Epamin ®
Cápsulas
(Fenitoína)
FORMA FARMACÉUTICA Y
FORMULACIÓN:
Cada CÁPSULA contiene:
Fenitoína sódica 100
mg
Excipiente, c.p.b. 1 cápsula.
INDICACIONES
TERAPÉUTICAS: La fenitoína está indicada para el control de crisis
convulsivas tónico-clónicas generalizadas (gran mal) y de crisis parciales
complejas (psicomotoras, lóbulo temporal), así como para la prevención y
tratamiento de ataques ocurridos durante o posteriores a eventos
neuroquirúrgicos.
FARMACOCINÉTICA
Y FARMACODINAMIA:
Propiedades farmacocinéticas: La
fenitoína es un ácido débil con hidrosolubilidad limitada, aun en el intestino.
El medicamento sufre una transformación lenta y variable después de su
administración por vía oral. Después de completar la absorción por vía oral se
distribuye rápidamente a todos los tejidos.
La vida media plasmática de la
fenitoína en el hombre es de 22 horas en promedio, con un rango de 7 a 42
horas. Los niveles terapéuticos se estabilizan entre 7 y 10 días después de
iniciado el tratamiento a las dosis recomendadas de 300 mg/día. Después de la
administración por vía oral de la fenitoína sódica, los niveles pico en suero
se observan entre 1 ½ y 3 horas. Posee un volumen de distribución aparente de
0.6 l/kg y se une fuertemente a proteínas del plasma (90%), principalmente
albúmina.
Los niveles libres de la fenitoína
pueden alterarse en pacientes con alteración de la unión a proteínas. Se
distribuye en líquido cefalorraquídeo (LCR), saliva, semen, secreciones
gastrointestinales, bilis y leche materna. Las concentraciones de fenitoína en
LCR, tejido cerebral y saliva corresponden aproximadamente con las
concentraciones libres en plasma.
La fenitoína sufre
biotransformación hepática mediante metabolismo oxidativo. La mayor vía
metabólica involucra reacciones de 4-hidroxilación, originando cerca del 80% de
los metabolitos a través de esta vía. La principal ruta metabólica está
constituida por el citocromo CYP2C9 (90% de la depuración neta intrínseca),
mientras que el citocromo CYP2C19; contribuye con el 10% restante. Esta contribución
relativa del citocromo CYP2C19, sin embargo, puede modificar a un nivel mayor
las concentraciones de la fenitoína.
Dado que el sistema microsomal de
metabolismo involucrado en las reacciones de hidroxilación es saturable con
concentraciones sanguíneas altas, pequeños incrementos de las dosis de la
fenitoína pueden incrementar su vida media y causar incrementos sustanciales de
los niveles sanguíneos cuando éstos se encuentren en su nivel o sobre su rango
terapéutico. Las concentraciones estables pueden sufrir incremento de modo
considerable originando datos de toxicidad con incrementos de dosis de 10%. Se
han demostrado alteraciones de la depuración de la fenitoína con inhibidores
del citocromo CYP2C9 como fenilbutazona. También se han demostrado
alteraciones de la depuración con la administración de inhibidores de CYP2C19
como ticlopidina.
La mayor parte del fármaco se excreta en la bilis como
metabolitos inactivos que son reabsorbidos por el intestino y eliminados en la
orina. La excreción urinaria de la fenitoína y sus metabolitos ocurre
parcialmente por filtración glomerular, pero más importantemente por secreción
tubular. Menos del 5% es excretada en forma del compuesto original.
