesta de sal una semana antes de iniciar el tratamiento con CAPOTENA* o iniciando el tratamiento
con dosis pequeñas (6.25 ó 12.5 mg).
De forma alternativa se puede
monitorizar al paciente en el consultorio durante una hora después de la
primera dosis. La hipotensión transitoria no contraindica continuar con las
dosis posteriores una vez que la T/A se restablece. En la insuficiencia
cardiaca, cuando la presión arterial era normal o baja, hubo disminuciones
transitorias mayores del 20% de la presión sanguínea media en aproximadamente
la mitad de los pacientes. Esta hipotensión transitoria es más probable que
ocurra después de alguna de las primeras dosis, generalmente, es bien tolerada
y no produce síntomas, sólo mareo leve, aunque en raras ocasiones se ha
asociado con arritmia o trastornos de conducción. La hipotensión fue la razón
para la suspensión del fármaco en 3.6% de los pacientes con insuficiencia
cardiaca. Debido a la potencial caída de la presión arterial en estos
pacientes, el tratamiento debe iniciarse bajo estrecha vigilancia médica.
Una dosis inicial de 6.25 ó 12.5
mg puede minimizar el efecto hipotensor. Los pacientes deben ser supervisados
cuidadosamente durante las dos primeras semanas de tratamiento y siempre que se
aumente la dosis de captopril y/o del diurético. La hipotensión por sí misma no
es una razón para suspender el captopril. Cierta disminución de la presión
arterial es común y deseable al inicio del tratamiento con CAPOTENA* (captopril) en la
insuficiencia cardiaca.
La magnitud de la disminución es
mayor en los periodos iniciales del tratamiento. Este efecto se estabiliza en
una o dos semanas y generalmente regresa a los niveles previos al tratamiento
en unos dos meses, sin reducción de la eficacia terapéutica.
Falla hepática: Rara vez se
ha asociado a los inhibidores de la ECA con un síndrome que inicia con
ictericia colestásica y progresa a necrosis hepática fulminante y (en
ocasiones) muerte. El mecanismo del síndrome no se conoce. Los pacientes que
reciben cualquier inhibidor de la ECA y presentan ictericia o elevación marcada
de las enzimas hepáticas deben suspender el inhibidor de la ECA y recibir
atención médica adecuada.
PRECAUCIONES
GENERALES:
Generales: Función renal
alterada.
Hipertensión: Algunos
pacientes con enfermedad renal, particularmente aquéllos con estenosis arterial
renal severa, han desarrollado elevaciones de la urea y creatinina sérica
después de la reducción de la presión sanguínea con captopril. Puede ser
necesario disminuir la dosis de captopril y/o suspender el diurético. Es
posible que algunos de estos pacientes no normalicen la presión sanguínea y así
mantengan una perfusión renal.
Insuficiencia cardiaca:
Aproximadamente 20% de los pacientes desarrollan elevaciones estables de urea y
creatinina sérica mayores de 20% por arriba de la normal o de la basal durante
el tratamiento a largo plazo con captopril. Menos del 5%, en particular
aquéllos con enfermedad renal previa severa, requieren la suspensión del
tratamiento debido a un incremento progresivo de la creatinina; la mejoría
subsecuente probablemente depende de la severidad de la enfermedad renal
subyacente.
Hipercaliemia: Se han
observado elevaciones del potasio sérico en algunos pacientes tratados con
inhibidores de la ECA incluyendo el captopril. Cuando se utilizan inhibidores
de la ECA, los pacientes en riesgo de desarrollar hipercaliemia son aquéllos
con, insuficiencia renal, diabetes mellitus; y los que reciben
concomitantemente diuréticos ahorradores de potasio, suplementos de potasio o
sustitutos de sal que contienen potasio; o algunos otros medicamentos asociados
a elevación del potasio sérico (por ejemplo, heparina).