La mayoría de pacientes que mantienen una dosis estable de
la fenitoína, logran niveles estables en suero. Puede haber una amplia
variabilidad entre cada paciente en los niveles de la fenitoína en suero con
dosis equivalentes. Pacientes que inusualmente tienen niveles bajos en suero,
puede deberse a que no están cumpliendo con el tratamiento, o a que son
metabolizadores rápidos de la
fenitoína. Los niveles altos se deben a enfermedad hepática, deficiencia
enzimática congénita o a interacciones medicamentosas que resultan en
interferencia metabólica. Los pacientes con variaciones amplias en los niveles
de la fenitoína en suero, a pesar de recibir dosis estándares, presentan un
problema clínico díficil. La determinación de los niveles en suero en estos
pacientes puede ser particularmente útil. Cuando sea necesario determinar los
niveles séricos, éstos deberán medirse 7-10 días después de iniciado el
tratamiento, cambio de dosis, adición o retiro de otro medicamento, para haber
obtenido un equilibrio o estado estable. Los niveles más bajos obtenidos
inmediatamente antes de la siguiente dosis programada para el paciente, aportan
información sobre el rango efectivo de los niveles séricos y confirman el
cumplimiento del tratamiento. Los niveles máximos del fármaco, medidos en el
tiempo esperado de la concentración máxima, indican el umbral individual para
el surgimiento de reacciones secundarias relacionadas con la dosis.
Propiedades farmacodinámicas: La fenitoína es un
medicamento anticonvulsivante, el cual puede ser utilizado en el tratamiento de
la epilepsia. El sitio primario de acción es la corteza motora, en donde se
inhibe la dispersión de la actividad epiléptica. Posiblemente al promover la
salida de sodio de las neuronas, la fenitoína tiende a estabilizar el umbral
contra la hiperexcitabilidad causada por estimulación excesiva, o por cambios
ambientales capaces de reducir el gradiente de membrana del sodio. Esto incluye
reducción de la potenciación postetánica en los niveles sinápticos. La pérdida
de la potenciación postetánica evita que los focos corticales de convulsiones
se dispersen a áreas corticales adyacentes. La fenitoína reduce la actividad
máxima de los centros del tallo cerebral, responsables de la fase tónica de las
convulsiones tónico-clónicas (gran mal).
CONTRAINDICACIONES: La
fenitoína está contraindicada en pacientes hipersensibles a la fenitoína, a
sus ingredientes inactivos o a otras hidantoínas.
PRECAUCIONES GENERALES:
Generales: La fenitoína no está indicada en crisis de
ausencia (pequeño mal). En casos de coexistir crisis tónico-clónicas (gran mal)
y crisis de ausencia (pequeño mal), está indicada la terapia combinada.
La fenitoína no está indicada en aquellas crisis que sean
secundarias a hipoglucemia u otras causas de origen metabólico. En estos casos
deben llevarse a cabo los procedimientos diagnósticos pertinentes.
La administración de la fenitoína no debe suspenderse
abruptamente por la posibilidad de incremento de frecuencia de aparición de
crisis convulsivas, incluyendo estado epiléptico. Cuando a juicio del clínico
se requiera disminuir la dosis, suspender su administración o realizar cambio
de esquema terapéutico por otro medicamento anticonvulsivante, deberá
realizarse de modo gradual. Sin embargo, en casos de aparición de reacciones
alérgicas o de hipersensibilidad tras la administración, puede ser necesaria la
sustitución rápida con otra alternativa terapéutica. En tal caso, el nuevo
medicamento no debe ser perteneciente a uno de la familia de las hidantoínas.
Un porcentaje pequeño de sujetos
han mostrado ser metabolizadores lentos. El metabolismo lento parece estar
relacionado con baja disponibilidad enzimática, siendo un fenómeno que carece
de inducción hepática y que parece estar determinado genéticamente.
La ingesta aguda de alcohol puede
originar incremento de las concentraciones sanguíneas de fenitoína, mientras
que el consumo crónico puede producir disminución de sus concentraciones.
Sistema nervioso central: Las
concentraciones sanguíneas elevadas de la fenitoína por encima de su rango
terapéutico pueden originar cuadros confusionales conocidos como “delirium”,
“psicosis” o “encefalopatía”, en ocasiones disfunción cerebelar irreversible.