Tos: Se ha reportado tos
con el uso de inhibidores de la ECA. En forma característica la tos no es
productiva, es persistente y desaparece después de suspender el tratamiento. Se
debe considerar la tos inducida por inhibidores de la ECA en el diagnóstico
diferencial de la tos.
Estenosis valvular: Se
piensa, con bases teóricas, que los pacientes con estenosis aórtica pueden
estar en riesgo de presentar disminución de la perfusión coronaria cuando son
tratados con vasodilatadores debido a que desarrollan disminución de la
poscarga.
Cirugía/anestesia: En
pacientes en quienes se realiza cirugía mayor o durante la anestesia con
agentes que producen hipotensión, el captopril bloquea la formación de
angiotensina II secundaria a la liberación compensatoria de renina.
Si se presenta hipotensión y se
considera que es debida a este mecanismo, se puede corregir mediante expansión
de volumen.
RESTRICCIONES
DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:
Embarazo: Categoría C
(primer trimestre) y D (segundo y tercer trimestre). Véase a continuación
Morbilidad y mortalidad fetal y neonatal.
Morbilidad y mortalidad fetal y neonatal: Cuando se
utilizan durante el segundo y tercer trimestre del embarazo, los inhibidores de
la ECA pueden ocasionar daño e incluso la muerte al feto en desarrollo. Cuando
se detecte embarazo, debe descontinuarse CAPOTENA*
de inmediato.
El uso de inhibidores de la ECA
durante el segundo y tercer trimestres del embarazo se ha asociado con daño
fetal y neonatal incluyendo hipotensión, hipoplasia craneal neonatal, anuria,
insuficiencia renal reversible e irreversible y muerte. También se ha reportado
oligohidramnios, posiblemente como consecuencia de la disminución de la
función renal fetal; el oligohidramnios en estas circunstancias se ha asociado
a contracturas de extremidades, deformidad craneofacial e hipoplasia pulmonar.
También se han reportado prematurez, retardo en el crecimiento intrauterino y
persistencia del conducto arterioso, aun cuando no es claro si estos fueron
debidos al inhibidor de la ECA.
Estos efectos adversos no parecen
ser debidos a exposición a inhibidores de la ECA durante el primer trimestre.
Esto debe informarse a las madres
de embriones o fetos que hayan sido expuestos a inhibidores de la ECA solamente
durante el primer trimestre. No obstante, cuando las pacientes se embaracen,
los médicos deben hacer todo lo posible por descontinuar el uso de CAPOTENA* lo más pronto posible.
En raras ocasiones (probablemente
menos de 1 en cada 100 embarazos) no hay otra alternativa al tratamiento con
inhibidores de la ECA. En estos raros casos, se debe informar a la madre de los
riesgos potenciales para sus productos, y practicar estudios seriados con
ultrasonido para valorar el entorno intraamniótico.
Si se observa oligohidramnios, debe
descontinuarse CAPOTENA* a menos que
se considere que puede salvar la vida de la madre. Se pueden practicar también
estudios de contracciones, con estrés o sin estrés, así como un perfil
biofísico, si se juzga apropiado, dependiendo de la semana de embarazo.
El médico y la paciente deben estar
conscientes, sin embargo, de que el oligohidramnios puede aparecer después de
que el feto haya sufrido daño irreversible.
Los recién nacidos con historia de
exposición in utero a inhibidores de la ECA deben ser observados
cuidadosamente para detectar hipotensión, oliguria e hipercaliemia. Si ocurre
oliguria, se debe poner énfasis en el apoyo a la presión arterial y a la
perfusión renal. Se podría requerir exanguinotransfusión o diálisis para revertir
la hipotensión y/o como tratamiento sustitutivo de la función renal alterada.
Aun cuando se puede extraer el captopril de la circulación del adulto mediante
hemodiálisis, no hay estudios adecuados con respecto a la efectividad de la
hemodiálisis para extraerlo de la circulación de recién nacidos o niños. La
diálisis peritoneal no es efectiva para extraer el captopril; no hay
información en cuanto a la exanguinotransfusión para extraer captopril de la
circulación general.