De acuerdo con lo anterior, se recomienda realizar determinaciones de niveles
sanguíneos ante la aparición de datos de toxicidad. La reducción de dosis en el
esquema de tratamiento con la fenitoína está indicada cuando los niveles
sanguíneos tienen altas concentraciones; en caso de persistencia de la
sintomatología se recomienda suspensión del tratamiento.
Efectos hematopoyéticos: Se
han reportado casos que sugieren una relación causal entre el empleo de la
fenitoína y la aparición de linfadenopatía (local o generalizada) incluyendo
hiperplasia nodular benigna, pseudolinfoma, linfoma y enfermedad de Hodgkin.
Aunque no se ha establecido una relación causa efecto, la aparición de
linfadenopatía hace necesaria la determinación de ausencia de patología de los
nódulos linfáticos. El involucramiento de los nódulos linfáticos puede con o
sin síntomas que sean similares a los de la enfermedad del suero, por ejemplo,
fiebre, erupción cutánea e involucramiento hepático. En casos de aparición de
linfadenopatía, se requiere seguimiento y vigilancia durante periodos
adicionales, debiendo realizar el control de las crisis convulsivas con un
tratamiento alternativo.
Se ha reportado la aparición de
casos de macrocitosis y de anemia megaloblástica que responden habitualmente a
tratamiento con ácido fólico. En caso de añadir ácido fólico al esquema de
tratamiento con fenitoína, puede haber disminución del control de las crisis.
Efectos hepáticos/inmunológicos:
El hígado es el principal sitio de biotransformación de fenitoína. Los
pacientes con disminución de la función hepática, pacientes ancianos o aquellos
con enfermedad grave, pueden presentar signos de toxicidad.
Se han reportado casos, en raras
ocasiones fatales, de hepatitis tóxica y daño hepático. También se ha reportado
la aparición de casos de hepatotoxicidad aguda, incluyendo casos infrecuentes
de insuficiencia hepática aguda. Estos casos se han asociado a la aparición de
un síndrome de hipersensibilidad caracterizado por fiebre, erupción cutánea y
linfadenopatía que se presenta habitualmente dentro de los primeros dos meses
de tratamiento. Otras manifestaciones comunes incluyen artralgias, erupción
cutánea, ictericia, hepatoesplenomegalia, elevaciones de los niveles de
transaminasas hepáticas, leucocitosis y eosinofilia. El curso clínico de la
hepatotoxicidad con fenitoína va desde la recuperación rápida hasta
desenlaces fatales. En estos pacientes que presentan hepatotoxicidad, está
indicada la suspensión del tratamiento y no readministrarlo.
Varios reportes de casos
individuales que puede existir incremento del riesgo, aunque bajo, de la
incidencia de reacciones de hipersensibilidad, incluyendo erupción cutánea y
hepatotoxicidad en poblaciones de raza negra.
Efectos tegumentarios: Se
debe interrumpir la administración de la fenitoína en caso de aparición de
erupción cutánea.
Si la erupción cutánea es de tipo
exfoliativo, purpúrico o buloso, o si se sospecha de lupus eritematoso,
síndrome de Stevens-Johnson, o necrólisis epidérmica tóxica, no debe
continuarse con la administración de este medicamento y debe considerarse
alguna alternativa de tratamiento. Si la erupción cutánea es leve (tipo
sarampión o escarlatiniforme), se debe continuar con el tratamiento una vez que
la erupción haya desaparecido. Si éste aparece nuevamente al administrar otra
vez el medicamento, está contraindicada la administración de la fenitoína.
Reportes en la literatura sugieren
que la combinación de la fenitoína, radiación craneal y una disminución gradual
en la dosis de esteroides, pueden acompañarse del desarrollo de eritema
multiforme y/o síndrome de Stevens-Johnson y/o necrólisis epidérmica tóxica.
Efectos metabólicos: En
vista de la aparición de reportes aislados que asocian el empleo de la
fenitoína con agravamiento de cuadros de porfiria, debe tenerse cuidado con el
empleo de este medicamento en pacientes con esta condición.
Se ha reportado hiperglicemia como
resultado de las acciones inhibitorias de liberación de la insulina por acción
del medicamento. La fenitoína, también puede elevar las concentraciones séricas
de glucosa en pacientes diabéticos.
Efectos musculosqueléticos: Ha
habido reportes de aparición de osteomalacia asociada a tratamientos con la
fenitoína, lo cual se considera que se debe a interferencia de la fenitoína con
el metabolismo de la vitamina D.
Efectos sobre la capacidad de
conducir y operar maquinaria: Durante el tratamiento no deben conducirse
vehículos u operar maquinaria potencialmente peligrosa hasta establecer que el
tratamiento no afecta estas capacidades.
RESTRICCIONES
DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:
Varios reportes sugieren una
asociación entre el uso de fármacos anticonvulsivantes por mujeres con
epilepsia y una frecuencia mayor de defectos congénitos en los hijos nacidos de
estas mujeres. La información es más extensa en lo que respecta a la fenitoína
y al fenobarbital, pero éstos también son los fármacos anticonvulsivos
prescritos más comúnmente. Un número de reportes sistemáticos o anecdóticos
sugieren una posible relación semejante con el uso de todos los fármacos
anticonvulsivantes conocidos.
No puede considerarse que los reportes que sugieren una
frecuencia más alta de defectos congénitos en los hijos de mujeres epilépticas
tratadas con fármacos sean adecuados para probar una relación definida de causa
y efecto. Existen problemas metodológicos intrínsecos en la obtención de datos
adecuados sobre la teratogenicidad de fármacos en humanos. Los factores
genéticos o la condición epiléptica como tal, podrían ser más importantes que
la farmacoterapia como causas de los defectos congénitos. La gran mayoría de
las madres bajo tratamiento con medicación anticonvulsivante dan a luz
lactantes normales. Es importante señalar que los fármacos anticonvulsivos no
deben ser suspendidos en las pacientes en quienes el fármaco sea administrado
para prevenir crisis significativas, debido a la fuerte posibilidad de
precipitar la aparición de estado epiléptico acompañado por hipoxia y posible
amenaza para la vida. En los casos individuales donde la severidad y la
frecuencia del trastorno convulsivo sean tales que la supresión del medicamento
no plantee una amenaza seria para las pacientes, la suspensión del fármaco
puede ser considerada antes, durante el embarazo y después del mismo, aunque
no puede decirse con alguna confianza que incluso las convulsiones leves no
representen algún riesgo para el embrión o el feto en desarrollo. El médico
prescriptor deseará sopesar estas consideraciones en el tratamiento o
asesoramiento de mujeres epilépticas con potencial reproductivo.
Además de los reportes de una frecuencia más alta de
malformaciones congénitas como labio/paladar hendido y malformaciones
cardiacas en los hijos de mujeres que reciben la fenitoína y otros fármacos
anticonvulsivos, han habido reportes de un síndrome hidantoínico fetal. Éste
consiste en deficiencia del crecimiento prenatal, microcefalia y deficiencia
mental en los niños nacidos de madres que han recibido fenitoína, barbitúricos,
alcohol o trimetadiona. Sin embargo, todas estas características están
interrelacionadas y frecuentemente asociadas con retardo del crecimiento intrauterino
por otras causas.
Han habido algunos reportes aislados de cánceres, incluso
neuroblastoma, en niños cuyas madres recibieron fenitoína durante el embarazo.
Un alto porcentaje de pacientes presentan aumento de la
frecuencia de los ataques convulsivos durante el embarazo, a causa de la
alteración de la absorción o el metabolismo de la fenitoína. La medición
periódica de los niveles séricos de fenitoína es especialmente útil en el
tratamiento de una paciente epiléptica embarazada como guía para el ajuste
apropiado de la dosis. Sin embargo, probablemente estará indicada la
restauración de la dosis original después del parto.