Cuando se administró captopril a
conejos a dosis entre 0.8 y 70 veces (en base a mg/kg) la dosis máxima
recomendada en humanos, se observó una baja incidencia de malformaciones
craneofaciales. No se encontraron efectos teratogénicos en estudios de ratas y
hámsters preñadas que recibieron dosis de hasta 150 veces (hámsters) y 625
veces (ratas) la dosis máxima recomendada en humanos.
Lactancia: Las
concentraciones de captopril en la leche humana son aproximadamente de 1% de
las de la sangre materna. Debido a que existe la posibilidad de serias
reacciones adversas en el lactante, se debe tomar la decisión de suspender la
lactancia o el fármaco, tomando en cuenta la importancia de CAPOTENA* para la madre.
REACCIONES
SECUNDARIAS Y ADVERSAS: La incidencia reportada está basada en
estudios clínicos que incluyen aproximadamente a 7,000 pacientes.
Dermatológicas: Se presentó
rash, a menudo con prurito y algunas veces con fiebre, artralgias y eosinofilia
en aproximadamente 4 a 7 (dependiendo del estado renal y de la dosis),
generalmente durante las primeras cuatro semanas de tratamiento. Es
habitualmente maculopapular y raras veces en forma de urticaria. El rash casi
siempre es leve y desaparece pocos días después de la disminución de la dosis,
con antihistamínicos, y/o suspendiendo el medicamento; puede ocurrir remisión
aun si se continúa con el captopril. Prurito sin rash, se presentó en 2% de
pacientes.
Entre 7 y 10% de los pacientes con
rash cutáneo han presentado eosinofilia y/o títulos positivos de anticuerpos
antinucleares. También se han reportado lesiones
reversibles que semejan penfigoide y fotosensibilidad. Se han informado
enrojecimiento o palidez en < 0.5% de pacientes.
Cardiovasculares:
Hipotensión, taquicardia, dolor precordial y palpitaciones se han observado en
1% de los pacientes. Angina de pecho, infarto del miocardio, insuficiencia
cardiaca y síndrome de Raynaud se han presentado en < 0.3% de pacientes.
Gastrointestinales:
Aproximadamente 2 a 4% (dependiendo de la función renal y la dosis) de
pacientes desarrollan disgeusia. La alteración del gusto es reversible y
generalmente se autolimita (en 2 a 3 meses) aun cuando se continúe con la
administración del fármaco. Puede haber pérdida de peso asociada a la pérdida
del gusto.
Hematológico: Se ha
reportado anemia, trombocitopenia, pancitopenia y neutropenia.
Inmunológico: Se ha
reportado angioedema en aproximadamente 0.1% de los pacientes. El angioedema
que involucra a las vías aéreas superiores ha producido obstrucción fatal de la
vía aérea.
Respiratorio: Se ha
reportado tos en 0.5 al 2% de los pacientes tratados con captopril en estudios
clínicos.
Renal: Se ha reportado
insuficiencia renal, falla renal, síndrome nefrótico, poliurina, oliguria y
urgencia urinaria en < 0.2% y sin determinar una relación de causalidad con
el medicamento.
Las siguientes reacciones se han
reportado en aproximadamente 0.5 al 2% de los pacientes, pero no tienen una
frecuencia mayor en comparación con placebo u otros tratamientos en estudios
controlados: irritación gástrica, dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea,
anorexia, constipación, aftas, úlcera péptica, mareo, cefalea, malestar
general, fatiga, insomnio, boca seca, disnea, alopecia, parestesias.
Se han reportado otros efectos
clínicos adversos desde que el fármaco se comercializó y se mencionan a continuación
por aparatos y sistemas. En este grupo no se puede determinar la incidencia o
si existe relación causal.
Generales: Astenia,
ginecomastia.
Cardiovasculares: Paro
cardiaco, insuficiencia o accidente cerebrovascular, trastornos del ritmo,
hipotensión ortostática, síncope.