Se han reportado defectos neonatales de la coagulación
dentro de la primeras 24 horas en recién nacidos de madres epilépticas que
reciben fenobarbital y/o fenitoína. Se ha demostrado que la vitamina K previene
o corrige este defecto, y se ha recomendado administrarla a la madre antes del
parto y al neonato después del nacimiento.
Lactancia: No se recomienda la lactancia materna en
mujeres que estén tomando este medicamento, debido a que en apariencia la
fenitoína se secreta en concentraciones bajas en la leche en humanos. La
concentración de fenitoína en la leche materna es aproximadamente de un tercio
de la concentración correspondiente en el plasma materno.
REACCIONES SECUNDARIAS Y
ADVERSAS:
Organismos en general: Reacciones anafilactoides y
anafilaxia.
Sistema nervioso central: Los signos de toxicidad más
comunes asociados con el tratamiento con fenitoína se refieren a este sistema y
habitualmente son proporcionales con la dosis. Éstos incluyen nistagmus,
ataxia, disartria, disminución de la coordinación y confusión mental.
También se han observado mareo, insomnio, nerviosismo
transitorio, contracciones motoras, parestesia, somnolencia y cefalea.
También ha habido raras veces reportes de discinesias
inducidas por la fenitoína, incluyendo corea, distonía, temblores, asterixis,
similares a los provocados con fenotiacina y otros medicamentos neurolépticos.
Se ha observado polineuropatía principalmente sensitiva en pacientes
que reciben tratamiento con fenitoína por un tiempo prolongado.
Tejido conectivo: Deformidad de rasgos faciales,
ensanchamiento de labios, hiperplasia gingival, hipertricosis, enfermedad de
Peyronie.
Sistema gastrointestinal: Náuseas, vómito, estreñimiento,
hepatitis tóxica y daño hepático.
Sistema hematopoyético: En raras ocasiones se han
reportado complicaciones a nivel hematopoyético, algunas veces fatales en
asociación con la administración de fenitoína. Éstas han incluido
trombocitopenia, leucopenia, granulocitopenia, agranulocitosis y pancitopenia,
con o sin depresión de la médula ósea. Se han reportado casos de macrocitosis y
anemia megaloblástica. Se han informado linfadenopatía, incluyendo hiperplasia
benigna de ganglios linfáticos, pseudolinfoma, linfoma y enfermedad de Hodgkin
(véase Precauciones generales).
Inmunológico: Síndromes de hipersensibilidad, lupus
eritematoso sistémico, periarteritis nodosa y trastornos de las
inmunoglobulinas (véase Precauciones generales).
Piel y anexos: Manifestaciones
dermatológicas, algunas veces acompañadas con fiebre, han incluido erupción
escarlatiforme o morbiliforme. El más común es la erupción morbiliforme (tipo
sarampión); otro tipo de dermatitis es muy raro. Otras formas serias, que
pueden ser fatales incluyen dermatitis bulosa, exfoliativa o purpúrica, lupus
eritematoso, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica (véase
Precauciones generales).
Órganos de los sentidos: Alteraciones
de la percepción del gusto.
INTERACCIONES
MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Existen muchos medicamentos que
pueden incrementar o disminuir los niveles séricos de fenitoína o que pueden
afectar a la fenitoína.
Las determinaciones de los niveles
de fenitoína son especialmente útiles cuando se sospecha una interacción
medicamentosa. Las interacciones medicamentosas más comúnmente ocurridas se
mencionan a continuación:
Medicamentos que pueden
incrementar los niveles de fenitoína: Varios medicamentos pueden causar
incremento de las concentraciones de fenitoína, ya sea por disminución de su
metabolismo hepático por los sistemas microsomales CYP450 y CYP2C19 (por
ejemplo, dicumarol, disulfiram, omeprazol y ticlopidina); mediante competición
por la unión a proteínas (por ejemplo, salicilatos, sulfisoxazol, tolbutamida)
o por una combinación de ambos mecanismos (por ejemplo, fenilbutazona y valproato
sódico).
La tabla 1 resume los medicamentos
que potencialmente pueden causar incrementos de las concentraciones de la
fenitoína.
Tabla 1.
|
|
Medicamentos de cada
|
|
Clase de medicamentos
|
clase (ejemplos)
|
|
Alcohol
(ingesta aguda)
|
|
|
Analgésicos/antiinflamatorios
|
azapropazona
|
|
|
fenilbutazona
|
|
|
salicilatos
|
|
Anestésicos
|
halotano
|
|
Agentes
antibacterianos
|
cloranfenicol
|
|
|
eritromicina
|
|
|
isoniacida
|
|
|
sulfonamidas
|
|
Anticonvulsivantes
|
felbamato,
succinimida
|
|
Antimicóticos
|
amfotericina
B
|
|
|
fluconazol
|
|
|
ketoconazol
|
|
|
miconazol
|
|
|
itraconazol
|
|
Benzodiazepinas/psicotrópicos
|
clordiacepóxido
|
|
|
diazepam
|
|
|
disulfiram
|
|
|
metilfenidato
|
|
|
trazodona
|
|
|
viloxacina
|
|
Agentes
bloqueadores de
|
amiodarona
|
|
canales
de calcio/agentes
|
dicumarol
|
|
cardiovasculares
|
diltiazem
|
|
|
nifedipina
|
|
|
ticlopidina
|
|
Hormonas
|
estrógenos
|
|
Hipoglucemiantes
orales
|
tolbutamida
|
|
Inhibidores
de la bomba de protones
|
omeprazol
|
|
Inhibidores de recaptura
de la
|
|
|
serotonina
|
fluoxetina
|
|
|
fluvoxamina
|
|
|
sertralina
|
Medicamentos que pueden disminuir los niveles de la
fenitoína: La tabla 2 resume los medicamentos que potencialmente pueden
disminuir las concentraciones plasmáticas de fenitoína.
Tabla 2.
|
Clase de
|
Medicamentos en
|
|
medicamentos
|
cada clase (ejemplos)
|
|
Alcohol
(ingesta crónica)
|
|
|
Agentes
antimicrobianos
|
rifampicina,
ciprofloxacino
|
|
Anticonvulsivantes
|
vigabatrina
|
|
Agentes
antiulcerosos
|
sucralfato
|
|
Broncodilatadores
|
teofilina
|
|
Agentes
cardiovasculares
|
reserpina
|
|
Hipoglucemiantes
orales
|
diazóxido
|
El hidroclorhidrato de melindrona contiene iones de calcio
los cuales interfieren con la absorción de la fenitoína. La ingestión al mismo
tiempo de la fenitoína con preparaciones con calcio, incluyendo antiácidos que
contienen calcio, deben administrarse con un intervalo adecuado para prevenir
problemas de absorción.
Medicamentos que pueden tanto incrementar como disminuir
los niveles de fenitoína: La tabla 3 resume las clases de medicamentos que
pueden ocasionar incrementos o descensos de las concentraciones de la
fenitoína.
Tabla 3.
|
Clase de
|
Medicamentos en
|
|
medicamentos
|
cada clase (ejemplos)
|
|
Anticonvulsivantes
|
carbamazepina,
fenobarbital,
|
|
|
valproato de sodio,
|
|
|
ácido valproico
|
|
Agentes
antineoplásicos
|
tenipósido
|
|
Agentes psicotrópicos
|
clordiacepóxido, diazepam
|
En forma similar, el efecto de la fenitoína sobre las
concentraciones séricas de carbamazepina, fenobarbital, ácido valproico y
valproato de sodio es impredecible.