Dermatológicos: Pénfigo
bulos, eritema multiforme
(incluyendo síndrome de Stevens-Johnson), dermatitis
exfoliativa.
Gastrointestinales:
Pancreatitis, glositis, dispepsia.
Hematológicos: Anemia,
incluyendo la aplásica y hemolítica.
Hepatobiliares: Ictericia,
hepatitis, incluyendo casos raros de necrosis, colestasis.
Metabólicos: Hiponatremia
sintomática.
Musculosqueléticos:
Mialgia, miastenia.
Nerviosos y psiquiátricos:
Ataxia, confusión, depresión, nerviosismo, somnolencia.
Respiratorios:
Broncospasmo, neumonitis eosinofílica, rinitis.
Sensoriales: Visión
borrosa.
Urogenitales: Impotencia.
Al igual que con otros inhibidores
de la ECA se ha reportado un síndrome que puede incluir: fiebre, mialgia,
artralgia, nefritis intersticial, vasculitis, erupción y otras manifestaciones
dermatológicas, eosinofilia, y sedimentación globular acelerada.
Morbilidad y mortalidad
fetal/neonatal: El uso de inhibidores de la ECA durante el segundo y tercer
trimestre del embarazo se ha asociado a daño fetal, neonatal y muerte (véase
Restricciones de uso durante el embarazo y la lactancia).
INTERACCIONES
MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:
Hipotensión:
Pacientes que reciben
diuréticos: Los pacientes en tratamiento con diuréticos y especialmente
aquéllos en quienes este tratamiento se ha instituido recientemente, así como
los sometidos a restricción severa de sal en la dieta o en diálisis,
ocasionalmente pueden experimentar una disminución brusca de la presión
sanguínea, generalmente dentro de la primera hora después de recibir la dosis
inicial de captopril.
Fármacos con acción
vasodilatadora: La nitroglicerina, otros nitratos y otros fármacos que
tienen acción vasodilatadora, se deben administrar cuidadosamente y tal vez en
menores dosis.
Fármacos que producen
liberación de renina: El efecto del captopril se potencia por agentes
antihipertensivos que producen liberación de renina. Por ejemplo, los
diuréticos (como las tiazidas) pueden activar al sistema
renina-angiotensina-aldosterona.
Fármacos que afectan la actividad
simpática: El sistema nervioso simpático puede tener especial importancia
para mantener la presión sanguínea en pacientes que reciben inhibidores de la
ECA solos o con diuréticos.
Por lo tanto, los fármacos que
afectan la actividad simpática (por ejemplo, agentes bloqueadores ganglionares
o agentes bloqueadores neuronales adrenérgicos) deben utilizarse con
precaución.
Los bloqueadores beta-adrenérgicos
confieren un mayor efecto antihipertensivo al captopril, pero la respuesta
total no es aditiva.
Fármacos que aumentan el
potasio sérico: Debido a que el captopril disminuye la producción de
aldosterona, puede haber elevación del potasio sérico. Los diuréticos
ahorradores de potasio como la espironolactona, triamtereno a amilorida, así
como los suplementos de potasio se deben administrar sólo cuando haya
hipocaliemia demostrada, haciéndolo con precaución, ya que pueden producir un
aumento significativo del potasio sérico. Los sustitutos de la sal que
contienen potasio, también deben utilizarse con precaución.
Inhibidores de síntesis de
prostaglandinas endógenas: Se ha informado que la indometacina puede disminuir
el efecto antihipertensivo del captopril, especialmente en casos con renina
baja. Otros fármacos antiinflamatorios no esteroides (por ejemplo, el ácido
acetilsalicílico) también pueden tener este efecto.
Litio: Se ha reportado
aumento en los niveles de litio sérico y síntomas de toxicidad con litio en
pacientes que reciben tratamiento concomitante con inhibidores de la ECA.
Estos fármacos se deben
administrar con precaución y se recomienda el monitoreo frecuente de los
niveles de litio sérico. Si se utiliza también un diurético, esto puede
aumentar más la toxicidad del litio.
ALTERACIONES
EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO:
Hipercaliemia:
Especialmente en pacientes con falla renal.
Hiponatremia:
Particularmente en pacientes sometidos a una dieta baja en sodio que reciben
diuréticos.
Nitrógeno
ureico/creatinina: Pueden ocurrir elevaciones transitorias del nitrógeno
ureico o de la creatinina sérica especialmente en pacientes depletados de
volumen o de sal, o con hipertensión renovascular. Disminuciones rápidas de la
presión arterial muy elevada o de larga evolución pueden ocasionar disminución
de la filtración glomerular y a su vez producir elevación del nitrógeno ureico
o de la creatinina sérica.
Hematológicos: Se han
reportado anticuerpos antinucleares positivos.
Pruebas de función hepática:
Han ocurrido elevaciones de las transaminasas, fosfatasa alcalina y bilirrubina
sérica.
El captopril puede dar pruebas falsas-positivas para acetona
en la orina.
PRECAUCIONES
EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE
LA FERTILIDAD: Dos años de
estudios con dosis de 50 a 1,350 mg/kg/día en ratones y ratas no mostraron
ninguna evidencia de potencial carcinogénico. Los estudios en ratas no
revelaron alteraciones en la fertilidad.
Toxicología animal: Se
realizaron estudios de toxicidad oral crónica en ratas (2 años), perros (47
semanas;
1 año), ratones (2 años) y monos (1 año).
Toxicidad significativa
relacionada con el fármaco incluyó efectos sobre la hematopoyesis, toxicidad
renal, erosión o ulceración del estómago y alteraciones en los vasos
sanguíneos de la retina.
Se observaron disminuciones en los
valores de hemoglobina y/o hematócrito en ratones, ratas y monos con dosis de
50 a 150 veces la dosis humana máxima recomendada (DHMR). En perros se presentó
anemia, leucopenia, trombocitopenia y aplasia de la médula ósea con dosis de 8
a 30 veces de DHMR. La disminución en los valores de hemoglobina y del
hematócrito en ratas y en ratones sólo fue significativa al año y regresaron a
lo normal continuando con la dosis hasta el final del estudio. Se observó
anemia importante con todas las dosis (8 a 30 veces de DHMR) en perros,
mientras que se encontró leucopenia moderada a severa con 15 y 30 veces la DHMR
y trombocitopenia con dosis 30 veces de DHMR.
La anemia se pudo revertir con la
suspensión de la dosificación. Ocurrió aplasia de la médula ósea en grados
variables, asociándose sólo con perros que murieron o fueron sacrificados en
estado moribundo en el primer año de estudio. Sin embargo, en el estudio de 47
semanas con una dosis de 30 veces la DHMR, se encontró que la aplasia de la
médula ósea era reversible continuando la administración del fármaco.
El captopril produjo hiperplasia
del aparato yuxtaglomerular de los riñones con dosis de 7 a 200 veces la DHMR
en ratas y ratones, con 20 a 60 veces la DHMR en monos y con 30 veces la DHMR
en perros.
La incidencia de erosiones y
ulceraciones gástricas aumentó con dosis 20 a 200 veces la DHMR en ratas machos
y con 30 y 65 veces la DHMR en perros y monos, respectivamente. Los conejos
desarrollaron úlceras gástricas e intestinales cuando se les administraron
dosis orales aproximadamente 30 veces la DHMR durante 5 a 7 días.
En el estudio de dos años con
ratas, se presentaron variaciones irreversibles y progresivas en el calibre de
los vasos de la retina (aneurismas y contracciones focales) con todas las dosis
(7 a 200 veces la DHMR) en relación directa con la dosis.
El efecto se observó por primera
vez en la 88a. semana de dosificación, presentándose desde entonces un aumento
progresivo de la incidencia, aún después de la suspensión de la dosis.
DOSIS
Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: La dosis
debe individualizarse.