Medicamentos cuyos niveles o acciones pueden afectarse
con el empleo de la fenitoína: La tabla 4 resume las clases de medicamentos
cuyos niveles sanguíneos o efectos pueden afectarse con el empleo de la fenitoína.
Tabla 4.
|
|
Medicamentos de cada clase
|
|
Clase de medicamentos
|
(ejemplos)
|
|
Agentes
antibacterianos
|
doxiciclina
|
|
|
praziquantel
|
|
|
rifampicina
|
|
|
tetraciclina
|
|
Anticonvulsivantes
|
lamotrigina
|
|
Agentes antimicóticos
|
azoles
|
|
Agentes
antineoplásicos
|
tenipósido
|
|
Bloqueadores de
|
digotoxina
|
|
canales de
calcio/agentes
|
nicardipina
|
|
cardiovasculares
|
nimodipina
|
|
|
quinidina
|
|
|
verapamilo
|
|
Corticosteroides
|
|
|
Anticoagulantes
cumarínicos
|
|
|
Diuréticos
|
furosemida
|
|
Hormonas
|
estrógenos
|
|
|
contraceptivos orales
|
|
Hiperglucemiantes
|
diazóxido
|
|
Agentes bloqueadores
|
alcuronio
|
|
neuromusculares
|
pancuronio
|
|
|
vecuronio
|
|
Analgésicos
narcóticos
|
metadona
|
|
Agentes hipoglucemiantes
|
clorpropamida
|
|
orales
|
gliburida
|
|
|
tolbutamida
|
|
Psicotrópicos y
|
clozapina
|
|
antidepresivos
|
paroxetina
|
|
|
sertralina
|
|
Vitamina D
|
|
Aunque no existe una interacción
verdadera con los antidepresivos tricíclicos, los cuales pueden precipitar
ataques en pacientes susceptibles, puede ser necesario ajustar la dosis de la
fenitoína.
Nutrición enteral/preparados
nutricionales: Informes de la literatura sugieren que pacientes que han
recibido preparados para nutrición enteral y/o suplementos nutricionales
relacionados, tienen niveles plasmáticos de la fenitoína menores a los
esperados. Por lo tanto, se recomienda que la fenitoína no debe ser
administrada concomitantemente con alimentación enteral.
En estos pacientes es necesaria
una medición más frecuente de los niveles de la fenitoína en suero.
ALTERACIONES
EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: La fenitoína puede
causar disminución de las concentraciones séricas del yodo unido a las
proteínas (PBI). También puede producir valores inferiores a los normales de
dexametasona o metirapona. La fenitoína puede causar elevación de las
concentraciones séricas de glucosa, fosfatasa alcalina y gammaglutamil
transpeptidasa (GGT). La fenitoína puede afectar las pruebas del metabolismo
del calcio sérico y el azúcar sanguíneo.
PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS,
TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: Véase Restricciones de uso
durante el embarazo y la lactancia.
DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: Oral.
Las dosis deben ser
individualizadas para proveer el máximo beneficio. En algunos casos, la
determinación de los niveles del medicamento en suero puede ser necesaria a fin
de ajustar las dosis óptimas. El control óptimo sin signos clínicos de
toxicidad, ocurre con mayor frecuencia con niveles en suero de entre 10-20
mcg/ml, algunos casos de epilepsia tónico-clónica (gran mal) pueden ser
controlados con niveles menores de la fenitoína en suero.
Con las
dosis recomendadas se requiere efectuar una evaluación de los niveles de la
fenitoína en suero dentro de un periodo de 7 a 10 días para lograr el estado
estable, no debiendo llevarse a cabo cambios en la dosis (incremento o
disminución) con intervalos menores de 7 a 10 días.
Adultos:
Dosis diaria dividida:
Para pacientes que no han recibido tratamiento previo se puede comenzar con la
administración de 300 mg al día, los que se tomaran en tres dosis iguales
divididas y debe ajustarse posteriormente a los requerimientos individuales.