Hipertensión arterial: En
el inicio del tratamiento se debe considerar el tratamiento farmacológico
reciente, el grado de elevación de la presión arterial, la restricción de sal y
otras circunstancias clínicas. Si es posible se debe suspender el tratamiento
farmacológico antihipertensivo previo una semana antes de iniciar el
tratamiento con CAPOTENA*.
La dosis inicial de CAPOTENA* (captopril) es de 50 mg una
vez al día o 25 mg dos veces al día.
Si no se obtiene una disminución
satisfactoria de la presión arterial después de una o dos semanas, se puede
aumentar la dosis a 100 mg diariamente en una o dos tomas divididas. La
restricción de sodio puede ser benéfica cuando se utiliza CAPOTENA* solo.
Si la presión arterial no se
controla satisfactoriamente, después de una o dos semanas con esta dosis (y el
paciente no está recibiendo ya un diurético) se debería añadir una dosis
pequeña de un diurético del tipo de las tiazidas (por ejemplo, 25 mg de
hidroclorotiacida al día). La dosis del diurético se puede aumentar a
intervalos de una a dos semanas hasta alcanzar la dosis máxima antihipertensiva
habitual.
Si se inicia CAPOTENA* en un paciente que ya está recibiendo un diurético, el
tratamiento con CAPOTENA* se debe
empezar bajo vigilancia médica estrecha (véase Advertencias en
Contraindicaciones) en lo que respecta a hipotensión, con la dosificación y
titulación de CAPOTENA* arriba
mencionada.
Si se requiere una mayor reducción
de la presión arterial, la dosis puede incrementarse progresivamente
(continuando con el diurético), y se puede considerar la administración tres
veces al día. La dosis habitual de CAPOTENA*
para hipertensión arterial generalmente no excede de
150 mg/día. La dosis máxima diaria de CAPOTENA*
no debe pasar de 450 mg.
En pacientes con hipertensión
severa (por ejemplo, acelerada o maligna), cuando la suspensión temporal del
tratamiento antihipertensivo actual no es práctico o deseable, o cuando se
requiere la pronta restauración de la presión arterial a cifras normales, se
debe continuar con el diurético, suspender el tratamiento antihipertensivo e
iniciar de inmediato CAPOTENA*, 25
mg, dos o tres veces al día bajo estrecha vigilancia médica.
Cuando sea necesario por la
condición clínica del paciente, la dosis diaria de CAPOTENA* se puede aumentar cada 24 horas o menos, bajo
vigilancia médica continua hasta que se obtenga una respuesta satisfactoria o
se alcance la dosis máxima de CAPOTENA*.
En este esquema, se puede adicionar un diurético más potente como la furosemida.
También se pueden utilizar fármacos
betabloqueadores junto con CAPOTENA*
(véase Precauciones e Interacciones medicamentosas y de otro género), pero sus
efectos son menos que aditivos.
Insuficiencia cardiaca: El
inicio del tratamiento requiere considerar si el paciente ha estado bajo
tratamiento con diuréticos recientemente, así como la posibilidad de depleción
severa de sal o de volumen.
En pacientes con presión arterial
normal o baja que han sido tratados enérgicamente con diuréticos y que pueden
tener hiponatremia y/o hipovolemia, una dosis inicial de 6.25 mg dos o tres
veces al día, o 12.5 mg dos o tres veces al día, pueden atenuar la magnitud o
la duración del efecto hipotensor (véase en Contraindicaciones, Hipotensión);
en estos pacientes el ajuste de la dosis para llegar a la habitual se puede
llevar a cabo en los días siguientes.
Para la mayoría de los pacientes,
la dosis diaria inicial habitual es de 25 mg dos o tres veces al día. Después
de llegar a una dosis de 50 mg dos o tres veces al día, los incrementos deben
diferirse por lo menos dos semanas si es posible, para valorar si ha habido una
respuesta adecuada. La mayoría de los pacientes estudiados han presentado
mejoría clínica satisfactoria con una dosis
de 150 mg al día o menos. La dosis diaria máxima de CAPOTENA* no debe exceder de 450 mg.