Para la mayoría de pacientes adultos la dosis satisfactoria de mantenimiento
será de 300 a 400 mg al día, que serán tomadas en 3 ó 4 dosis iguales divididas
respectivamente. Puede incrementarse hasta una dosis de 600 mg al día, en caso
necesario.
Dosis
de impregnación no urgente en pacientes adultos: Puede utilizarse una dosis
oral de impregnación o urgente como tratamiento inicial en adultos que
requieren alcanzar rápidamente concentraciones estables y que no sea adecuada
la utilización de la vía intravenosa para tales efectos. Este esquema de tratamiento
debe utilizarse solamente en pacientes confinados a clínicas u hospitales donde
los niveles séricos de la fenitoína puedan vigilarse. Aquellos pacientes con
afecciones hepáticas o renales no deben ser tratados mediante este esquema.
La dosis
de impregnación recomendada es de 1 g de la fenitoína dividido en tres
dosis administradas en intervalos de dos horas. La dosis normal de
mantenimiento deberá instituirse a las 24 horas posteriores a la administración
de la dosis de impregnación, con determinaciones constantes de las
concentraciones séricas.
Dosis
en pacientes pediátricos: Al inicio 5 mg/kg/día, dividido en dos a tres
dosis iguales, con ajustes subsecuentes individualizados, hasta un máximo de
300 mg al día. Habitualmente, la dosis recomendada de mantenimiento es de 4 a 8
mg/kg.
Niños mayores de 6 años
y adolescentes: Pueden requerir la dosis mínima para adultos (300 mg/día).
Si la dosis diaria no puede dividirse en dos tomas, la mayor parte de la dosis
debe darse antes de dormir.
MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: La dosis letal en pacientes pediátricos es
desconocida. Se estima que la dosis letal en el adulto es de 2 a 5 g. Los
síntomas iniciales de toxicidad son nistagmus, ataxia y disartria. Otros
signos son temblores, hiperreflexia, somnolencia, letargo, trastornos del
lenguaje, visión borrosa, náusea y vómito. El paciente puede llegar a estar
comatoso e hipotenso. La muerte es debida a depresión respiratoria y circulatoria.
Existen marcadas variaciones entre los sujetos en relación a los niveles
séricos de la fenitoína con los que ocurre toxicidad. El nistagmus o la
lateropulsión usualmente aparecen con un nivel de 20 mcg/ml y la ataxia con
30 mcg/ml, se observan disartria y letargia cuando los niveles en suero son
mayores a 40 mcg/ml, pero se ha informado de pacientes con niveles tan elevados
como
50 mcg/ml que no han tenido evidencia de toxicidad. Se han consumido hasta 25
veces la dosis terapéutica resultando en niveles séricos mayores a 100 mcg/ml,
con recuperación completa.
Tratamiento: El tratamiento es inespecífico ya que no
existe un antídoto conocido.
Sin embargo, es recomendable la observación cuidadosa de los
sistemas respiratorio y circulatorio, así como la administración de las medidas
adecuadas de soporte. La hemodiálisis puede ser considerada ya que la fenitoína
no se une completamente a las proteínas del plasma. La exanguinotransfusión ha
sido usada en el tratamiento de intoxicación severa de pacientes pediátricos.
En caso de sobredosificación aguda debe tenerse presente la
posibilidad de la presencia de otros depresores del SNC, incluyendo el alcohol.
PRESENTACIÓN:
Caja de cartón con 50 cápsulas de 100 mg.
RECOMENDACIONES SOBRE
ALMACENAMIENTO: Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C y
en lugar seco.
LEYENDAS DE PROTECCIÓN:
Su venta requiere
receta médica.
No se deje al alcance de los niños.
En embarazo, deberá usarse este
producto bajo estricto control médico.
PFIZER, S. A. de C. V.
Reg. Núm. 21502, S. S. A. IV
DEAR-03360200057/RM2003
Ctro. de at'n Pfizer 01800-PFIZER-0 (01800-734937-0)