CAPOTENA* se utiliza generalmente junto con un diurético y digital.
El tratamiento con CAPOTENA* se debe
iniciar bajo vigilancia médica estrecha.
Infarto al miocardio: El
tratamiento puede iniciarse a los tres días después del infarto al miocardio.
Después de administrarse una dosis inicial de 6.25 mg, el tratamiento con
captopril debe aumentarse a 37.5 mg diarios, divididos en varias dosis de
acuerdo con la tolerancia. El captopril debe entonces aumentarse, de acuerdo
con la tolerancia, a 75 mg diarios divididos en varias dosis, durante los
próximos días y una dosis final de 150 mg diarios en dosis divididas, durante
las semanas siguientes.
Si ocurriese hipotensión
sintomática, puede ser necesario reducir la posología, los intentos
subsiguientes para lograr una dosis final de 150 mg deben basarse en la
tolerancia del paciente al captopril.
El captopril puede usarse en
pacientes tratados con otros agentes para el infarto al miocardio, entre ellos,
compuestos trombolíticos, ácido acetilsalicílico, bloqueadores beta.
Nefropatía diabética: En
pacientes con nefropatía diabética la dosis recomendada de captopril es de 75 a
100 mg en dosis divididas.
Si se requiere una mayor disminución de la presión arterial,
se pueden emplear otros agentes antihipertensivos como diuréticos,
beta-bloqueadores y vasodilatadores en conjunto con captopril.
Ajuste de la dosis en
insuficiencia renal: Captopril en dosis divididas de 75 a 100 mg/día es
bien tolerado en pacientes con nefropatía diabética e insuficiencia renal leve
o moderada.
Debido a que CAPOTENA* (captopril) se excreta principalmente por vía
renal, las tasas de excreción se reducen en pacientes con alteración de la
función renal. A estos pacientes les lleva más tiempo alcanzar niveles estables
de captopril y sus niveles serán más elevados para una determinada dosis
diaria. Por lo tanto, pueden tener respuestas adecuadas con dosis más bajas o
menos frecuentes. Por eso, en pacientes con insuficiencia renal importante, la
dosis inicial diaria de CAPOTENA*
(captopril) debe ser menor y los incrementos para ajustar la dosis, más
pequeños y en forma lenta (con intervalos de una a dos semanas). Después que se
ha alcanzado el efecto terapéutico deseado, debe disminuirse lentamente la
dosis para determinar la dosis efectiva mínima. En pacientes con insuficiencia
renal severa cuando se requiere tratamiento concomitante con diuréticos, se
prefiere un diurético de asa (por ejemplo, furosemida) más que un diurético del
tipo de las tiazidas.
Uso pediátrico: No se ha
establecido la seguridad y eficacia en los niños.
MANIFESTACIONES
Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: La corrección de la hipotensión debe ser de
capital importancia. La expansión de volumen con una solución intravenosa
salina isotónica es el tratamiento de elección para la restauración de la
presión arterial.
Aún cuando el captopril puede ser
extraído de la circulación en el adulto mediante hemodiálisis, no se tienen
suficientes datos respecto a la efectividad de la hemodiálisis para extraerlo
de la circulación en recién nacidos y en niños. La diálisis peritoneal no es
efectiva para extraer el captopril; no hay información suficiente respecto a la
exanguinotransfusión para extraer el captopril de la circulación general.
PRESENTACIONES:
Caja con 30 tabletas de 25
mg en envase de burbuja.
Caja con 30 tabletas de 50
mg en envase de burbuja.
RECOMENDACIONES
SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese
a temperatura ambiente a no más de 30°C y en lugar seco.
LEYENDAS
DE PROTECCIÓN:
Literatura exclusiva para médicos. Su venta requiere receta
médica. No se deje al alcance de los niños.
BRISTOL-MYERS SQUIBB DE MÉXICO,
S. de R. L. de C. V.
Reg. Núm. 0173M81, S. S. A. IV
FEAR-203707/RM2001